El rincón de Motorik
Ahora con más poesía y literatura.
miércoles, 15 de abril de 2026
La eternidad según Borges según yo
lunes, 30 de marzo de 2026
Microrrelatos y cortedades 2
en donde debería haber terror.
Tu cuerpo pelea una guerra eterna contra la gravedad.
Tu estilo «Escher» descoloca.
Nunca nos preguntamos cómo podés existir.
Patria paisajista
Militás pólvora mojada y palomas de pico seco.
Militás manos podridas y cuerpos como piedra.
La ciudad eterna
Esta ciudad es irreal, prácticamente
ficticia. Una ciudad sin estado, indetectable en los mapas. Algunos dicen que
está por acá, otros dicen que está por allá, pero no se sabe a ciencia cierta.
Lo que sí es seguro, es que todos saben cómo llegar ahí. ¿Qué podemos decir de
esa ciudad? Pues de todo. Todo lo que es y todo lo que no es. Su horizonte
brilla de un saludable color verde. Brilla radiantemente. O radiactivamente, lo
mismo da. Tiene la fauna más exótica que cualquier par de ojos podría
contemplar. ¿Y la gente? ¿Qué decir de la gente? Pues que si sus pieles
brillaran, cualquiera las confundiría con el oro. Esa ciudad es como un punto
de convergencia. Lo mejor y lo peor de toda la sociedad reunidos en un mismo
frasco y sacudidos hasta ser inseparables entre sí. Un auténtico retrato
americano, siendo la palabra «americano» lo que cualquiera desee que sea. El
tiempo acá pasa y no pasa. Ustedes entienden. Da lo mismo 1989 que 2007 o el
año 3000. El presente, el pasado y el futuro se pelean entre sí constantemente
para ocupar el puesto del otro. Pero esta ciudad tiene que tener un nombre,
¿verdad? Pues sí, toda tierra necesita un nombre. El de esta ciudad es un
nombre tan simple que de algún modo vive en el corazón de todos. Ese nombre
podríamos decir que es Springfield.
miércoles, 25 de marzo de 2026
Un extra en la vida
Mi nombre es Juan Carlos Fulano,
y soy un mero peatón. Un extra en la vida. ¿Vieron que, en la ficción, hay
mucha gente caminando y haciendo de extras para darle relleno y vida a los
entornos en los que los verdaderos protagonistas luchan sus batallas reales o
simbólicas? Pues bien, yo soy uno de estos rellenos, pero en la vida real.
Tengo tantas experiencias para contarles y tanto que compartir que no sé por
dónde empezar. Empecemos por donde sea.
Una vez estaba caminando por la
calle de la ciudad, yendo a mi trabajo de todos los días. Como buen extra de
traje y corbata que no tiene nada de lo que preocuparse más que de llevar un
plato de comida a su mesa. Mientras iba al trabajo, vi a un tipo corriendo
detrás de mí. Era un ladrón, que le había sacado el bolso a una mujer. Me pasó
por al lado sin siquiera rozarme mientras escapaba de una mujer policía que lo
perseguía, la cual tampoco llegó siquiera a tocarme a pesar de lo cerca de mí
que estuvo. Cuando estaba por llegar a la esquina, el ladrón se tropezó y cayó
al piso. La policía lo atrapó, lo retuvo y lo llevó a su patrulla. En ese caso,
los que vivieron toda una aventura fueron la mujer que fue víctima de robo, el
ladrón que había cometido el delito y la policía que lo atrapó. Yo no tuve
ningún protagonismo en esa historia. Si me hubieran chocado al menos, ahí sí
que hubiera tenido alguna participación en ese episodio, pero no. Simplemente
fue un día más para mí.
