miércoles, 10 de febrero de 2021

Motley Crue - Shout at the Devil



Nota: 7
Mejor tema: Too Young to Fall in Love, supongo.
Peor tema: God Bless the Children of the Beast.

      1)      In the Beginning
      2)      Shout at the Devil
      3)      Looks That Kill
      4)      Bastard
      5)      God Bless the Children of the Beast
      6)      Helter Skelter
      7)      Red Hot
      8)      Too Young to Fall in Love
      9)      Knock’em Dead, Kid
      10)    Ten Seconds to Love
         11)    Danger

  Odio el glam metal, y ustedes también deberían si quieren considerarse seres dignos. Este género hortera solo debería estar permitido en videojuegos como Grand Theft Auto, que son una parodia de lo peor de Norteamérica (esa saga es tan buena que hace sonar bien a esta cosa).

Bah, estoy exagerando. La verdad es que no soy tan conocedor del estilo como para decir por qué lo odian (o que yo lo odio). Siendo consciente de esto y haciendo honor a mi título de periodista, me decidí a investigar un poco. Los típicos motivos que suelo leer y escuchar son “porque son putos” y “porque se visten como minas y se maquillan”. Esto, dejando lo lado lo machista y homofóbico que es, no responde a mis dudas sobre lo estrictamente musical, que es lo que a mí me interesa en un análisis sobre música. Le pregunté a un amigo y me dio una respuesta similar: “creo que es una mezcla entre su estética y la temática de sus letras”, a lo que agregó “el hecho de que, mientras las bandas de metal de verdad buscaban conquistar a sus fans, los glameros buscaban conquistar las listas de éxitos”. Interesante. Lo de la estética no me importa, es puro teatro (además, si nos vamos a poner en moralistas, deberían ofenderse más por la estética satánica de los “verdaderos metaleros” que porque unos locos quieran vestirse y maquillarse como mujeres). Lo de conquistar las listas de éxitos… bueno, digamos que sí es algo molesto que se piense más en vender que en el arte, pero se puede hacer buena música que venda bien. Mientras haya verdadero talento compositivo no debería importar demasiado el éxito comercial. Además, esta es una práctica muy común en el rock. No me parece motivo suficiente para despreciar al género. Más llamativo resulta el tema de las temáticas (valga la redundante redundancia). Entre las diversas letras que encontré he visto que se tocan los siguientes temas: los excesos de la estrella de rock, el amor, el sexo y las correrías sexuales, etc. Es decir, nada de lo que otras bandas de rock no hablaran en su momento. Supongo que, para los “trve”, cualquier cosa que no sean demonios, guerra, muerte y destrucción es “una mariconada”. Como dijo Corvan, el rock es bueno a pesar de sus letras, por lo que este aspecto tampoco me sabe a un género espantoso y repudiable. Decidí que la mejor forma de responder la pregunta era escuchar yo mismo algunos discos y bandas. Una de las bandas más queridas (o menos odiadas) es Motley Crue, y este “Shout at the Devil” es considerado su obra cumbre (junto con “Dr. Feelgood”), por lo que decidí darle una oportunidad. Como pueden ver por la nota, no me impresiona demasiado. No es la porquería abyecta que los detractores dicen, pero tampoco me da la sensación de que sea una gran banda. El problema que veo con esta música es el siguiente: lo genérico. Ninguna de estas canciones se queda en la memoria. Los estribillos son algo pegadizos pero muy flojos y poco elaborados. Además, la actitud no ayuda. Y con “actitud” no me refiero a su maquillaje ni a las letras, sino al hecho de que todo suena demasiado pretencioso. No sé hasta qué punto sea la intención de estos tipos, pero a mí me suena a que se creen con toda su alma toda esa onda “malvada y dura” que pretenden transmitir los instrumentos y que no combina con nada. Hay una disonancia entre el espíritu festivo y el intento de sonar duros y amenazantes que no acaba de cuajarme. O sea, no es imposible sonar como ambas cosas a la vez, pero acá no funciona. Además, este género no inventa nada ni es tan trasgresor como nos quieren hacer creer. Si este sonido hubiera existido en los 60, probablemente hablaríamos de otra cosa, pero en plenos años 80 no es nada prohibido ni antisistema. No se ganaron el derecho a hacerse llamar “trasgresores” (musicalmente hablando. La estética es otra cosa). Nada que no hubieran hecho mejor otros grupos.

Bueno, dejando de lado la imagen del glam metal en general que me da este disco y pasando a hablar de su música, tengo que decir que, a pesar de mis palabras tan lapidarias, no está tan mal. Nunca lo pondría entre mis más caras preferencias, pero son más o menos bancables y entretenidos. Incluso desembuchan un par de mini clásicos: “Looks That Kill” y el medio tiempo “Too Young to Fall in Love”. La mención que hice a GTA en el primer párrafo no fue casualidad, pues estos dos temas aparecen en dicha saga. En Vice City Stories y Vice City, respectivamente. Todo un acierto, si me lo preguntan. Ambos tienen riffs por encima del promedio, buenos solos y versos y estribillos no muy ricos melódicamente, pero que invitan a cantarlos por la pura energía que despliegan. Elegir cuál de estos dos temas me gusta más es medio difícil, así que voy a decidir cuál de los dos GTA que nombré arriba me gusta más para decidir cuál tema es el mejor. Veamos. Vice City Stories tiene el modo “construcción de imperio” y una narrativa algo superior a la del Vice City original, aparte de que Victor Vance es mejor personaje que Tommy Vercetti, pero este último fue más importante para los videojuegos en general. Además de que Tommy, a diferencia de Victor, no es asesinado, y pudo mantener su imperio. Me quedo con el Vice City original, así que “Too Young to Fall in Love” será.

Por desgracia, esto es prácticamente lo único que vale la pena de este disco. No es que lo demás sea malo ni nada por el estilo, pero es mucho más trillado. La energía sigue, pero sin el mismo buen gusto ni la (moderada) creatividad que habían mostrado en aquellos dos temas. Me resultan particularmente estúpidas las viñetitas “In the Beginning” y “God Bless the Children of the Beast”. Pretenden sonar oscuras y misteriosas, pero son risibles. Supongo que la primera está bien como inicio de un concierto, pero en el contexto de un disco es ridícula. O sea, ya me molestaba que David Bowie iniciara de esta manera el disco “Diamond Dogs”, pero ahí al menos encajaba con la idea de ser un disco basado en la novela “1984”. Acá no sé qué viene a hacer, sinceramente. Y “God Bless the Children of the Beast” es más tarada aún, con su melodía que no llega a ningún lado. Son relleno. Al menos duran un minuto y algo.

El resto es algo mejor. “Algo” es la palabra clave. Tampoco es que me quiten el sueño, después de todo. “Knock’em Dead, Kid” es casi igual a “Looks That Kill”, por lo que se pierde la sorpresa, además de que no es tan efectiva. El cover de “Helter Skelter” es decente, pero no le llega ni a los talones a la original. “Danger” también es disfrutable. La forma de cantar en la introducción me recuerda vagamente a Robert Plant y su aire “oscuro” y “malvado” funciona mejor que en “God Bless the Children of the Beast”, aunque tampoco sea para tirar cohetes (o quizás sí, visto lo patéticos que habían sonado con anterioridad).  El riff inicial del tema título suena a una versión bastardeada de Judas Priest, y el resto el olvidablemente decente con sus “Shout, shout, shout at the devil”. “Red Hot” es agresiva y rápida con unos versos pretendidamente ominosos, “Bastard” es agresiva pero con un estribillo más festivo y pegadizo y “Ten Seconds to Love” es un medio tiempo agresivo con otro estribillo wannabe coreable en conciertos. Todas son agresivas, pero ladran más de lo que muerden.

En fin, esta reseña es más corta de lo que acostumbro. Intenté explayarme, pero incluso sus mejores temas no tienen mucho que pueda decir sobre ellos. Si juzgo el glam metal por este disco, no puedo decir que sea un género abominable (pese a las bromas que haga al respecto), pero tampoco puedo decir que su existencia aporte mucho a la música. Mi conclusión es: Si realmente querés un disco de Motley Crue en tu colección, compralo. Después de todo, no es ofensivo y tiene pinta de funcionar muy bien en fiestas donde corra el alcohol y el sexo. Si no querés bancarte el relleno, podés comprar un compilado que traiga “Looks That Kill” y “Too Young to Fall in Love”. No es que pueda garantizar que un compilado de Motley Crue no tenga relleno, pero hasta un reloj roto da bien la hora dos veces al día. En otras palabras, hasta una banda como Motley Crue debe tener su puñado de grandes canciones dignas de aparecer en compilados. Sin embargo, el mejor consejo que puedo dar es que se olviden de este disco y de esta banda y compren “Rocks” de Aerosmith, que tiene más o menos el mismo espíritu pero mucha mejor música. Y si para castigar a Motley Crue estoy elogiando a Aerosmith, ya pueden imaginar lo que pienso de esta música.


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