miércoles, 18 de marzo de 2026

Imitación redonda de amor

Yo no era nadie en especial. Yo era tan pequeño y simple como mis negocios. De hecho, dudo que ahora eso haya cambiado. Solo ahora me doy cuenta de lo insignificante que yo era. Lo que es más, sigo siendo insignificante. Sin embargo, creo tener suficiente autoridad para contarles esta historia. Mi historia con esa mujer. Siéntense y escuchen.

Muchas lenguas se derretían hablando de ella. Yo me creía la gran cosa. Si algo siempre fui es alguien curioso. Un escritor de pura cepa. No tendré madera de campeón, pero soy un payaso agradable, y eso también les gusta a las chicas. Decidí probar suerte. Dejarme llevar por mi racha de novato. ¿Vieron que los que son novatos en algo suelen tener más suerte en su primer intento? Yo me dejé dominar por esa mentalidad y por los dados trucados a mi favor.

Fui al bar en el que me dijeron que ella solía estar. Incluso me dieron una descripción de ella y un consejo como bono: «Te deseo buena suerte, pues ella no es para cualquiera». ¿Qué tendría de particular esa mujer? ¿Por qué dicen que no es para cualquiera? Tampoco es que me importe demasiado, ya que yo no era cualquiera. Eso me decía a mí mismo. La encontré hablando con otras personas. Me sumé al coro de adulación. Pero primero, los modales.

—Hola —le dije yo.

—Jolaloga —me respondió ella.

Ahí empezó todo. De pronto, el boleto en forma de consejo de aquellos que me advirtieron fue cobrado. Otras personas se hubieran ido de ahí pensando que les estaban tomando el pelo, pero yo no. No entendía esa palabra, pero a la vez tenía todo el sentido del mundo estéticamente hablando. «Jolaloga». ¿Qué clase de significado tendrá esa palabra? ¿Será un simple «hola» o esconderá algo más? Quizás sea una frase entera comprimida a una única palabra. Me perdí en mis divagues mentales, hasta que alguien me advirtió.

—Che, te está preguntando tu nombre. Respondele.

—Perdón. Me llamo Tomás. ¿Y cuál es tu nombre?

—Patricia.

Bueno, eso sí que podía entenderlo. En ese momento, creí que todo volvería a la normalidad. Que ella hablaría como hablamos el resto de los seres humanos. Ja, ja, ja. Qué iluso fui. Otra vez me estaba ahogando en mis pensamientos, hasta que Patricia vino a rescatarme.

—¿Estás anemórido, querido? —me dijo al verme distraído.

—Sí. Supongo que sí —respondí al no tener idea de qué debía decir en realidad. Esa mujer era dulce, sí, pero inentendible.

—¿Estás seguro de que estás bien? —me preguntó otra de las personas.

—Sí —contesté en seco.

Así que me preguntaba si yo estaba bien. ¿Cómo esperaba que la entendiera, con esas palabras raras que usa? Lo peor es que sentido tenían. Los demás eran capaces de entenderla, pero yo no. A mí no me decía nada su lenguaje artificial, pero aun así me llamaba mucho la atención ella, así que decidí quedarme por ahí.

Compartimos unas cervezas entre los muchos que estábamos ahí, en ese grupo de extraños. Ella hablaba en lo que sea que estuviera hablando y yo hacía como que entendía. En el fondo estaba frustrado. ¿Por qué esos brutos sabían perfectamente lo que quería decir y para mí era todo tan abstracto? Normalmente sería al revés. Pero todo estaba bien. Lograba disimular como el mejor. De pronto, ella paró en seco la conversación.

—Vamos por un boltance —dijo en voz alta.

—Buena idea. Tengo sed —respondí yo nuevamente divorciado de sus palabras.

—Sed de bailar, querrás decir —me dijo otra persona.

—Sí. Exactamente —contesté como si entendiera algo de lo que estaba pasando.

Nos levantamos de nuestros asientos y nos apoderamos de la pista de baile y de la atención de la gente. Le pusimos nuestro sello de pertenencia. Éramos como veinte personas todas robando la atención, en especial Patricia. «Reina» le decían. Era un apodo cliché que no se acercaba ni le hacía justicia a su dialecto tan único. Puede que no entendiera nada, pero era evidente que era una forma espectacular de hablar la suya. La cuestión es que bailamos. Yo hacía lo posible por mantenerme en mi zona segura, por no destacar. Normalmente haría lo posible por ser el centro de atención, pero era evidente que yo estaba muy por debajo de Patricia. En este contexto, ella era un gato mimado, y yo solo un ratón mojado. La diferencia de edad mental era abrumadora. Por suerte o por desgracia, ella puso su atención en mí, el pobre diablo que era incapaz de entenderla. Se me acercó bailando, me tomó de las manos y me volvió blanco de miradas contra mi voluntad. Supuse que la mejor forma de pasar más o menos desapercibido era destacando, así que di todo de mí. Si algo siempre fui es un buen imitador. Copié sus pasos de baile, me convertí en su espejo. Era prácticamente mejor que todos los amigos de ella, aunque fuera por imitación. Una superioridad artificial, pero me bastaba. Cuando terminamos (y gracias a Dios que terminó) todos aplaudieron. Ella estaba yéndose con dirección a la salida. “Fue una buena aventura” pensé. Hasta que de pronto…

—Seguime —dijo ella dirigiéndome la mirada.

Tenía sentimientos encontrados en ese momento. Por un lado, al fin algo que entendía. Por el otro, ella quería seguir conmigo un poco más. Y me llamaba solamente a mí. A mí y a nadie más. No quería decir que no. Quería ver a dónde me llevaba todo esto, pero a la vez no tenía a nadie que me ayudara a entender sus palabras. Estaba por mi cuenta en los brazos de la suerte. Decidí arriesgarme.

Salí a la calle junto con ella, paró un taxi y nos subimos. ¿A dónde me estaría llevando? La verdad es que una parte de mí quería quedarse con la sorpresa de saber qué es lo que seguía. Mi cabeza maquinaba las ideas más extrañas posibles. Desde que me estaba llevando a un culto satánico para ser sacrificado a la posibilidad de que terminara en un lugar donde todos hablaban raro como ella, de modo que hasta preguntar dónde está el baño llevara a las combinaciones de palabras más extrañas e inentendibles, lo que haría que terminara meándome encima por la incapacidad de entender. Claro, a sus amiguitos no les pasaba eso. Para ellos, cada palabra era trascendental y perfectamente comprensible. ¿Quién me manda a meterme en estos embrollos?

Mientras yo hacía este viaje a lo más profundo de mis pensamientos, el taxi hacía el suyo hacia su destino. Resultó ser que fuimos a su departamento. Entramos y ella me hizo señas de que esperara (Sí, lo único que le entendía eran las señas). Fue a otra habitación. De pronto, sentí que mi teoría de un culto satánico era lo mejor que podía pasarme. No sé por qué. Supongo que porque las palabras raras de esa gente son más fáciles de asimilar y comprender que las palabras raras de ella. Al menos aparecen en algún diccionario. La cuestión es que Patricia apareció vestida de cuero y con un látigo en la mano. Me pasó el látigo.

—Guapeá —me dijo.

Yo no sabía qué hacer. El sentido común me decía que mi ama quería jugar al esclavo, pero no tenía idea. En otro contexto, hubiera tenido sentido. El asunto es que ella era tan particular que no sabía que debía hacer. Decidí latiguear todo lo que viera a mi alrededor por las dudas. ¡Zas! Le di a un jarrón. ¡Zas! Al televisor. Yo daba y daba a cada objeto. Ella me miraba.

—Perihardo. Eso me gusta —decía.

No entendía qué mierda significaba «perihardo», pero que dijera que le gustaba me incitó a seguir con lo que estaba haciendo. Fue así que yo seguí dándole a cada objeto hasta que, de pronto, ella se interpuso entre un cuadro y mi látigo. Yo me asusté por haberla agredido.

—Disculpame. Por Dios, discúlpame —le suplicaba.

Su respuesta me dejó confundido.

—Sí, sí. Guapeá con extrañeza. Haceme un portal didactil —era lo que gemía—. Qué perihardozo que sos - Me dijo con una sonrisa y aplaudiendo.

—Este… gracias —le respondí. Supongo que, por lo que dijo antes, ese «adjetivo» era un halago.

Y así fue esa noche. Jugamos juegos de adultos, ella hablaba en lo que sea que estuviera hablando y yo improvisaba para quedar bien con ella. A pesar de que ella se la estaba pasando muy bien, yo cada vez estaba más y más harto. No era nada contra ella, pero me molestaba soberanamente ser tan inútil como para no saber de lo que hablaba. Mi orgullo era una bomba de tiempo.

Después de unas horas, ella decidió seguir dándole luz a esa noche eterna. Llamó a un Uber con la intención de… cualquiera fuera su intención. Cada vez se me hacía más difícil dejarme llevar y pasarla bien. Simplemente quería que todo terminara, pero no encontraba la oportunidad de decírselo. Esto me iba a pasar factura pronto.

Llegó el coche, bajamos a la calle y nos subimos a él.

—Koravaremos aún más. Nietzsche apenas empieza —dijo.

Fue ahí que mi estupidez me hizo perderme.

—¡Basta! ¡No lo soporto más! ¿No podés hablar normal? —fue lo que alcancé a gritar, ya cansado de mi propia inutilidad para entender lo que intentaba decir.

Ella soltó un par de lágrimas.

—Me ofrendás. Creí que te andareabas del resto. Resultaste ser solo un logo más en mi televisor

Me quedé callado una vez más.

—¿No te da vergüenza? —se metió el chofer—. La ofendiste. No hay nada que hacerle. Eso es lo que pasa cuando creés que alguien es diferente al resto y solo resulta ser un imbécil más.

Ni siquiera en ese momento había captado que eso era lo que trataba de decirme en su lenguaje inventado. Debería haberme sentido culpable por hacerla sentir mal, pero la verdad es que me sentía más molesto por mi propia incapacidad de sacar un significado de sus palabras. Tenía a los dos en contra ahora. Solo pude gritar por silencio, a lo que ambos obedecieron. El viaje continuó callado, pero los ojos de ella apuñalaban a los míos. Tal era su venganza por atreverme a no entender ni media palabra de lo que me decía. Venía fingiendo tan bien que encajaba con ella, pero la ilusión se rompió. En ese coche se respiraba veneno. Fue así que, al llegar a mi casa, me bajé de ese toxi-Uber y me prometí a mí mismo jamás volver a verla. No era nada personal, pero yo no estaba a su altura. Siendo honestos, lo que pasó en ese auto era lo esperable. Ese Uber era un Uber lógico. O sea, me gusta su cuerpo pero no entiendo su alma. Eso es hacer trampa. Pero la verdadera paz es decir la verdad. Al menos me siento bien conmigo mismo y no necesito mentirme. Viendo el lado positivo, ahora tengo material para escribir esta historia. No habré entendido nada de lo que me dijo, pero al menos recuerdo todo, y voy a hacerme millonario.

viernes, 13 de marzo de 2026

Al principio...

En un principio estaba el inframundo. Un vacío que en realidad era una base para construir un mundo nuevo. Ese mundo existió desde siempre, pero solo lo vimos cuando ellos quisieron que lo viéramos y como ellos quisieron que lo viéramos. Luego vinieron las calles, las playas y las montañas, en una especie de naturaleza beta. Una base más sólida que un simple montón de nada. Después llegaron las ciudades y los poblados, y los poblados se llenaron de gente. ¿O la gente se llenó de poblados? Nunca lo sabremos. Después vinieron las historias que le dieron una razón de ser a esas personas. Esas historias ya ocurrieron, pero nunca ocurrieron hasta que las experimentamos en carne propia. Tomemos, por ejemplo, a la hermana malvada de un filántropo. ¿Qué pasaría si originalmente ella no fuera malvada? Se supone que siempre lo fue, pero el destino decidió a último momento que necesitábamos una villana femenina. O incluso a un conquistador galáctico. Un personaje anónimo y malvado desde la cuna que de repente fue un héroe con nombre propio que terminó siendo corrompido. Es que el pasado es tan frágil que, con solo cambiar una coma de lugar, el destino hubiera sido otro. Y se supone que nos tenemos que tragar que todo eso es coherente y sucesivo. Que todo lo que existe existió. Tan frágil es el pasado que incluso pudo haber habido personas antes que mundo. Mejor aún, ¿Y si el vacío más absoluto llegó después de que llegara la civilización? Es decir, hubo un momento en el que el futuro no supo con qué venir y nos trajo una nada de diversos colores y formas. Cada época tiene su vacío, y cada vacío su color, aunque el color que parece predominar es el negro o el gris. Algunos todavía no existen a pesar de que ya vivieron. Otros existen a pesar de que todavía no vivieron. Para otros, el pasado aún está por suceder.

Princesa del reino de la locura

Princesa del fuego.
Prodigio del combate.
Sos una corona de celos e inestabilidad
decorada con la más obscena perfección.
 
Obsesionada con mamá fantasma.
La preferida de papá rey.
Eterna rival de tu hermano desfigurado.
 
Envidiabas a tu hermano, y lo castigabas
como castigando flores en un jardín real.
Solo querías que mamá te consintiera.
Ahí tu infierno abrió sus puertas infectadas.
 
Cazás a tus familiares por órdenes de papá.
Esa subespecie de fracasados y traidores.
Les prometés un nuevo mañana
pero el mañana no existe.
No para ellos, y tampoco para vos.
 
Buscás unas viejas amigas,
y sabés dónde encontrarlas.
Entre circo y sombras te tragás el orgullo.
Algo tenés que sacrificar.
 
Perseguís un nuevo objetivo
en caída libre por una bajada demencial,
Pero la tierra no está de tu lado hoy.
Tu presa escapa por muy poco
aunque sonreís igualmente.
Siempre hay otro día y otra oportunidad.
Y otra, y otra más.
 
Decidís ser tu enemigo.
Sos tan auténtica cuando fingís ser otra,
princesa de las impostoras.
 
Conspiraciones,
reverencias carentes de humildad.
Nada se escapa de tus diestras manos.
Movés los hilos de los que también colgás.
 
La suerte te sonríe.
Las noticias vuelan con el viento.
Tu hermano y tu tío están en la ciudad.
Ya no tenés que disfrazarte.
 
Tu cobarde tío escapa.
Tu aún más cobarde hermano se cansó de huir
y te reta a un duelo de honor.
Retrocedés valientemente.
Que tus sirvientes se encarguen.
 
Ya tu hermano está encerrado entre diamantes.
Sin embargo, le ofrecés una nueva oportunidad,
pues será cobarde pero no traidor, como su tío.
Cualquiera sea su decisión, la vas a respetar,
Salvo que elija mal.
 
Tu hermano eligió bien.
Eligió lo que querías que eligiera.
Luchan juntos contra arcoíris de vientos
y guillotinas de agua.
Ganan esta batalla y van por más.
Son una familia feliz de nuevo.
 
Vuelven los héroes a casa,
bañados en gloria y honores.
Cayeron los muros de la libertad.
Larga vida a la tiranía sin barreras.
 
Ves tu leyenda en la distancia,
y la recibirás con los brazos abiertos.
Esto es lo que esperaste toda tu corta vida.
Para esto respirás.
 
Ponés tu fuego en reposo.
Llega el descanso del guerrero.
Pero no hay paradas para tu tren hecho de infierno.
Pisando castillos y exprimiendo guerra de un juego
dejás tu marca indeleble de maldad.
 
En medio de una fogata
tus amigas y tu hermano cuentan sus verdades.
Despellejan sus dolores más profundos.
Te hacen sonreír con tanta fuerza
que algo se rompe en tu interior.
Hojas marchitas del mismo árbol.
 
En tu vida de lujos y grandezas
cruzarte con tu hermano es un mal inevitable.
Será tu sangre, pero jamás tu igual.
Está inseguro.
Está dudando.
Saboreás la tensión.
Anhelás con el alma que de un paso en falso.
 
Buenas malas noticias.
Tu hermano es un traidor.
Solo era cuestión de tiempo.
Siempre supiste leer su mirada quemada.
 
En roca hirviente reclamás tu recompensa:
Tu hermano pudriéndose.
Pero el éxito es un bien escaso.
Tus amigas te traicionan.
Cuando exigís un por qué descubrís algo incómodo:
La gente ama más de lo que teme,
y vos ya destronaste al amor.
 
No más días de playa.
No más vacaciones felices.
Que ellas se pudran en una celda,
lejos de tu mirada dorada.
Ya ni querés un gris deleite.
 
Te preparás para una conquista mundial
al estilo de padre e hija.
Es tu último bastión de cordura,
pero él ya decidió por vos.
Se convertirá en el rey del mundo,
y vos serás la reina de tu nación.
Un honor ser leyenda de segunda clase.
 
Reina de las sobras,
y sin amigas que te lo festejen ya.
Te desterrás a vos misma.
Solo te quedan fantasmas.
 