En otra ocasión en la que iba a
la casa de mi madre, estaba conduciendo un auto propio de alguien de mi
condición. Esto es, un auto promedio. Ni muy lujoso ni muy pobre. El auto que
un don nadie manejaría. De pronto, mientras estaba en una esquina esperando a
que el semáforo se pusiera en verde, pasaron otros dos coches de alta gama a
toda velocidad, saltándose las luces rojas e intercambiando disparos. Era el
famoso cartel de Sosa contra la mafia Colombo. La vida se les iba tanto
metafórica como literalmente entre el frenesí y las ráfagas de balas a miembros
de ambos bandos. Los vi alejarse en el horizonte urbano y, justo cuando estaban
por desaparecer de mi vista y de mi vida, alcancé a divisar que el coche de los
Colombo chocó contra una boca de incendios, derrapó con todo y se llevó puesto
a varios civiles. Mientras tanto, no supe nada más de los de Sosa. Probablemente
hayan vuelto a su guarida. Lo que quiero decir es que, en aquella oportunidad,
los protagonistas de la historia fueron los miembros de ambas pandillas y, en
menor medida, los civiles muertos colateralmente. Yo simplemente fui un
espectador más.
También podría hablarles de la
vez en la que, mientras iba en bicicleta a ver a mi hermana, un ejército de
hombres cibernéticos se me apareció en una esquina. Comenzaron a secuestrar
gente para hacerles quién sabe qué cosa. En lugar de preocuparme por ayudar a
quienes pudiera, me largué pedaleando tan fuerte como pude. No tenía el poder
ni la capacidad de hacer nada por nadie. Simplemente veía el cielo llenarse de
estrellas metálicas y letales que volaban por toda la ciudad con personas en
sus brazos de acero. Eran cada vez más, en tierra y aire, y yo me daba cuenta
de que ninguno se fijaba en mi persona. Simplemente lograba salvarme de los
secuestros y de lo que sea que siguiera después. Me fui tan lejos como pude y,
luego de un buen trayecto, los hombres cibernéticos simplemente desaparecieron
de todos lados. Pregunté a la gente qué había pasado y me comentaron que un tal
doctor no-sé-quién junto con su amiga y acompañante los habían derrotado.
Nuevamente, los protagonistas fueron esos hombres robot, el individuo cuyo
nombre desconozco y su acompañante. Yo volví a ser solo un relleno de carne y
hueso.
Y así podría seguir. En cada paso
que doy, la invisibilidad me acompaña. Hasta mi sombra me hace sombra, por
decirlo de manera supuestamente poética y profunda, aunque en la realidad esta
frase no tenga ningún sentido. No disfruto esta condición, pero a la vez lo
acepté. Ya estoy acostumbrado a ser lo que soy. Aunque sé que difícilmente eso
cambie.
Les
cuento esto mientras hago mi sesión semanal de trote. Ya saben, para ser un
extra saludable. Mientras voy trotando por el parque, veo a la gente corriendo
en dirección contraria, y no por motivos de ejercicio. Corren gritando y
asustados, aplastándose unos a otros con tal de huir de la escena. Veo en
frente de mí a un ser verde y de cuatro brazos con pistolas láser en cada una.
Básicamente, un alienígena de los de toda la vida. Yo me doy la vuelta y me
pierdo en esa masa informe de humanos asustados y desesperados por sobrevivir.
Mientras huimos todos juntos, ese ser dispara rayos que alcanzan a varios de
ellos. A mí ni siquiera me rozan. En el camino, veo a más y más extraterrestres
con sus armas, matando tanto por diversión como por motivos de conquista. Es
decir, no conozco sus motivaciones reales, pero siempre suelen ser una de esas
dos. El punto es que corro y corro por la urbe infectada de seres ajenos. Corremos,
mejor dicho. Los pocos que quedamos. Cuando nos vemos frente a uno de esos
marcianos que apunta a varios con sus cuatro brazos armados, un láser lo corta
por la mitad. Veo al dueño de ese láser tras caer la mitad superior de la
amenaza. Es ese famoso equipo de justicia o como se llame. Vienen a salvarnos.
Damos media vuelta y nos volvemos por donde vinimos, de modo que nos alejamos
progresivamente de la escena. De pronto, se me ocurre darme vuelta y veo que
uno de los miembros de esa liga cae casi rendido al suelo al ser alcanzado por
uno de esos rayos. Sus ropas negras desgarradas dejan ver una herida que no
luce nada bien. Y el alienígena está a punto de exterminarlo. El tipo volador
quiere ayudarlo, pero se ve atrapado en los brazos de una de esas criaturas. Es
entonces que me veo identificado con ese señor de la noche y ese superhumano.
Con todo lo que han hecho por nosotros, no puedo dejarlos ahí para que mueran.
Vuelvo rápidamente a la escena de la batalla, salto con todas mis fuerzas y me
abalanzo sobre ese monstruo que le apuntaba al héroe herido. Aunque mis
esfuerzos por noquearlo son en vano, sí que le compran algo de tiempo a la casi
víctima para que se levante, le lance un búmeran con forma graciosa que explota
al contacto y lo deje tirado en el suelo. Es justo ahí que el otro se libera de
las garras que lo apresaban y destroza al ser que lo sujetaba. Entonces, llega
el líder de ese grupo. Un ser aún más grande y de aspecto más visceral. Ni
siquiera se fija en mí, sino en los dos superhéroes, y los ataca. Mientras
ellos pelean con él, yo planeo cómo puedo hacer para ayudarlos. Observo el
paisaje y todo lo que contiene. Veo vehículos destrozados, y veo una grúa. Ya
sé qué hacer. Corro rápidamente hacia la grúa, la enciendo (recuerdo cuando mi viejo
me llevaba a la construcción en la que trabajaba y yo me metía a manejar alguna
máquina. Nadie se daba cuenta), tomo un camión todavía entero usando el imán de
la grúa, lo muevo con toda la rapidez que puedo a una zona por la que imagino
que el monstruo pasará. El forzudo volador le da una supertrompada que lo hace
volar hacia donde estoy yo, apago el imán en el momento justo, cae el camión y…
KABOOM. Una lluvia de fuegos artificiales por encima de mí. Salgo rápidamente
esquivando los restos que caen o, mejor dicho, caminando normalmente, ya que
los restos parecen no querer saber nada de mí, y me acerco a ver a los dos
héroes. Les pregunto cómo están. Si están bien. «Sí, nos encontramos
perfectamente bien. Gracias por tu ayuda, ciudadano» me dicen, y me extienden
su mano para que se las estreche. Cuando lo hago, siento un flash y un reflejo
en mis anteojos. Como el de una cámara. Ellos al parecer también lo sintieron,
ya que miran hacia la zona de la que vino el resplandor. Hago lo mismo y vemos
a un tipo disfrazado con un traje de colores pegado a una pared cercana. Él es
el dueño de la cámara, y se va rápidamente de edificio en edificio.
Día siguiente. Compro el diario
matutino para leer las noticias y estar al tanto de lo que pasa en el mundo. Lo
primero que veo me sorprende: ¡La foto conmigo y los dos superhéroes en primera
plana! El titular es «Una acción explosiva». Abro el diario en la página
correspondiente con las manos temblando de la emoción y me pongo a leer el
artículo: «El día anterior, una avanzada raza alienígena aterrorizó nuestra
amada ciudad. Muchas personas desgraciadamente perdieron la vida en la
invasión. Sin embargo, gracias al esfuerzo de nuestros dos más queridos héroes,
el ataque no fue algo tan trágico como debió haber sido. Tan solo un día más».
Pero la puta madre, yo ayudé y nadie hace referencia a mi papel en la victoria
de la tierra. Pero bueno, mi foto está en la plana, así que de seguro alguien
me reconoce y me felicita. Salgo a la calle caminando y feliz de la vida. Veo a
varias personas leyendo el diario en formato impreso o en sus celulares. Me
acerco a un tipo, luego a una chica, luego a una familia. Nadie parece
reconocerme. Decido llamar a mi hermana a su celular:
—Hola, hermanita. ¿Estás viendo
el diario de hoy?
—Sí, lo estoy viendo. