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martes, 10 de enero de 2023

Big Star - Third/Sister Lovers


Nota: 9
Mejor tema: Kizza Me o Holocaust.
Peor tema: Whole Lotta Shakin’ Goin On.

1)      Kizza Me
2)      Thank You Friends
3)      Big Black Car
4)      Jesus Christ
5)      Femme Fatale
6)      O, Dana
7)      Holocaust
8)      Kanga Roo
9)      Stroke it Noel
10)    For You
11)    You Can’t Have Me
12)    Nighttime
13)    Blue Moon
14)    Take Care
15)    Nature Boy
16)    Till the End of the Day
17)    Dream Lover
18)    Downs
19)    Whole Lotta Shakin’ Goin On


Y volvemos al ruedo con la saga Big Star, esta banda quizás más respetada que querida. Hoy hablaremos de su tercera entrega que, sinceramente, es un embole. Pero no por ser un mal producto, sino por lo difícil de encarar. Algo que me llama mucho la atención de este disco es que, en todos los sitios en los que lo he visto reseñado, es considerado su pico absoluto o bien su disco más flojo (sin contar el retorno «In Space»). Es una polaridad bastante curiosa. Es decir, no vi a nadie que lo considere su segundo mejor trabajo. Y es entendible, ya que no es un disco fácil en ningún sentido. Como ven, yo le puse un nueve, lo que lo deja al mismo nivel de «Radio City» en mi lista y por debajo del debut. Todavía hay una posibilidad de que alguien rompa con la polaridad, y ya veremos si lo prefiero o no a su trabajo anterior. Pero vamos por partes.

Las sesiones de este disco empezaron en septiembre de 1974. Si bien la disquera Ardent se preparó para la salida del disco, hubo un montón de factores que impidieron que el álbum saliera en forma. Desde problemas financieros y lo poco comercial del sonido del trabajo hasta la falta de interés de Alex Chilton y del batero Jody Stephens para terminar las grabaciones. Fue lanzado por PVC Records en 1978, cuatro años más tarde, cuando el grupo ya estaba separado. De hecho, se dice que ni siquiera había sido planeado como un disco de Big Star para empezar, sino como una banda llamada Sister Lovers (igual que el disco). Originalmente se lanzó el trabajo con el título «Third» y con una foto en blanco y negro de quienes asumo son Alex y Jody de portada, pero en 1985 se lo relanzó como «Third/Sister Lovers» con la portada que les muestro arriba. El asunto es que el disco, con el tiempo, se convirtió en algo así como un clásico de culto y una de las grandes influencias para muchos grupos lo-fi y alternativos. Claro que lo que se dice éxito comercial nunca logró, pero la verdad es que un disco así es imposible de volverse un superventas. Con decirles que ni siquiera es sencillo decir cuál es el tracklist oficial, ya que hay como cinco o seis versiones diferentes, cada una con distintas canciones y diferente orden. El listado que enumeré yo sería el que tiene todos los temas del proyecto. En definitiva, un trabajo casi inabarcable.

Es que me cuesta pensar en un disco pop más jodido y perturbado que este. Cada canción parece hecha para que la desprecies de una forma diferente con cada escucha nueva y quieras matar a sus creadores. Es una obra profundamente dolida y frustrada que transmite estos dos sentimientos de la forma más desagradable posible. Con esto tampoco quiero decir que sea el trabajo más enfermo y retorcido jamás grabado, pero todo está en las expectativas y en el contexto, y esta cosa desafía todas las expectativas que un disco pop puede generar. Es decir, no es un «Trout Mask Replica» o «The Third Reich and Roll» pero, dentro de la música «normal», este es un trabajo que lo toma de sorpresa a uno y que se resiste a ser escuchado. Es la obra de una persona que no puede encajar con la sociedad por mucho que lo intente y decide hacer lo que se le cante sin importarle lo que los demás digan. ¿Saben? Creo que ahí está la clave por la que la gente nunca lo pone como un segundo favorito, sino en los extremos. Es una obra que va tan a la suya que lo único que queda es adorarla como una genialidad única en su tipo u odiarla por no adaptarse a lo establecido, como un paria. Bien es sabido que los parias son amados por su visión única y detergente del mundo o detestados sin miramientos por no seguir los mandatos sociales al pie de la letra, pero quiero guardarme algo de esto para la reflexión final. Mientras tanto, vamos a los temas.

Como ya dije, es muy difícil establecer un orden oficial para los temas por todas las versiones que existen, así que vamos a hablar de todas las canciones. Y son diecinueve, poca cosa. Kizza Me desde el inicio te invita a irte a la mierda. Esa mezcla de pianos cabareteros disonantes, ritmos más duros, melodías pop y letra descaradamente sexual no puede haber sido concebida por una persona que esté bien de la cabeza, y nadie que esté bien de la cabeza puede disfrutarla. Como yo la disfruto a montones, definitivamente estoy mal. Pero qué locura hermosa, igualmente. La voz de Chilton, alguna vez cálida, ahora suena despreciable y lejana, pero de una forma en la que suma más de lo que resta. Amo esta canción. Y Thank You Friends no se queda atrás en calidad. Musicalmente parece más amable, con ese tono de guitarra tan cálido y vibrante que enorgullecería a los Byrds, pero se percibe cierto asco y hartazgo en la voz, como si cuando canta «Wouldn’t be here if it wasn’t for you» en realidad quisiera decir «no estaría tan hundido en la mierda si ustedes no hubieran creído en mí y me hubieran hecho pensar que soy un genio. Me crearon cualquier cantidad de expectativas sobre mi futuro y mírenme ahora, soy un don nadie. Váyanse a cagar». Insisto, sé que la música es alegre y jubilosa en este tema pero, considerando el mood general del disco, tiene que haber una segunda intención escondida acá. No creo que, con los ánimos que manejaban en esa época, realmente fuera un agradecimiento sincero. O quizás sí. Quizás es un tema genuinamente alegre en un disco lacrimógeno, lo que lo hace también muy enfermo. O sea, crear un tema así de contrastante también requiere cierto grado de inestabilidad mental. Pero bueno, gran tema de todas formas.

Big Black Car, por su parte, sí que es desesperanza pura que no disfraza nada. Incluso la letra es despreciable, con el protagonista manejando su gran auto negro y declarando que no le importa una mierda lo demás, ya que nadie puede tocarlo ni dañarlo. Sé que muchas canciones de este estilo se han escrito a lo largo de la historia, pero en esta se palpa el odio y la sinceridad de las declaraciones, y eso compensa su relativa falta de atractivos musicales. Me gusta. Como me gusta Jesus Christ. Vuelve a sonar más alegre, pero esta vez parece más auténtica y honesta en sus intenciones. A no ser, claro, que nos fijemos en el segundo verso: «Lo, they did rejoice/fine and pure of voice/and the wrong shall fail/and the right prevail». Algo me dice que Chilton no se considera «the right», sino todo lo contrario, y ese contraste entre letra y música hace magistral a la canción. Aunque la música en sí no se queda atrás. El estribillo debería ser mayestático y resulta ser más bien humilde y simple, como si el nacimiento de Cristo fuera un día como cualquier otro. Creo que era el efecto que buscaba lograr. Lo dicho, gran canción. Continuando con la oscuridad, el cover de Femme Fatale de la Velvet Underground es majestuoso. Si el primer disco de aquél grupo es gris de por sí, esta versión directamente carece de color. Negro puro. La guitarra de Steve Cropper suena genial, y Chilton es un cantante mucho más dotado que Nico. Es increíble que un cantante con un color de voz tan cálido y apasionado de repente suene tan frío y apático. Eso habla muy bien de su capacidad de variar registros con naturalidad.

O, Dana suena como si un vampiro le hubiera chupado toda la sangre a My Life is Right del debut. O sea, técnicamente es una entidad viva, y se nota en el ritmo y en el estribillo, pero se trata más bien de una vida pálida y agónica. Aunque no importa, porque esos elementos que mencioné suenan fantásticamente. La melodía invita a ser tarareada, a pesar de su vampirismo. Holocaust no invita ni a eso. Suena precisamente a un holocausto. Es estremecedora y aterradora, pero funciona a la perfección. Esas disonancias, esa melodía, ese ambiente… mejor escúchenla por ustedes mismos, pero eso sí, tengan un disco de Stevie Wonder a mano para no suicidarse. Kanga Roo nos recibe con una mezcla de slide y feedback, algo que rara vez escuché en una canción, por no decir nunca. Sus disonancias, su aumento de tensión gradual y su noise hacen que parezca un tema de la Velvet Underground, además de incluir un mini solo como de cítara y un cencerro al final. Parece raro, y lo es, pero funciona de maravillas. Casi la marco en rojo. Comparado con lo que veníamos escuchando, Stroke it Noel hasta parece un tema de los Lovin’ Spoonful por lo alegre (aunque el tema en sí no es alegre. Solo lo digo por comparación). Esos arreglos clasicistas de violines son de lo poco que levanta a la canción, ya que no es muy interesante. Por ahí la letra, pero poco más.

For You es el único tema del disco compuesto por Jody Stephens, y quizás por eso suena más esperanzadora que el promedio. No, retiro lo dicho. Jody Stephens estaba tan para la mierda como Chilton en esa época, así que tiene que haber un sentido oculto en esa letra. Mientras pensamos en cuál podría ser, les digo que los violines suenan mucho mejor, y que la melodía es fantástica. ¿Quién diría que Stephens era tan competente? Por su parte, You Can’t Have Me es más rockera y tiene otra melodía luminosa interpretada con toda la suciedad y asco posibles, además de que ese solo de batería del final parece aporreado con mala leche. La letra vuelve a ser terriblemente despectiva, pero es de un valor y sinceridad impresionantes. Casi me dan ganas de agradecer a la vida que Big Star no la haya pegado, ya que no hubieran compuesto canciones así de buenas y enfermas si hubieran tenido éxito. Nighttime tiene una gran melodía. Esta vez más melancólica que lacrimógena. Ahí está el problema. Este tema necesitaba otro acompañamiento que no fuera la guitarrita acústica. No le queda muy bien, más allá de alguna que otra melodía instrumental aislada. Al final, es un potencial clásico venido a menos por un acompañamiento inadecuado. Blue Moon es similar en estilo, solo que un poco más plena instrumentalmente. Aunque con este tema me pasa lo mismo que con The Dream of the Blue Turtles de Sting. Que no sé si el blue hace referencia al color o al estado de ánimo. Considerando el estilo general del disco, debería referirse a lo segundo, pero no sé. Tampoco voy a pausar la reseña para ponerme a pensar en eso, que hay más canciones que revisar.

Take Care transpira clasicismo desde el mismo inicio con sus violines, aunque el estilo de la canción hace que parezcan innecesarios. Es otra canción que nos va a mandar corriendo a buscar un Prozac, solo que esta vez no funciona tan bien. Es sincera y todo, no tengo dudas, pero se me hace más ploma que Big Black Car, la cual tampoco contaba con mucho más que autenticidad emocional. Es de lo más flojo del disco. Nature Boy es un cover del músico estadounidense eden ahbez (sí, al parecer su nombre se escribe con minúsculas), y es un tema con base de piano y cantado con una voz que no parece la de Alex. O sea, es él, pero suena muy distinto. Nuevamente, registro diverso. Lo aprecio. El tema tiene un sonido más limpio y menos tendencias suicidas que el promedio del disco, pero sigue siendo triste, así que no desentona. Le sigue el fantástico (pero fantástico) cover de Till the End of the Day de los Kinks, que curiosamente empieza con la introducción de Anyway Anyhow Anywhere de los Who. Voy a repetir lo que dijo John McFerrin sobre esta versión, solo porque puedo: es genial usar la introducción de un tema bien «cuidado, mundo. Aquí voy» para que después se convierta en una canción que básicamente declara «está bien, mundo. Vos ganaste». Para que este análisis no sea un refrito de lo que otros escribieron, voy a decir que me encanta la performance vocal. Chilton suena mucho más caliente y frustrado que Ray Davies, y encaja perfecto con el espíritu del tema. Lo dicho, muy buena versión. Dream Lover parece una reescritura más simpática de Holocaust. Es decir, la melodía y el piano por momentos se estremecen de manera similar, pero sirven a un objetivo más reflexivo que desolador. Tampoco diría que es una mera copia, ya que suena más llena en lo musical, con mayor protagonismo de otros instrumentos (como la guitarra). Me gusta. Downs es el tema más corto y raro del conjunto. Está lleno de disonancias, Chilton canta con un estilo similar al de Captain Beefheart (este es el mejor disco de Alex como cantante, no tengo dudas) y, escuchen con atención, tiene EL REBOTE DE UNA PELOTA DE BASKET como percusión. Musicalmente no ofrece mucho, pero semejante conjunto de bizarreadas ya la hacen merecer la pena. Por último, Whole Lotta Shakin’ Goin On es un cover de Dave Williams (famoso por la versión de Jerry Lee Lewis), y una mala decisión para finalizar el disco. Es pegadiza, alegre y enérgica, y precisamente ese es su problema. No pega ni con Boligoma con el contenido del disco. No es oscura, no es despectiva y ni siquiera parece que tuviera un doble sentido emocional que justifique su inclusión acá. Puede que musicalmente sea más memorable que algunas otras canciones que hay por acá, pero conceptualmente es la más innecesaria y fuera de lugar de todas, así que la marco como el punto más flojo del álbum. Una pena de cierre.

Aun así, gran disco. Como dije al inicio, siempre es considerado el mejor o el peor de Big Star, sin puntos medios. Así que de mí queda hacer el balance que pueda cambiar o no este consenso general. Veamos. Es menos consistente canción por canción que los dos anteriores. De haber seleccionado las mejores doce o trece, podría haber sido el disco definitivo del grupo, pero el hubiera no existe, así que lo dicho. Menos consistente. Por el otro lado, tiene mayor cantidad de grandes canciones que «Radio City» y tantas como el debut (si bien tiene más relleno. Esperable, dado que son casi veinte canciones). Eso le da un nueve en mi lista y lo pone al mismo nivel que su antecesor. Por último, no hay forma de negar que es mucho más interesante y único que cualquiera de los dos anteriores. Lo que es más, creo que es uno de los discos de pop más interesantes grabados por cualquier banda. Su sonido no se lo va a encontrar en ningún otro lado, y si se lo encuentra es porque es posterior. Así que, menos consistencia por mayor riesgo y uniquez es igual a: «Third/Sister Lovers» es inferior a «#1 Record» pero levemente superior a «Radio City», lo que lo convierte en mi segundo disco favorito de la banda. Lo hicimos, gente. Rompimos la maldición de la polarización hacia esta obra. Es que es así. Este disco es un paria, volviendo a la idea que planteé hace un rato. Ahora, si nos ponemos en objetivos y pensamos con la cabeza fría, no hay razón real para demonizar o alabar incondicionalmente a estos individuos. Son personas, con sus defectos y sus virtudes. Su condición de marginados tiende a ser más culpa de una sociedad absolutista que del sistema de valores de esa gente. Al decir que son unos genios inigualables, también estamos cayendo en ese absolutismo que tanto criticamos. Con este disco pasa exactamente eso. No hay motivo para ponerlo como la cúspide de la creatividad humana o como una cosa inentendible y un desperdicio de espacio en este mundo. Es difícil e irregular, con muchas grandes canciones y embebido en un sonido único y sincero que en ningún otro lado encontré, pero hay muchos trabajos tanto superiores como inferiores en el mundo de la música. Y que esto no empañe el hecho de que lo considero una gran obra. No sé si recomendar que lo compren, ya que es muy difícil de conseguir (yo lo conseguí usado en internet), pero sí les recomiendo encarecidamente su escucha.

Y con este disco termina la época dorada de la gran estrella que nunca llegó a ser grande comercialmente, mas sí artísticamente. Décadas después (en 2010) sacarían un disco retorno llamado «In Space», el cual todavía no escuché más allá del tema Sweet Lady, que es fantástico pero del que se dice que es lo único verdaderamente memorable de esa obra. No sé si escuchar el álbum completo y, menos aún, si reseñarlo. El tiempo lo dirá. Mientras tanto, quedémonos con esta maravillosa trilogía que representa un viaje humano a través de la música como pocos artistas y bandas han logrado transmitir. Puede que Big Star no sea de mis grupos favoritos, pero están mucho más cerca de eso que de otra cosa. Muy recomendables.

martes, 15 de junio de 2021

Big Star - Radio City


Nota: 9
Mejor tema: September Gurls
Peor tema: Mod Lang
 
1)      O My Soul
2)      Life is White
3)      Way Out West
4)      What’s Going Ahn
5)      You Get What You Deserve
6)      Mod Lang
7)      Back of a Car
8)      Daisy Glaze
9)      She’s a Mover
10)    September Gurls
11)    Morpha Too
12)    I’m in Love With a Girl 

Y seguimos con Big Star, la estrella musical que nunca pudo brillar lo suficiente. Mejor dicho, la estrella que brilló con todas sus fuerzas pero que poca gente pudo contemplar, ya sea porque estaban boludeando con sus celulares jugando al Free Fire o escuchando bandas menores (y no. No voy a dar ejemplos. Ya saben de quiénes hablo). Normalmente me tomo un tiempo para comentar a una misma banda pero, considerando que la discografía de esta gente no es muy grande (cuatro discos de estudio), voy a hacer una excepción. Igualmente, denme tiempo para que comente al “Third/Sister Lovers”, que todavía no lo tengo digerido.

Ya había contado en clave humorística (bah. “Humorística”) que Chris Bell y Alex Chilton no se estaban llevando muy bien. Esto sucedía debido a la frustración por la falta de éxito comercial. Los miembros del grupo (no solo estos dos) habían llegado a agredirse físicamente. Bell incluso llegó a destrozar el bajo de Andy Hummel después de que este lo golpeara en la cara, a lo que Hummel se vengó. Encontró la guitarra acústica de Bell en su auto y la hizo percha con un destornillador. En noviembre del 72, Bell dejó la banda. El proceso de grabación del segundo disco continuó, y Bell volvió a sumarse al grupo, pero se volvió a desatar el infierno. Las grabaciones con las canciones nuevas desaparecieron misteriosamente y Campana (para no repetir el nombre “Bell” nuevamente), sumido en las drogas, llegó a atacar el auto de John Fry, que era el dueño de Ardent Records (la disquera que los había contratado). Aparte de las drogas estaba sumido en la depresión, así que Timbre dejó la banda una vez más. La banda se desbandó.

Después de unos meses, tanto Chilton como Stephens y Hummel decidieron reunirse de nuevo. Volvieron a trabajar en el disco (aunque en los temas Mod Lang, She’s a Mover y What’s Going Ahn participan unos tales Danny Jones al bajo y Richard Rosebrough a la batería). El nombre del álbum vuelve a ser una broma sobre el deseo del grupo de fama y éxito. Nuevamente hubo buenas críticas, pero el aspecto comercial no acompañó. Otra vez, la distribución fue pésima (algo me dice que esta vez fue una venganza de Fry por el ataque a su auto. No me sorprendería). Si me preguntan, es una lástima, ya que estamos ante otro gran disco.

Durante mucho tiempo tuve el conflicto interno de elegir cuál de estos dos primeros discos era mi favorito de la banda. Ambos tienen sus ventajas, pero finalmente ganó el debut por ser más consistente y sin un solo tema de relleno, además de que falta una de las cabezas pensantes y compositoras de este grupo acá, lo que inevitablemente hace que esta continuación se sienta más pálida que la primera entrega. Ahora bien, hablé de que cada disco tiene sus ventajas. Eso significa que este, aunque sea en algún aspecto, es mejor que el primero. ¿Cuáles pueden ser esos aspectos? Bien, lo primero que noto es que, a pesar de ser menos consistente como un todo, las mejores canciones acá superan por mucho a las mejores canciones de “#1 Record”. El grupo, por momentos, suena más convincente y ajustado a la hora de componer. O My Soul, You Get What You Deserve y September Gurls están mucho más logradas que casi cualquier cosa de su primer trabajo. Algo esperable por la experiencia que habían acumulado, pero loable igualmente. El otro aspecto en el que veo a este trabajo como superior a “Record” es en el hecho de que, estilísticamente, contiene elementos tanto del anterior trabajo como del siguiente “Sister Lovers”. Es así. Mientras que “#1” era demasiado optimista y el siguiente sería demasiado pesimista, este logra un punto medio entre ambos estados de ánimo. Y guarda que no es la típica “mezclo una canción alegre con una más bajón”, como si fueran canciones de dos obras diferentes que nada tienen que ver entre sí. No. Acá las canciones alegres no suenan tan luminosas y las canciones tristes no suenan tan lacrimógenas. Todas tienen sus matices. Son más tridimensionales, si queremos usar terminología más exquisita. Se logra así un equilibrio del que Thanos estaría orgulloso. Si en vez de borrar a la mitad de la vida en el universo, el titán loco hubiera escuchado este disco de Big Star, probablemente hoy Tony Stark y Black Widow estarían vivos. Quién sabe.

Empezamos con O My Soul, que repite el estilo glam de la introducción a su anterior placa, solo que acá con un toque más funk, y el resultado es excelente. Hasta diría que me gusta más que Feel. Entre ese tono de guitarra lleno de vida, los cambios de ritmo y la percusión, se logra un clásico instantáneo con muy pocos elementos. Los comienzos de disco de esta gente nunca decepcionan. Bien ahí. En comparación, Life is White se me hace un chiquitín menos interesante, pero es solo por comparación. Sigue siendo un buen tema en sí mismo, con buenos adornos de armónica y un excelente solo de piano que me recuerda al estilo del “Muswell Hillbillies” de The Kinks. Sin embargo, Way Out West se me hace más interesante, gracias a su melodía que me recuerda un poco al estilo de la banda The Move, sus remates de percusión y su guitarra a lo Byrds. Me gusta el contraste entre el riff y la melodía más melancólica. Podría marcarla en rojo si estoy de buen humor.

What’s Going Ahn empieza con un lindo arreglo de guitarra y le sigue una buena melodía vocal resignada. Todo muy bonito hasta ahí, pero nada del otro mundo. Ahora, cuando llega esa melodía cíclica de guitarra que da paso al estribillo… a la miércoles, es uno de los estribillos más hermosamente derrotistas que haya escuchado nunca. Sumado a ese final con esos repetidos “Oh no” son lo que definitivamente muestran el valor musical de esta balada. Gran canción. You Get What You Deserve me recuerda a Creedence. No tanto por tener influencias country o boogie (que no las tiene), sino porque logra esa “oscuridad accidental” que evoca la banda de Fogerty en canciones como Sinister Purpose. De hecho, es tan poco pretensiosa que logra, de alguna extraña manera, ser amenazante. Y lo mejor es que no se olvida de entregar encantos en lo musical. Un estribillo fantástico (el mejor del disco) y un trabajo soberbio de guitarra. Temón, señoras y señores. Mod Lang tiene un efecto de distorsión en la guitarra que no termina de convencerme, melódicamente es más débil y la voz de Chilton no me termina de cerrar. Digamos que es lo más flojo del álbum, aun sin ser mala. No tengo mucho más para decir de este temita.

Back of a Car es de lo más cercano que hay a la alegría del debut, pero esos remates vocales lentos y descendentes (acompañados por la guitarra) le dan un aire algo más oscuro y pesimista, al menos en mi opinión. Sigue siendo pura gloria melódica e instrumentalmente, de todas maneras. Daisy Glaze tiene dos partes: la primera más lenta y baladesca, con una buena melodía de guitarra pero con una interpretación vocal bastante sensiblera; y la otra más movida, con un Chilton más convincente al micrófono y una guitarra que se hace algo repetitiva. Como un todo, ambas secciones tienen sus cosas buenas y malas. Aprueba sin destacar. Lo primero que escuchamos en She’s a Mover es una voz normal que dice “I think so, maybe. One, two, three, four” (que no sé si sea una referencia a cómo empieza I Saw Her Standing There de los Beatles), y un tamborileo nos mete de lleno en un medio tiempo que no llamaría optimista en el sentido más literal de la palabra, pero que parecería apuntar para ese lado. Digamos que es uno de los temas “tridimensionales” de esta obra. En cualquier caso, ese “Oh, she’s a mover” que hace de estribillo y el riff principal son geniales. Su final puede ser algo caótico, pero tiene sus pequeños cambios que la hacen valer la pena como un todo. Una pequeña joya subestimada.

September Gurls (What’s Going Ahn, este tema, Kizza Me de su siguiente disco. ¿Qué onda con escribir mal las palabras?) es la más cercana al estilo de los Byrds, y creo que es exactamente por eso que es mi favorita del disco y, quizás, de la banda. Este tema es la alegría personificada. El tono de guitarra es celestial, la melodía vocal se derrite en los oídos, es solo es gloriosamente pegadizo, fluido y melódico… ¿Qué más se puede pedir? Es la perfección hecha pop. La letra me suena a algo que podría haber escrito Kiss, pero Big Star tienen la liviandad y el talento musical suficiente para que no moleste en lo más mínimo. Después de todo, y a diferencia de Kiss, Big Star son adolescentes confesos en lo que a lo musical se refieren, y actúan en consecuencia. No se hacen los machos sin nada que los justifique, sino que Chilton y los otros son unos auténticos don nadie como el resto de nosotros. El álbum termina con dos temitas menores, y con “menores” no me refiero a su humildad musical solamente, sino a lo breves que son estas dos piezas. Morpha Too y I’m in Love With a Girl. La primera a puro piano y la segunda a pura guitarra acústica. Digamos que están bien, que proveen un relax después de la catarsis de September Gurls, ¿Pero dos viñetas seguidas? Hubieran dejado solo una (Cuál debería quedarse y cuál debería irse lo dejo a su criterio). Así como están me resulta medio anticlimático, pero así son las cosas. ¿Qué le vamos a hacer?

Acá tenemos otro gran disco. No es tan consistente como el primero, pero tiene mejores canciones y una mayor variedad de estados de ánimo. Si el “#1 Record” fuera Marvel (por lo luminoso y optimista) y “Third/Sister Lovers” fuera DC (por lo en serio que se toma a sí mismo), entonces “Radio City” sería 20th Century Fox en lo que a cine de superhéroes se refiere. Es decir, tienen su dosis de “estamos haciendo alto arte”, pero saben balancearlo correctamente con momentos de distensión y alegría. Al igual que me pasa con estas tres compañías, 20th Century Fox no es la mejor de los tres. Sigo prefiriendo el Universo Cinematográfico Marvel y, en este contexto, a “#1”. Tampoco es que lo que escuché de “Sister Lovers” no me guste de la forma en que muchas películas del actual Universo Cinematográfico DC me embolan. Bueno, la verdad es que ya ni siquiera yo tengo idea de lo que quería plantear con esta metáfora. Mi punto principal es, “Radio City” es más pop de calidad de una banda con tremendo talento melódico. No tan sublime como la primera entrega, pero mucho mejor de lo que las segundas partes suelen ser. No lo dejen pasar.


lunes, 14 de junio de 2021

Big Star - #1 Record


Nota: 10
Mejor tema: The Ballad of el Goodo o Thirteen
Peor tema: ST 100/6
 
1)      Feel
2)      The Ballad of el Goodo
3)      In the Street
4)      Thirteen
5)      Don’t Lie to Me
6)      The India Song
7)      When my Baby’s Beside me
8)      My Life is Right
9)      Give me Another Chance
10)    Try Again
11)    Watch the Sunrise
12)    ST 100/6 

Qué generoso que ando con los nueves y los dieces últimamente, ¿Eh? Muchos podrán pensar que algo buenísimo pasó en mi vida en estos días. Es decir, no solo ando publicando con regularidad, sino que también ando poniendo estas notas altísimas reservadas solamente para lo mejor de lo mejor. Bueno, digamos que se me dio por reseñar, precisamente, lo mejor de lo mejor. Nick Cave, Rainbow y, en menor medida, Big Star. Hablemos de esta banda.

Big Star es (fue. La mayoría de los miembros murieron, desgraciadamente) un grupo estadounidense (más específicamente de Memphis, Tennessee) de power pop. Sus miembros fueron Alex Chilton, Chris Bell, Jody Stephens y Andy Hummel. De estos miembros los dos más importantes fueron Chris Bell y Alex Chilton (por cierto, ¿Sabían que una de las novias que Niko Bellic puede tener en GTA 4 también se llama Alex Chilton? Dicen que es en referencia a Paris Hilton, pero no puede ser solo por eso. Demasiada coincidencia sería), ya que estos eran los dos principales compositores. A pesar de su importancia en el sonido del grupo, Chris Bell solo duró lo que este primer álbum debido a diferencias personales con la novia de Niko Bellic puesto que, cada vez que lo llevaba a este los ensayos, terminaba matando a todos en la calle y los metía en problemas con la policía. Pero esa historia es para otro día. Cuando hablemos de los siguientes álbumes de la banda. Por ahora centrémonos en lo que ocurrió en ese momento.

Alex Chilton venía de la banda The Box Tops, formada en 1967, que la pegó con el tema The Letter, el cual todavía no escuché pero dicen que es una gran canción. Después de dejar el grupo sacó un disco solista. Se le ofreció el puesto de cantante principal en Blood, Sweat & Tears, pero rechazó la oferta por considerarla “muy comercial”. Chilton ya conocía a Chris Bell, e incluso le llegó a pedir que participara con él en un dúo a lo Simon and Garfunkel. Bell rechazó la propuesta, pero lo invitó a una performance de su banda, Icewater, en la que además estaban los ya mencionados Stephens y Hummel. Chilton les mostró la canción Watch the Sunrise e inmediatamente le pidieron que se uniera a la banda. Y entonces fueron cuatro. Se pasaron a llamar Big Star por un negocio que solía visitar la banda durante las sesiones de grabación. Incluso llegaron a usar el logo como la portada de este disco pero sin la palabra “star” para evitar problemas de derechos de autor.

Una vez grabado el disco, parecía que todo sería genial para ellos, pero la disquera fue tan inepta que no supo distribuir su música correctamente y, a pesar de las excelentes críticas que recibieron de parte de la prensa, poca gente y ninguna pudo comprar sus discos. Este problema se arrastra, en cierta medida, hasta hoy. Es decir, existe una edición que reúne a este disco y a “Radio City” en uno, pero no hubo cuidados a la hora de lanzar estos discos de manera individual. Todavía no tengo este debut, pero sí tengo el nombrado “Radio City”, y en los créditos de este todavía se habla de los temas “16”, “19” y “21”. O sea, los créditos del librito enumeran a los temas como estarían enumerados en esa edición especial. En otras palabras, ni siquiera se tomaron la molestia de corregir los créditos para adaptarlos a las ediciones individuales. Y ni me hagan hablar de lo difícil que es conseguir su tercer trabajo: “Third”. También conocido como “Sister Lovers”. Lo más sencillo de conseguir es la edición box set que resulta ser un bodoque de varios CDs con montones de demos, mixes tempranos y boludeces así. Todo presentado con una portada aburrida y sin gracia. Les deseo suerte si quieren conseguir las ediciones estándar de ese álbum, ya que valen un platal terrible en internet. Que la fuerza los acompañe. Bueno, que los midiclorianos les sean favorables, si es que nos atenemos a las precuelas de Star Wars. Qué oportuno que mencioné Star Wars, ya que esa es otra franquicia con mala suerte en lo que a distribución se refiere. Las ediciones originales, sin esos efectos espantosos de las remasterizaciones, también son una aguja en un pajar. Qué cruel destino para una saga tan buena.

Y qué cruel destino para una banda tan buena. Sí, gente, ya era hora de que pasáramos a hablar de la música. Ni ganas dan de hacer la típica pregunta retórica “¿Qué tan buena es esta música?”. Si quieren saberlo, vayan arriba y vean la nota que puse. Es una de las colecciones de gemas pop más perfectas que se pueden encontrar. Quizás sea un disco superficial y sin EL mensaje. O sea, los tipos se conforman con hacer linda música al estilo de The Beatles y The Byrds, pero sin el trasfondo emocional e ideológico de los primeros o el eclecticismo de los segundos (y de los primeros también, que conste). Esto es pop adolescente y sin compromiso, pero qué pop adolescente y sin compromiso. Los tipos tienen un tacto melódico impecable, y lo mejor es que son perfectamente adecuados. Saben lo que hacen y no pretenden ser algo que no son. Por lo menos en este disco. Este es el álbum más adolescente de la banda más Peter Pan del pop. El grupo, al menos en mi opinión, nunca dejaría de lado esa visión adolescente en su música. Ni siquiera en el oscurísimo y lacrimógeno “Third/Sister Lovers”, que básicamente me remite a unos jóvenes desencantados totalmente del mundo, pero jóvenes al fin y al cabo. Cada uno de sus tres discos de los 70 (no cuento el disco retorno “In Space” porque no lo escuché todavía) van acercándose más y más a la oscuridad y la desilusión debido a la falta de éxito y de atención del gran público, pero siempre desde una mirada inexperta y juvenil. Este disco todavía no presenta nada de esa cruel realidad, y me permite imaginarme a los cuatro pasándola bien e ilusionadísimos de que van a ser los próximos Beatles (al menos a nivel comercial. No necesariamente artístico). Nuevamente, no es un disco muy maduro ni profundo, pero esta banda no se trata de eso. Pasemos a las canciones.

Los primeros sonidos que escuchamos son amenazantes de una manera inofensiva. Unos rasgueos de guitarra, unas notas agudas que cortan el aire y… “Wondering what are you doing/You are driving me to ruin”. El contraste entre esta letra y la música ahora más alegre que acompaña funciona muy bien. Es Feel, un tema tipo glam rock que incluye saxofón y sintetizadores en el medio, y cuyo estribillo descendente es hermoso. The Ballad of el Goodo es luz pura. El arpegio fosforescente que abre la canción es el acompañamiento ideal para la hermosa melodía vocal, que desemboca en uno de los estribillos más espiritualmente elevadores que existen. Parece mentira que este mismo grupo después grabaría cosas como You Get What You Deserve o Holocaust. Tengo entendido que una versión del tema In the Street fue usada en “That 70s Show”, el cual nunca vi ni pienso hacerlo de momento, pero demuestra que este olvidado grupo quizás no está tan olvidado como pensamos. O quizás sí, ya que la gente debe recordarlo como el tema del programa y no como el tema de Big Star. Su riff, en otro contexto, podría ser aplastante y mastodóntico. Afortunadamente, la banda evita los excesos y lo interpreta con toda la frescura y soltura posible, consiguiendo otro tema pop rock de altísima calidad. Y casi me olvido de su estribillo. Si ya están hartos de escuchar la palabra “estribillo”, pues váyanse y dejen de leer. Es imposible hablar de este disco sin mencionarlos. A todo esto, ¿Por qué George Starostin compara el riff de este tema con el de Day Tripper? No veo el parecido por ningún lado.

Thirteen es todo lo contrario a lo que veníamos escuchando. Es más triste y melancólica. Igualmente, sigue siendo demasiado colorida para encajar en los dos siguientes discos, así que no se siente fuera de lugar acá. Y no sé por qué, pero me encanta la referencia que hace en la letra a Paint it Black de los Stones, y los coros aumentan esa sensación de nostalgia adolescentística. Glorioso. Don’t Lie to Me tiene un riff coqueto. Sexi pero no sexual. Me recuerda un poco al tema Man I Feel Like a Woman de Shania Twain, pero pueden ser mis nervios. Aunque la melodía vocal sea algo repetitiva y el solo sea medio caótico, logra funcionar a la perfección para mí. The India Song es una composición de Hummel. Un tema folk con lo que parecen ser flautas y una melodía infantil. Es el único tema del disco que suena más infantil que adolescente, y no lo digo en un sentido despectivo. Es realmente linda, si bien no es ningún clásico. When my Baby’s Beside Me parece una composición de los Rolling Stones, pero con un acercamiento más pop. Los versos y el estribillo no varían demasiado, pero funciona bien gracias a pequeños detalles como las palmas en el último y el aumento gradual de energía. Otra experiencia en sí misma.

My Life is Right es como una versión setentosa del “A Hard Day’s Night” de los Beatles. Empieza tranquila o, al menos, contenida (que no es lo mismo) para después explotar en una masa portentosa de coros y arpegios en el estribillo. Los siguientes versos están más recargados instrumentalmente, pero nunca se siente agotadora. Es decir, por algo esta música se llama “POWER pop”. Se supone que tiene que tener potencia. Give me Another Chance es algo parecida a la canción que la precede, con la diferencia que el estribillo mantiene la tranquilidad. A pesar de sus similitudes con My Life is Right, logra evocar sentimientos convincentes, lo que la vuelve otro clásico. Try Again es otra canción acústica que no llega a ser grandiosa, tanto por su falta de detalles sobresalientes (más allá del uso del slide) como por la voz de Bell, que no me gusta mucho como suena acá. Tampoco está mal y logra transmitir una sensación convincente de melancolía, aunque no tan bien como Thirteen o los temas más oscuros de sus dos siguientes placas. Y sé que es caer en el cliché, pero la melodía y los arreglos de Watch the Sunrise me evocan exactamente lo que dice el título, ¿Así que qué quieren que diga si eso es lo que transmite? ¿Qué me hace viajar a una selva urbana y espacial? Obvio que no. Para eso tenemos a gente como Air y su “Moon Safari” (otro gran disco del que voy a hablar algún día). No sé por qué tanta gente lo considera un tema menor. A mí me encanta. Por último, ST 100/6 es un final de un minuto cantado tanto por Bell como por Chilton cuyas primeras notas me dan una sensación de deja vu, de haberlas escuchado en otra parte, pero no consigo recordar en dónde exactamente. Déjenme pensar… ah, sí. Ya sé. Me recuerda a Little Bit of Emotion de The Kinks, el tema del disco “Low Budget”, lanzado en 1979. Entonces, considerando que este disco que estamos reseñando se lanzó en 1972, eso significa que es aquella la que debería darme un deja vu de esta. Es mi menos preferida del disco, pero solo por el hecho de que está subdesarrollada. Si la hubieran trabajado más, hubiera sido un clásico. Tampoco es un mal cierre, dentro de todo.

Uno de los mejores discos de power pop de la historia. ¿Qué más puedo agregar? No tiene ningún punto flojo importante. Tampoco es un disco “maduro” en el sentido con el que suelo entender a obras que considero diez de diez. Es decir, es un trabajo sin pretensiones artísticas importantes de una banda que solo moderadamente mostraría pretensiones artísticas importantes. ¿Es realmente necesario ser ambicioso para hacer un trabajo de diez? Y… depende de lo que entendamos por “ambicioso”. No es un trabajo arriesgado ni propone nuevos caminos musicales (digan lo que digan, al power pop lo inventaron los Beatles), pero a veces solo basta hacer lo correcto en el momento correcto. Este grupo lo hizo. Que la gente tardara en darse cuenta es otra cosa. Un disco perfectamente adecuado y lleno de grandes canciones a veces importa más que intentar salir con un nuevo “Sgt. Pepper” (ejem, Oasis y su “Be Here Now”). Pero estoy divagando para hacer más interesante esta reseña. Mejor voy cerrando y les dejo una reflexión: qué diferente sería el mundo de la música actualmente si más personas se hubieran fijado en Big Star en su momento en vez de darle bola a Kiss. En vez de tener grupos de cock rock espantosos por doquier tendríamos grupos de power pop espantosos por doquier, ya que pocos tendrían el talento de Bell y Chilton para componer grandes canciones sencillas. Kiss nunca tuvo ningún talento más que para hacer caja. Ahora sí, chau.