Reina de las sobras,
vienen por vos y por tus dominios.
Es tu hermano con sus nuevos amigos.
Él sabe que estás acá, allá, en todas partes,
como una flama enloquecida.
 
Sos una estrella moribunda.
Ardiendo como nunca ardiste,
pero a punto de apagarte.
Te movés en laberintos desesperados de fuego y agua,
pero hasta el caudal bajo tus pies viene por vos.
No hay nada más que puedas hacer.
 
Encadenada al piso y rota en lágrimas,
ya tu futuro pertenece a un cuarto acolchado.
¿Lo que sigue? Desaparecer en la noche.

martes, 10 de marzo de 2026

La rutina de un hombre de Gobierno

Al fin los conozco, seres unidimensionales. En carne y hueso. O debería decir, en carne y traje. Quizás conozcan esa frase, como quizás me conozcan a mí. ¿Quién soy? No tengo permitido revelar mi identidad, pero puedo darles una pista. ¿Conocen a aquella agrupación musical de un lugar llamado España cuyo nombre es Hombres G? Bueno, podría decirse que en cierta forma soy uno de ellos. Tampoco puedo decirles para quién trabajo exactamente, o tendría que matarlos. Simplemente diré que trabajo para un Gobierno cósmico y metafísico, más allá de la comprensión de cualquier simple mortal. La tarea que me encomendaron hoy es la de guiarlos a través del omniverso. Quizás también hayan oído este concepto antes. Se trata de todos los posibles multiversos, micro y macro universos, dimensiones e incluso reinos que existen a lo largo de toda la creación. Cuando era un principiante consideraba absurda esta denominación, ya que tendía a pensar que un omniverso era un multiverso por definición y que hablar de un «multiverso de multiversos» era el equivalente a decir que uno no posee muchas uvas, sino muchos racimos de uvas. El tiempo y la experiencia me enseñaron que no es así. Que existe algo más que el infinito. Visitaremos mundos que para ustedes son ficticios. Mundos que quizás hayan visto en la televisión o en videojuegos, pero que para sus habitantes son muy reales, ya que todo lo que ocurre en ciertos universos es la ficción de otros. Por ejemplo, yo soy fantasía para ustedes, pero en verdad soy muy real. ¿Qué sucede entonces con la creatividad y la originalidad? Eso es historia para otro día. Me estoy tardando demasiado. En lugar de darles la satisfacción de decidir escucharme, me tomaré la libertad de elegir por ustedes y llevarlos a través del tejido de la vida. Acompáñenme.

 

Nuestra primera parada es la que quizás más se pueda asociar a mi mano y a la cual llamaremos «la Válvula». Aquí la humanidad vio terminada la paz un día cualquiera de un año cualquiera de principios del siglo XXI. De pronto, una invasión alienígena salió del mismísimo infierno galáctico y comenzó una guerra de proporciones interdimensionales. Los humanos solo pudieron resistir unas horas. Según su medida del tiempo, siete. Lo sé porque yo estuve observando e incluso haciendo jugadas en todas direcciones. Fui yo quien preparó el terreno para que ese portal de sangre y dolor se abriera. Y ahora es el momento en el que piensan que soy un monstruo. Sí, puedo oler ese odio hacia mi persona. Pero no se preocupen, que yo también jugué las fichas de la salvación de este universo. He creado el terreno para que un hombre libre haga honor a su nombre, le regale esperanza a la humanidad y termine con ese imperio. También supe hacer que otros individuos nada espectaculares obraran de maneras espectaculares. De hecho, hay uno al que le debo un favor. No pude pagárselo por causas de fuerza mayor. Quizás algún día pueda. Volviendo a lo nuestro, este es un universo muy particular. A pesar del ominoso panorama, cada día surgen nuevos salvadores, nuevas historias que serán historia pronto. Este es un universo aun en desarrollo. No sé cuándo terminará, o si lo hará algún día. En el medio no puedo evitar sorprenderme de cuánto ha luchado la humanidad. Este rincón de la creación es fuente de anécdotas interminables. Mis jefes todavía no se deciden a darle un final. Pero ya vimos suficiente aquí. Acompáñenme por este nuevo portal.

 

¿Han perdido la esperanza? No se preocupen, que hemos llegado al universo Lu-P. Se caracteriza por ser el más sacaroso y untado de ingenuidad que pueda existir. Es hasta enternecedor. Todos los días ocurren cosas malas aquí. No malas al nivel de amenaza galáctica, sino en términos terrenales. Un padre alcohólico que abandona al perro de su hija, niños recibiendo acoso escolar, parejas violentas (o, como las llaman los jóvenes de ahora, «tóxicas»), pequeñas pinceladas de drama cotidiano. En lugar de solucionar sus problemas mediante la lógica y la acción, deciden rezar a ídolos inertes para que les traigan soluciones milagrosas. Pero claro, ¿para qué hacerse cargo de que la humanidad de este universo también es un desastre? Solo saben rezar. ¿Y saben qué es lo peor? ¡Qué funciona! Aunque claro, solo porque yo lo hago funcionar. Soy yo quien pone las flores de la magia y quien crea las condiciones para que todos tengan un final feliz. Y cuando digo todos, es todos. Incluso los bastardos que son la causa del mal en primer lugar. No entiendo por qué no borrarlos del mapa para siempre. Es lo que haría si de mí dependiera, pero depende de mis jefes. Ellos son quienes desean que este universo sea así. Solo soy un servidor de esa voluntad. Ya vieron lo que tenían que ver aquí. Vámonos, que este infierno rosa me da ganas de vomitar.

 

Pasamos a uno de mis favoritos. Mis superiores, en un momento de inspiración sublime, lo han llamado universo Avattoir. Con V corta. Es un nombre muy ingenioso y funciona en muchos niveles, porque este universo es un caldo de matanza. Cuatro naciones, de las cuales una fue aniquilada y las otras tres están regidas por un tirano psicópata. ¿Qué puedo decir de este tipo? ¡Está loco! ¿Me creerían si les digo que fue capaz de desfigurar a su propio hijo para, según él, enseñarle una lección? Incluso le dio predilección a su hija, quien es tan enferma como él. De tal palo, tal astilla; Like father, like son; Qualis pater talis filius. Existen muchas frases en diferentes idiomas para expresar esta relación enfermiza, como si un espermatozoide maligno hubiera llegado a un óvulo teñido de sombras. Afortunadamente existen personas que llevan el viaje del héroe en su espíritu y en sus venas y que dedican toda su vida a controlar las fuerzas de la naturaleza para «mantener el equilibrio» o algo así. Desgraciadamente, el niño que lleva esa carga ahora es demasiado débil para matar a ese desquiciado con poder. Mis jefes me han dicho que pronto huirá aterrado y que es mi deber hablar con alguien que le dará las herramientas para cumplir su destino sin derramar sangre. Muchos acusarían a esto de «desarrollo apresurado», y ciertamente quisiera matar yo mismo a ese tirano hijo de puta mientras duerme, arrancarle los ojos para mear en sus cuencas vacías. Pero como les dije, yo solo cumplo las reglas, no las escribo. Larguémonos de aquí antes de que cometa mi primera violación al Código del infinito.

 

Mientras recorremos el camino que nos llevará a nuestra próxima parada, piensen. Piensen en todo lo que les he mostrado. Universos eclécticos, donde reina un poco de lo mejor y un poco de lo peor. Donde existen deshumanización pura y reconcentrada pero donde también hay un pequeño soplo de futuro. No tienen forma de saber lo que vendrá ahora, ¿verdad? Pues hagan sus apuestas. Aquí estamos.

 

Este universo no tiene nada de destacable a primera vista. Imagínense cuánto desean minimizarlo mis jefes que lo han llamado simplemente Universo. Sí, muy creativo todo. Es como esos extras de ficción que son simplemente llamados Matón 1, Matón 2, Transeúnte, Árbol número 24513… muy poco esfuerzo han hecho para distinguirlo. Es irónico, ya que este es el universo en el que más están trabajando. Tan solo observen la perversión que yace en el horizonte. Torturadores, genocidas, violadores, pedófilos… un auténtico crisol de lo más asqueroso que se haya visto. Existen psicópatas de todo tipo. Por ejemplo, ahora mismo estoy pensando en un mesiánico periférico a quien aconsejo en nombre de un ser querido suyo que murió. Pero no importa. Lo que más pena me da es que no puedo ver en qué terminará este mundo podrido. Existen muchos héroes anónimos y héroes de renombre, seguro, pero su narrativa es incierta. No veo un camino claro en lo que ocurrirá. Los otros mundos al menos me daban algo de certezas, pero aquí solo veo preguntas sin responder. Una subdivisión metafísica completa está trabajando en lo que será, pero todavía no hay nada garantizado. Al menos para ustedes, pues mi trabajo llegó a su fin. Solo tenía que traerlos hasta este lugar, que es adonde pertenecen. Han probado una porción de lo que es, lo que será y lo que podría ser. Hagan lo que les plazca con esa información. Mi trabajo con ustedes terminó. Como dicen en uno de los muchos lugares que he visitado, que la fuerza de su voluntad jamás los abandone.

viernes, 6 de marzo de 2026

Instrucciones para insultar con igualdad y respeto

Querido amargado enemigo del mundo, ¿No estás harto de que tu odio se malinterprete? ¿Que se entienda como un ataque a ciertos grupos sociales vulnerados de toda la vida? Esto sucede porque existe mucha gente que disfraza su odio machista, racista o de clase como «odio por todos», cuando en realidad aman lo hegemónico. Pero vos que leés esto sabés que aunque el mundo estuviera conformado por hombres heterosexuales blancos nada más, los odiarías igual. Vos sos un misántropo de buen corazón, sin prejuicios contra nadie. Lo que sucede es que a veces elegís mal las palabras a utilizar para ser agresivo. Lo que necesitás es un manual que te explique cómo ventilar tu desprecio sin quedar mal. Cómo insultar con igualdad y respeto, como bien reza el título de este texto. Y lo encontraste. Acá te van algunas instrucciones.

Empecemos por algo que, aunque no contenga una palabra fuerte en sí misma, es ofensivo. Y es que lo ofensivo y discriminador no necesariamente está en las palabras, sino en las connotaciones. Hablamos ni más ni menos que de «andá a lavar los platos». Un insulto muy usado contra mujeres. Sucede que, estereotípicamente, se ha asociado a las mujeres con las tareas del hogar a lo largo de la historia. Sostener esto hoy en día es machista, pero acá odiamos a la humanidad no por lo que son en particular, sino por ser humanos en general. Por eso debemos cambiar ese insulto por «andá a lavarte el orto». El acto de lavarse el culo es indistinto de hombres y mujeres. No sostiene ningún prejuicio contra un grupo en particular. Es mucho más correcto.

Sigamos. En vez de decir «negro de mierda», decí «pedazo de mierda». La agresión está, pero estás siendo igualitario ya que lo odiás por su condición de persona y no por su color de piel. Y acá hay que hacer una aclaración en particular. Cuando hablamos de «condición de persona» puede llegar a entenderse, efectivamente, su color de piel. Sin embargo, hay una explicación más profunda para esto. Al referirnos a «condición» hablamos de la definición exacta que da el diccionario, que es la siguiente: «Corresponde a la totalidad de las cualidades que presenta un ser humano por naturaleza, así como la definición de lo que significa vivir una vida como humanos, incluyendo las características biológicas, físicas, sociales, psicológicas, entre otras». Es decir, estamos insultándolo por lo que es en su totalidad, y no por aspectos superficiales. No es algo implícito en el insulto que recomendamos, pero no está de más saberlo para evitar malos entendidos.

También tenemos a otro sector vulnerado: los pobres. La palabra «pobre» no es ofensiva ni despectiva por sí misma, sino que describe una condición objetiva. Eso no saca que haya gente que dice «pobre de mierda», normalmente acompañado por un «volvé a la villa» o cosas parecidas. Para evitar este tipo de situaciones donde predomina el clasismo, se recomienda el uso de la palabra «miserable». Es mucho más universal y, si bien algunos la encontrarán absurda ya que para ser miserable hay que contar con dinero y los pobres carecen de él, puede referirse a muchos tipos de miseria. Nosotros la utilizaremos en referencia a una miseria espiritual, que es como normalmente se entiende este término.

Más sectores normalmente agredidos: los gordos y los homosexuales. Si bien estas palabras tampoco son ofensivas en sí, sí que existe mucha gente que las utiliza con esa intención y de este modo perpetúa estereotipos. Nosotros no queremos eso, sino que queremos odiarlos por el simple hecho de existir. Aunque fueran flacos y heterosexuales los despreciaríamos igual. Lo malo aquí es que no existe una palabra que reemplace con exactitud estos términos. Para evitar problemas simplemente diremos «pedazo de basura» o «sos una mierda». Estos insultos no conocen estado físico ni orientación sexual. Cualquiera puede ser una basura o una mierda, así que son más que aceptables.

Para ir terminando, dejamos el ataque más agresivo de todos. Y es que este ataque, aunque refiere a una gran cantidad de personas y no a una sola, sí que destila odio de clase por los cuatro costados también: «Ojalá se incendien todas las villas con ustedes adentro». Es un insulto espantoso. Solo gente con mucho odio provocado por la propaganda de las clases altas puede lanzar una injuria así. Pero aquí somos gente que odia y piensa libremente, lejos de las imposiciones de los grandes poderes. El mejor insulto en este caso viene a ser «ojalá arda el mundo entero y la humanidad toda muera en las llamas, para luego seguir ardiendo en el infierno». Este insulto tiene una explicación racional. Solo los pobres viven en las villas, y las villas son producto de la falta de un hogar digno. No ves a un millonario pasándola mal en uno de estos lugares producto de una necesidad básica sin satisfacer. En cambio, todos somos ciudadanos del mundo. Todos vivimos en él. Si arde el mundo, nadie se salva, independientemente de su color de piel, sexo, género, condición social, etc. Es mucho más equitativa para todos esa clase de apocalipsis que el que mucha gente vive día a día.

Y hasta aquí llega este manual. Hay más grupos discriminados y alternativas para agredir sin discriminar, pero no vamos a enumerar todas y cada una porque esto se haría eterno. No olvides que todos somos iguales. Todos somos seres humanos con derechos. Con defectos y virtudes. Si odiamos a ciertas personas es porque odiamos a los seres humanos en general, no por su condición específica producto ya sea de las hegemonías económicas o de cuestiones de salud y del estado del planeta. Seguí estas instrucciones y vas a aportar mucha igualdad al mundo.

jueves, 5 de marzo de 2026

Microrrelatos y cortedades

La isla
Cuando estaba yéndome, la isla me miró.

El bioandroide perfecto
Se siente la energía de miles de muertos encendiéndose. Un aura de almas condenadas resplandece y un largo aguijón alimenta el camino hacia la perfección. Hoy es un mal día para los días futuros, él llegó.

Smoke y Mirrors
Huís, presa de ese humo desquiciado moldeado a la japonesa. Pero del otro lado te espera su hermano gemelo: el espejo. Es tu juicio final.

Caza de búhos
Fue así que los viejos y cansados ratones exploradores recorrieron el camino del arcoíris. No contentos con eso, pintaron un arcoíris propio. Lo pintaron del color del miedo, del color de la hipocresía, del color de la ira. Un arcoíris mentiroso. El arcoíris en sí no importaba, solo importaba el oro al otro extremo. No pudieron con tanta lumiticidad, y se fueron como si nunca hubieran estado allí, pero a la vez dejando el camino del arcoíris sucio e impuro. Mientras tanto, yo solo repito la palabra arcoíris una y otra vez.

María Susana
Ella guardaba en sus ojos lugares que él nunca visitaría. En su lengua, idiomas que él nunca hablaría. En su mente, conocimientos que él nunca imaginaría. Sin embargo, él tenía algo que ella jamás tendría: Una envidia tremenda.

El derrocado
Alguien hizo un golpe de estado en mi alma, y una comisión intestina descubrió que soy mi propio plan Cóndor.

Los sonámbulos
De tanto caminar sobre las nubes terminamos pisando territorio de carne y hueso.

Las cosas que soy
Soy la suma de todos mis espantos y de todas mis quietudes, pero también soy ecléctico, determinado y leal. Ecléctico como las gotas que chocan en la frontera de los océanos Pacífico y Atlántico, determinado como mula de ímpetu más kamikaze que soldado, leal como mis miedos hacia mí. Todo esto no alcanza porque para quedar de pie necesito un atropello y para reflejarme necesito un espejo que me vomite de igual a igual, pero hasta un atropello necesita una víctima y un espejo alguien para reflejar.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Nueva sección de la página/Rita Cristal

Hola, gente. ¿Cómo les va? ¿Todo bien? ¿Todo bueno? ¿Todo bonito? ¿Todo legal? ¿Nada ilegal? Espero que su respuesta a todo sea un rotundo sí, excepto por la última que debería ser un no. Pero un no afirmativo, como diciendo «tal cual, no estoy en nada ilegal. No, señor», lo cual contrasta con el no negativo que vendría a significar «sí, lamento informarte que tus suposiciones no son ciertas y en realidad sí estoy metido en cosas altamente ilegales. No estoy bien y necesito un abogado». Este año voy a arrancar a estudiar letras en la facultad y me di cuenta de que este mi blog (o debería decir este nuestro blog, aunque yo soy el que pone todo el esfuerzo por sacarlo adelante mientras ustedes miran de afuera) puede servir más que para publicar única y exclusivamente cosas sobre música. Es así que decidí que a partir de ahora voy a estar subiendo cuentos y poemas de mi puño y letra, o también de mi dedo y teclado. Para arrancar esta nueva etapa de la página voy a dejarles este pequeño poema. ¿Su nombre? «Rita Cristal» Que lo disfruten.

Mula que carga espirales,
tu nombre es un cúmulo de whys.
Enamorada del cristal,
donde sea que vayas.
 
Mirás al espejo que mira al cielo.
Lo ves escupiendo un igual:
Ajeno, magro, liso.
Limpiás esos escombros tontos.
 
El azul está brotando por tus poros
y tus ojos están hechos de tu amante.
Sos una cruz que camina.
Estás malrota.
 
Ves desde lo alto aviones que chocan.
La más grande mariposa.
Cada ciclo, futuro alimento.
Te casás con la guerra sustancial.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Sly & the Family Stone - Dance to the Music


Nota: 9+
Mejor tema: Dance to the Medley.
Peor tema: Ehm… ay, no sé… No sé. UFFFF (*hace las mismas expresiones que el emo de Capusotto y compone una canción al respecto para concluir que Dios nos abandonó*).

1)      Dance to the Music
2)      Higher
3)      I Ain’t Got Nobody (For Real)
4)      Dance to the Medley
5)      Ride the Rhythm
6)      Color me True
7)      Are You Ready
8)      Don’t Burn Baby
9)      I’ll Never Fall in Love Again

No tengo nada original que decir sobre este disco, así que voy a trabajar sobre las mismas ideas y opiniones que planteó John McFerrin, que también es un fan de esta banda (y gracias a quien me interesé por este grupo). Lo primero que voy a decir que dijo él es: no sé si este disco es mejor o peor que el debut, pero definitivamente está más pulido. No hay mucho más que agregar en cuanto al espíritu y motivación principal de esta crítica, pero sí hay mucho más que agregar en cuanto a la dirección conceptual y profundización de mi opinión sobre el disco. Como diría Scrappy Doo (el insoportable sobrino de Scooby Doo), «TATATATATATÁ, poder negruno». Vamos a ello.

Hay algunas cosas destacables sobre el trasfondo de esta obra. La primera es que esta es la primera aparición en la banda de la cantante y tecladista Rose Stone. En 1970 se reeditaría el debut con una portada nueva en donde aparece Rose junto al resto de miembros, pero su primera verdadera aparición en un disco de Sly & the Family Stone es acá, en pleno 1968. También es notable el hecho de que la banda en su momento no se sentía muy satisfecha con este trabajo y solamente se grabó porque el ejecutivo Clive Davis le pidió a Sly Stone que simplificara su música para llegar a más público (ya que el debut había sido considerado muy raro y complejo). Otros artistas se lo habrían tomado con desgano y hubieran grabado un disco mediocre o malo como queja contra los empresaurios, pero Sly Stone claramente amaba más a la música que lo que odiaba la burocracia fue así que pusieron todo su empeño en grabar otra joya a la altura de su talento. Además, se podría decir que este disco provocó un efecto mariposa en la vida de la banda que los llevaría a grabar las joyas posteriores, así que no hay mal que por bien no venga.

Hay un mito que quisiera desmentir (o, al menos, parcializar) sobre este disco. John McFerrin ya medio que lo hizo en su crítica, así que yo voy a hacerlo a fondo en la mía. Mucha gente dice que este trabajo se trata más de establecer un sonido general que de crear grandes canciones, con lo cual estoy de acuerdo solo en parte. Es cierto que hay bastante repetición de motivos e ideas musicales, pero aun así noto una diversidad bastante importante canción a canción e incluso cuando se repiten ideas hay alguna variación de por medio, lo que nunca sentí como falta de creatividad sino como una gran suite/sinfonía funk, y esto puede considerarse también un avance en toda la escena motown. El hecho de no aspirar a hacer solamente temas de difusión, sino que un disco entero de este estilo se sostenga como unidad y encima de todo haya una coherencia conceptual. Nunca antes alguien se había animado a hacer algo así en este contexto, y habla mucho del genio de Sly Stone el cómo incluso grabando algo que no lo termina de convencer logra hacer maravillas. El resultado de hacer lo que realmente quiere lo veríamos en sus posteriores discos.

Vamos con el tema título, que abre este trabajo y de paso es el más conocido de acá (el único de este álbum que llegó al Greatest Hits). Es cierto que espiritualmente es apenas un breve rejunte de los motivos musicales que aparecerían en el Medley, pero aun así es toda una maravilla por sí mismo. Las trompetas y juegos vocales son exquisitos, y me gusta sobre todo cuando cada miembro de la banda se va presentando verbalmente y después haciendo pequeños solos con sus instrumentos. Estos solos no son muy deslumbrantes en sí mismos, pero la forma en la que se van alternando y sucediendo construye un ambiente de buena onda increíble, y resulta ser una excelente «segunda presentación» por parte de la banda. Higher no es tan brillante de manera individual, pero su riff carnavalesco de órgano y ese estribillo donde repiten el título subiendo octavas siempre me saca una sonrisa enorme. Se queda medio corto comparado tanto con cómo se usa esa frase en el Medley como con el tema de «Stand!», pero aun así aporta enormidades estando en donde está, y eso es lo que importa. I Ain’t Got Nobody (For Real) es un tema más antiguo que el propio debut de la banda (había sido tocado en el recital de la catedral de Winchester, el cual fue editado en disco hace poco), y ya desde el principio mostraba el talento de la banda tanto por sus impecables cataratas de teclados como por el estribillo donde se van arremolinando la voz principal y los coros femeninos. Leyendo los comentarios de Youtube descubrí que el tema está basado parcialmente en Spanish Grease de Willie Bobo y Melvin Lastie, pero hay que reconocer que el grupo lo hace suyo. Definitivamente puedo entender qué es lo que vio David Kapralik en estos muchachos, muchachas, muchaches, muchachxs y muchach@s. Y bueno, ¿qué decir de Dance to the Medley? Pues que toma varias ideas de los dos primeros temas y de algunos de los posteriores para crear un Frankenstein que no tiene mucha coherencia como canción pero que resulta absolutamente demoledor para los sentidos. Sus «Music is alive alive alive» nos convence de que la música está más viva que nunca, sus «Hey music lover» nos interpela como amantes de la música, sus «Wanna take you higher/HIGHER/higher/HIGHER» nos llevan más y más alto y así con cada segundo de los doce minutos que dura este monstruo. No agrego mucho más porque ya hablé sobre este tema al hablar de otros, pero tienen que escucharlo.

Después viene la segunda mitad a negar el hecho de que el disco es un constante reciclaje, ya que incluso cuando lo es trae sus particularidades. Tanto Ride the Rhythm como Color me True tienen los mismos tarareos sobre el final, pero el desarrollo de cada una es diferente, siendo la primera más veloz y alegre con un estupendo uso del pedal wah, y la otra más un blues oscuro a la Rolling Stones con unos arreglos de trompeta en el estribillo que la hacen amenazante a su manera. Es así que hasta los elementos prestados se sienten diferentes en cada canción y logran una sensación de desarrollo. Are You Ready es menos brillante que el resto ya que el groove de batería no ofrece mucho que no se haya visto en otras partes del álbum, pero aun así tiene sus encantos. Las trompetas altivas de la introducción, esa parte medio rapeada de «Don’t hate the black/don’t hate the White/if you get bitten just hate the bite» e incluso me parece muy ocurrente cómo inmediatamente después de cantar «Add some bottom on mighty tight» meten un solo de bajo (o sea, el fondo al que hacen referencia), así como cuando cantan «Let me dedicate my fuzz to you» y muy adecuadamente suena un solo de guitarra con fuzz (o sea, distorsión sucia). Es este tipo de metahumor el que hace que la canción se quede con nosotros independientemente de que las melodías o la composición no sean tan brillantes. Después tenemos Don’t Burn Baby, que solo puedo definir como surf soul o surf góspel. Es decir, la melodía y los arreglos vocales son más propios de un canto eclesiástico, pero el trabajo de guitarra tranquilamente podría haber sido obra de Dick Dale o Hank Marvin (de The Shadows). ¿Ven cuán diverso es realmente este disco? No sé por qué la gente lo trata de repetitivo. Y para cerrar tenemos una balada llamada I’ll Never Fall in Love Again. Sí, otra balada más. Se ve que no aprendieron de los desastres que hicieron en su anterior disco, pero en realidad sí aprendieron de los desastres que hicieron en su anterior disco porque esta balada es mucho mejor que los desastres que hicieron en su anterior disco. La melodía de órgano que abre parece construida sobre la de Jingle Bells y después vienen las llevaderas y agradables trompetas e incluso Larry Graham, que es quien la canta, lo hace mucho mejor que en su otra aberración (y que Freddie en su correspondiente otra aberración). No es nada brillante, pero es un cierre más que adecuado para este trabajo.

Y bueno, este fue lo que podríamos llamar el segundo debut de la banda. Es un giro estilístico considerable con respecto al primer debut, pero los ingredientes clave siguen ahí. Rock, pop, soul, psicodelia, funk, hambre de experimentación. Es solo un cambio respecto a la forma de combinar esos elementos, pero los resultados siguen siendo impresionantes. Personalmente prefiero «A Whole New Thing» ya que tenía más diversidad y sorpresas, pero este es más maduro y corrige sus errores. Igual, no puedo decir que uno sea objetivamente mejor que el otro. Si no les pongo un diez a los dos es por temitas muy puntuales y técnicos, pero ambos discos son infaltables en toda colección que se respete. Prohibido hacerlos a un lado.

martes, 26 de agosto de 2025

Sly & the Family Stone - A Whole New Thing


Nota: 9+
Mejor tema: Underdog.
Peor tema: Let me Hear it From You.

1)      Underdog
2)      If This Room Could Talk
3)      Run, Run, Run
4)      Turn me Loose
5)      Let me Hear it From You
6)      Advice
7)      I Cannot Make it
8)      Trip to Your Heart
9)      I Hate to Love Her
10)     Bad Risk
11)    That Kind of Person
12)     Dog


(Nota: Empecé a escribir esta reseña en enero de 2023 aproximadamente, pero la dejé a un lado porque no tenía claros mis sentimientos hacia el presente disco. Más de dos años después ya tengo una opinión más definida. De paso aprovecho a continuar este análisis como homenaje al recientemente fallecido Sly Stone, y con recientemente me refiero a hace un par de meses. Que lo disfruten)

Y continuamos expandiendo el blog en todas direcciones. ¿Que el rock y pop de los 60 no es suficiente? Pues tomen heavy metal y thrash. ¿Que tampoco es suficiente? Tomen rock latinoamericano (aunque «rock latinoamericano» no es un género sino una forma de englobar a las bandas de un cierto sector del mundo, pero ustedes entienden a qué me refiero). ¿Sigue sin alcanzarles tanto eclecticismo y enciclopedismo? Bueno, acá les traigo música negra. A ni más ni menos que los gloriosos Sly & the Family Stone. Disfrútenlos.

Bueno, ¿qué decir de esta banda? A pesar de ser un grupo que pasó a la historia como uno de los más grandes del funk, no parecen ser muy recordados en América Latina. De hecho, ni siquiera yo le hubiera dado mucha pelota a esta gente si no hubiera leído lo que escribió de ellos John McFerrin, quien los considera el más grandioso grupo yanqui de todos los tiempos y su quinta agrupación musical favorita (solo superada por Bob Dylan, los Stones, los Who y los Beatles). Ciertamente y por muy buenos que sean, es la última banda que uno esperaría en el top 5 de alguien como John, debido a lo alejada que está del rock y pop tradicional. Sin embargo, yo presto atención a lo que dicen quienes saben. Si McFerrin dice que es la más grande banda estadounidense, por algo será. Al principio no me dijo mucho su música más allá de algún que otro tema aislado, pero tiempo al tiempo me terminó encantando lo que hacen. No importa lo alejados que estén de mis gustos estándar, si algo es bueno es que es bueno, y The Family Stone la rulea. Sly Stone es, para mí, el rey de la música negra, que me perdonen genios como Prince y Stevie Wonder, además de gente talentosa pero algo inflada como Michael Jackson. Me animo a decir que está en la misma liga que Jimi Hendrix e incluso un poco más arriba. No será tan extraterrestre como Jimi, pero como compositor está muy por delante. Es que el tipo tenía una visión única para los arreglos y la composición, y mezclaba sin problemas a James Brown y Otis Redding con Frank Zappa, los Beatles y Jefferson Airplane. La mejor parte es que nunca (o casi nunca) se olvidaba de que sus canciones fueran buenas melódicamente y groovisticamente. En este momento diría que están en mi top 5 o incluso mi top 3, lo cual puede cambiar a posteriori, pero no sé ni qué voy a comer mañana, así que menos voy a saber cómo van a evolucionar mis gustos musicales. Pero bueno.

En 1966, Sylvester Stewart (Sly Stone) formó un grupo llamado Sly & the Stoners, que incluía a su conocida Cynthia Robinson en la trompeta. Al mismo tiempo, su hermano Freddie formó otra banda que se llamaba Freddie & the Stone Souls. Me encanta cómo el concepto de los nombres de ambos grupos es tan parecido. Es como cuando tu hermano/a menor ve que te arman alta fiesta de cumpleaños y se pone a llorar porque no le armaron una a él/ella, aunque no sea su cumpleaños. Aunque bueno, ellos eran hermanos, como ya dije, así que tiene todo el sentido del mundo. Volviendo a la música, la banda de Freddie tenía a Greg Errico en la batería y a Ronnie Crawford en el saxofón. Gracias a la sugerencia de un saxofonista amigo, Jerry Martini revuelto, no batido, ambos hermanos combinaron sus respectivas bandas en una sola, y así nació Sly & the Family Stone en noviembre del 66. Al menos conceptualmente, ya que su nombre original era Sly Brothers and Sisters, pero lo cambiaron al que todos conocemos tras su primer concierto en la catedral de Winchester, un club nocturno de Redwood City. Ambos hermanos eran guitarristas, así que Sly lo volvió guitarrista principal a Freddie mientras que él mismo aprendió a tocar el órgano eléctrico y después reclutó como bajista al primo de Cynthia, Larry Graham. También quiso sumarse su hermana Vaetta «Vet» Stewart, hermana de los dos líderes del grupo, junto con sus amigas Mary McCreary y Elva Mouton. Sly las reclutó y formaron Little Sister, que eran las coristas de la banda principal. Recién para su segundo disco se sumaría la clásica Rose Stone (aunque ella aparecería en la portada alternativa de este debut, por más que acá brille por su ausencia), pero de momento todo está perfectamente cubrido. En cuanto al presente (no presente presente de ahora mismo, sino el presente de 1967), ese recital en la catedral de Winchester les consiguió un contrato con el ejecutivo de CBS Records llamado David Kapralik, que los derivó a Epic Records. Fue ahí que grabaron este debut, que tuvo buena crítica pero malas ventas. Llegó el momento de explicar por qué los compradores de la época estaban equivocados.

Y… porque es un discazo original y lleno de clásicos como para tirar al techo. Tan simple como eso. No hay mucho más que agregar en ese sentido. Sí puedo matizar un poco estas palabras tan absolutistas. Original es, de eso no hay dudas. Esta fusión de R&B, soul y funk con pop, rock y psicodelia no tenía parangón en ese momento, pero como dijo McFerrin, estos géneros no siempre se fusionan, sino que muchas veces van cada uno por su lado. Hay momentos donde genuinamente se mezclan (como en Trip to Your Heart), pero la mayoría de las veces valen más por tomar lo mejor de sus influencias que por hacer algo completamente nuevo con ellas, así que el nombre del disco puede ser medio engañoso en ese sentido. En cuanto a que es un clásico atrás de otro, también hay que tomarlo con pinzas. Estrictamente hablando es un disco tan bueno como los cinco que lo siguen, pero los motivos por los que no le puedo dar un diez tienen nombre y apellido: uno de ellos se llama Let Me Hear it y se apellida From You, mientras que el otro se llama That Kind y se apellida of Person. Dos baladas absolutamente ordinarias y genéricas que no solo no suman nada, sino que restan. Bah, That Kind of Person no es tan horrible y hasta puedo escucharla si hace falta (aunque pocas veces me hizo falta. Afortunadamente, ya que sigue siendo mediocre), pero Let me Hear it From You es casi tan impresentable como Mr Moonlight de los Beatles o See my Way de los Who, y quienes conozcan esas dos canciones entenderán perfectamente qué clase de mersada tiene que ser la presente para que la pongamos a ese nivel. Una pena que un disco virtualmente impecable tenga estas manchas tan difíciles de ignorar. Lo que podría haber sido una seguidilla de seis discos de diez sobre diez queda mermada.

La buena noticia es que esos dos temas son lo único mediocre o malo no solo en este álbum, sino entre todos los seis primeros que grabaron estos muchachos y muchachas. El resto va de lo muy bueno a lo estelar. Advice tiene esas trompetas medio estrafalarias y circenses extremadamente divertidas y un estilo general que parece un adelanto de lo que sería su tercer disco: «Life». Tampoco puede considerarse un clásico, pero está muy bien hecho y ayuda a redondear el conjunto. Ahora, ¿el resto? El resto es espectacular. Underdog abre el disco y la carrera de la banda con una interpretación de la canción francesa Frere Jacques (que en Argentina conocemos como La lechuza hace sh) para después convertirse en una descarga rapidísima de crescendos y juegos de voces que a pesar de repetir siempre la melodía, nunca lo hacen de la misma manera, hasta que termina cerrando con Frere Jacques otra vez. If This Room Could Talk tiene un pegajosísimo riff de trompeta y todo tipo de artilugios y variaciones armónicas de los cantantes y coristas, y el estribillo por algún motivo me suena a lo que sería la canción Changes de David Bowie, pero la de Sly es anterior, así que en todo caso fue Bowie el copión. Run, Run, Run tiene esos gritos torpes de «People! Listen!» que se manda Cynthia, pero fuera de eso presenta un muy buen uso del xilófono y grandes alternancias vocales. Turn Me Loose tiene una melodía de trompeta que me recuerda a, y prepárense, ¡Livin’ la vida loca! En serio, cada vez que este tema empieza a arrasar con sus arreglos de viento espero que aparezca Ricky Martin o el Gato con Botas en compañía de Burro cantando. Aunque lo más probable es que esté basada en I Can’t Turn You Loose de Otis Redding, sobre todo teniendo en cuenta que en vivo harían un potpurrí con estos dos temas. Igualmente es impresionante y en solo dos minutos te deja seco de lo que te hace bailar. I Cannot Make it empieza y termina medio aparatosa con esas declaraciones de «I cannot make it! I’m so hip!», pero en su desarrollo presenta una sucesión de ritmos y arreglos cada uno mejor que el anterior. Trip to Your Heart es básicamente funk psicodélico y por eso tiene un inicio y un cierre con voces y ruidos raros, pero la canción en sí es irresistible con sus melodías semi arabescas que parecen estar derritiéndose (como muy acertadamente dijo alguien que reseñó este disco en Rate Your Music). I Hate to Love Her es una pseudo balada que funciona mucho mejor que las otras dos gracias a sus líneas misteriosas de trompeta, su ritmo tribal e hipnótico y su todo tipo de cosas que hacen las voces, por lo que termina siendo fascinante en su repetitividad. Bad Risk es más soul-funk-rock pero cantado por Larry Graham y tan excelente como el resto. Por último está Dog, y es muy llamativo cómo su nombre engancha con el primer tema. Casi que se podría decir que este disco es una obra conceptual sobre cómo un bajoperro se termina convirtiendo en un perro hecho y derecho. Bueno, usen la imaginación, gente. Empieza con trompetas de forma parecida a That Kind of Person pero resulta ser abismalmente superior por sus espectaculares versos ascendentes, la batería que siempre lo da todo, el órgano humeante y el glorioso estribillo compartido por Sly y Cynthia. Me encanta.

Y con ese final termina el comienzo de una de las bandas más increíbles e importantes de la historia de la música. Es un disco realmente bueno con sorpresas por todos los costados. Me siento muy tentado a darle un diez y que forme una seguidilla perfecta de seis discos junto con los siguientes (más los discos en vivo en Fillmore East y en Woodstock), pero esas dos baladas ridículas me lo impiden y eso me molesta mucho. Y ni siquiera es que me moleste como fan de la banda, sino en mi faceta autista ya que me da TOC. Es como cuando ves una serie de baldosas perfectamente acomodadas salvo por una sola que está mal puesta, lo que te arruina la imagen y te pone nervioso. Pero bueno, no se puede hacer nada con eso ya. Mi recomendación es que escuchen y consigan este disco, o que lo consigan primero y lo escuchen después. Lo que ustedes quieran. Sumamente original e inmaculado a partes iguales.

sábado, 7 de junio de 2025

The Gun Club - Miami


Nota: 10+
Mejor tema: Mother of Earth.
Peor tema: Eeeeehm… ¿Texas Serenade?

1)      Carry Home
2)      Like Calling Up Thunder
3)      Brother and Sister
4)      Run Through the Jungle
5)      A Devil in the Woods
6)      Texas Serenade
7)      Watermelon Man
8)      Bad Indian
9)      John Hardy
10)    The Fire of Love
11)    Sleeping in Blood City
12)     Mother of Earth


Sí, gente. Sé perfectamente lo que están pensando. Ya estoy poniendo demasiados dieces en esta página, e incluso con signo más, lo que significaría que estos discos son más que perfectos. O sea, ¿quién quiere leer una página de críticas donde cada tema está en rojo (lo que significa que es un clásico) y donde cada disco tiene la nota más alta posible? En cierta forma, extraño la época en la que podía ser más exigente e imparcial, pero desde 2020 (con el inicio de la pandemia) me volví mucho más laxo y me empezó a encantar todo. Sin embargo, creo en mi capacidad de seguir escribiendo críticas certeras e interesantes de leer, y lo importante es que se lleven auténticas joyas para escuchar. Joyas como este segundo disco de The Gun Club.

La banda firmó en abril de 1982 con Chris Stein de Blondie para grabar en Animal Records, lo cual vendría a ser algo así como «el sueño del pibe», ya que Jeffrey Lee Pierce era full fanático de Blondie, e incluso la propia Debbie Harry hizo coros en un par de temas (entre esto y el hecho de que ella le pasara una fórmula para tener su mismo rubio en el pelo, Jeffrey debía ser el tipo más feliz del mundo. O no, porque si no, no hubiera estado metido en las drogas y el alcohol. Quién sabe). Eso sí, con el seudónimo D.H. Laurence Jr. Esto hizo que la banda se asentara por un tiempo en Nueva York para grabar esta segunda placa, y también fue Stein quien se los produjo. Completito todo. La formación de este álbum es la misma que la del debut: Jeffrey Lee Pierce en la guitarra y la voz, Ward Dotson en la segunda guitarra, Rob Ritter en el bajo y Terry Graham en la batería, aunque Ritter no aparece en la foto de la portada ya que para ese momento había dejado el grupo, no sin antes enseñarle sus partes a la futura bajista del grupo: Patricia Morrison. Y me refiero a las partes de bajo, malpensados. De bajo en tanto instrumento musical, no en tanto biología, malpensados. El disco fue muy bien recibido por la crítica, hasta el punto en el que la revista New Musical Express (NME) lo puso entre los cincuenta mejores de 1982. Y con justa razón.

Este disco no se aleja tanto de «Fire of Love» estilísticamente hablando. A lo sumo es un poco más maduro y con momentos de más calma y menos visceralidad que aquél, pero en sí no siento que cambie tanto. Tampoco es como «Master of Puppets» de Metallica, que copiaba al pie de la letra la estructura de «Ride the Lightning», pero hay muy pocos cambios de forma. Lo que sí mejora levemente (que tampoco es que pudiera mejorarse un montón) es la consistencia y el nivel de las canciones. Mientras que en el debut terminaba de forma no tan estelar con Goodbye Johnny, acá el nivel no baja nunca. Son todos temazos de principio a fin, sin el más mínimo bache. También destaco que los dos covers que hay acá son muy probablemente los dos mejores que hizo jamás la banda, y que de paso el tema final es directamente mi tema favorito en la historia del grupo. No creo que nadie en su momento fuera tan puntilloso de decir «Sí, Fire of Love es una joya, ¿pero que no pueden hacerlo mejor? ¿Es que tienen miedo?», pero la banda supo leer el ambiente para superarse en donde pudieran superarse y mantener al mismo nivel lo que pudieran mantener. Bah, no se puede decir tampoco que supieran leer el ambiente porque en ese caso habrían hecho algo más apto para vender al gran público, pero en cambio prefirieron pasar a la eternidad por haber grabado el que quizás sea el mejor disco punk de la historia y de paso coronarse como la mejor banda punk de la historia. Poca cosa, ¿eh?

Pasando a los temas, Carry Home empieza como un tema típico del género, pero sin perder el gancho en su construcción, hasta que en el estribillo se vuelve más tranquilo para después volver a explotar, conformando esa dinámica «fuerte-suave-fuerte» que definitivamente enamoró e inspiró a los Pixies y posteriormente a Nirvana. Tampoco podemos olvidar esos increíbles arreglos de slide y arpegios country que le dan el sello distintivo. Like Calling Up Thunder es menos tormentosa y abrasiva, pero sigue rockeando de lo lindo con sus guitarras punk blueseras y un estribillo bien gritón y pegadizo, además de otro solo tipo country que lleva la marca de The Gun Club. Seguimos con Brother and Sister, que parece más un tema de power pop pasado por el filtro del punk (que tampoco es que esos géneros estén tan lejos entre sí. Otro día explico). Es totalmente pegadiza, y Rob Ritter gatilla el trasfondo ideal con su bajo. Después de eso llegamos al primer cover del disco: Run Through The Jungle, original de Creedence Clearwater Revival. Me encanta el tema original, pero esta versión la hace pelota al duplicar o triplicar la oscuridad y sensación de amenaza. Jeffrey suena más tranquilo durante los versos, pero irónicamente logra un efecto mucho más desesperado y aplastante que John Fogerty, aunque en el estribillo sí se grita la vida, y el tratamiento más filoso de la guitarra es simplemente perfecto e ideal. Como curiosidad, Jeffrey contó en su biografía que no entendía bien lo que cantaba Fogerty, así que reescribió los dos primeros versos, mientras que el tercero está sacado del tema M. & O. Blues de Willie Brown. O sea, una reinvención total le hizo, y gracias a Dios, ya que esta es mi versión favorita que haya hecho la banda y una de mis versiones favoritas en general. Una auténtica obra maestra y quizás el segundo mejor tema del disco.

A Devil in the Woods empieza con la mejor labor de bajo en todo el disco, al que se le suma la batería unos segundos después y en conjunto logran dar una sensación «aérea», como una lluvia de artillería. Mientras tanto, Pierce se deja la garganta al estilo del mejor Black Francis y al minuto dos tenemos un nuevo arreglo de guitarras con un efecto entre sitar y música country que es único. No escuché nada parecido en ningún lado, y todos estos elementos conforman otra montaña de canción. Texas Serenade empieza con un nuevo riff filoso, pero los arreglos vaquerizados no tardan en aparecer para empapar de personalidad a la canción. La melodía vocal puede no ser tan atrapante esta vez, pero la convicción con la que está cantada lo compensa por mucho, y el estribillo es fantástico. Se siente como un eclipse, si entienden a lo que me refiero. Tampoco puedo dejar pasar el torbellino vocal de la coda. El tema no tiene mucha variación y encima es el más largo del disco (cuatro minutos con cuarenta segundos, así que tampoco es que sea tan largo), pero logra pasarse en un suspiro y mantenerse siempre interesante. Diría que es mi momento menos favorito de toda la obra, pero tampoco es un gran problema porque quedó claro que no hay un solo punto flojo acá. Quedó claro, ¿no? Y seguimos con el tema más bizarro de todos: Watermelon Man, cuyo nombre siempre me hace pensar en el Melon Lord de la serie del Avatar Aang. Para quienes no lo sepan, este es un apodo que le pusieron los fans al personaje Toph Beifong por su gusto por las sandías. Encima Toph siempre viste de verde, y la tapa de este disco es verde. ¿Coincidencia? No lo creo. Pero bueno, que paso a explicarles por qué me refiero a este tema como bizarro. Lo es porque representa una combinación de ritmos tribales, violines country, feedback constante por parte de la guitarra, una letra repetitiva y un estribillo prácticamente ritual. Debería ser un desastre, pero no solo no lo es, sino que forma un paisaje sonoro absolutamente fascinante y tóxicamente adictivo. Puede ser complicado de digerir al principio, pero tiene algo que hace que con las sucesivas escuchas se te quede enroscado en la cabeza y no tengas forma de sacarlo. Por cierto, este es uno de los temas en los que participa Debbie Harry haciendo segundas voces. En lo que resulta un contraste muy alto en lo musical pero muy bajo en lo espiritual, Bad Indian tiene un riff que directamente saca chispas de lo filoso que suena. Es un milagro que no se cortaran todos los dedos tocándolo. Lo que más llega a distinguirse de la batería es el platilleo, pero no por eso los tambores desaparecen ni dejan de aportar lo suyo. En el medio tenemos una breve pausa comandada por el bajo para volver inmediatamente al galope puro tras el grito de «¡Do your war dance!» y no parar hasta el final. Menos mal que dura dos minutos y medio nada más, porque es adrenalina sin concesiones.

John Hardy ya no suena tanto a punk mezclado con country, sino a country tocado a lo punk. Tiene una cadencia musical y vocal que parecería que la estaban grabando mientras galopaban, y los solos aumentan esa sensación vaquera. De acá también se podría decir que salieron los Meat Puppets. Como sea, es otro tema de colección. A continuación tenemos el otro cover, en este caso de Jody Reynolds: The Fire of Love. Es curioso que no apareciera en el disco al que le da nombre. Algo parecido con lo que pasaba con los temas Houses of the Holy de Led Zeppelin y Waiting for the Sun de los Doors. Ya que menciono a los Doors, las primeras cuatro notas del presente tema me hacen pensar en el inicio de People Are Strange, pero en realidad lo que se viene es un machaque lento y mastodóntico de guitarras, mientras que nuestro querido Jeffrey suena lo más sucio y desesperado posible por encima de la música, especialmente durante el estribillo. Al principio no me gustaba mucho esta canción, hasta que dejé que me pase por encima y ahora la dejo aplastarme cuando él quiera. Se los recomiendo un montón. Sleeping in Blood City es todo lo contrario, ya que es mucho más espídica y a los palos, aunque sigue siendo igual de aplastante. Si tuviera que decir qué me transmite exactamente, diría que me da la sensación que debe sentir un heroinómano después de haberse inyectado a lo loco, y logra transmitirlo incluso mejor que She’s Like Heroin to Me. Este tema podría actuar de excelente reemplazo a dicha droga, al menos durante los tres minutos y medio que dura. Se los dejo de tarea, Narcóticos Anónimos. Y ahora sí, ¿qué mejor forma de cerrar el mejor disco de una banda con la mejor canción de toda su carrera? Billy Idol se inspiró en Mother of Earth para componer su famosa White Wedding (esto fue lo que supuestamente le dijo a Jeffrey tras encontrarse con él en un bar de Los Ángeles), pero no importa cuánto me guste ese tema, la canción de The Gun Club la mastica y escupe bien lejos. Lo más irónico es que de punk no tiene nada, sino que es una balada country. ¿Qué más da? Debe ser el tema country más perfecto que se haya escrito en toda la historia. La melodía de guitarra es perfecta, la voz es perfecta (acá Pierce canta con un tono más grave y centrado en vez de sus agudos desquiciados tan típicos), el ritmo es perfecto, la conjunción de todos los instrumentos es perfecta. ¿Qué más se puede decir? Simplemente es uno de mis temas favoritos de toda la vida. Me enganchó desde la primera vez que la escuché y cada vez que la vuelvo a escuchar me gusta más y más. Uno de los mejores cierres de disco de la historia.

Y si borran las palabras «cierres de» y pasan la palabra «disco» al plural, también aplica. Es una obra maestra absoluta, y quizás mi álbum favorito del género que todo el mundo le atribuye su invención a los Ramones aunque ellos no fueran los verdaderos padres de la movida. No solo es genial como conjunto, sino que cualquiera de sus temas individualmente podría entrar en un compilado de grandes canciones punk y ser de lo más destacado ahí. Aunque no se trata de los mismos tres acordes al palo todo el tiempo, sino que hay un nivel de sofisticación y manejo de los tiempos que muy pocos grupos similares podrían igualar. No es un disco revolucionario ya que la novedad era «Fire of Love», mientras que «Miami» es solo la perfección de la fórmula, pero qué perfección. Qué perfección, carajo. Y lo mejor es que la banda después nos regalaría un par de obras maestras más con «The Las Vegas Story» y «Mother Juno», lo que conformaría la mejor seguidilla de discos que haya grabado una banda punk, pero eso es historia para más adelante. Hasta entonces, disfruten de esta obra, que muy probablemente fuera la favorita de Ricardo Fort y sin dudas es el mejor disco de tapa verde en toda la historia. Perdón, «Artaud».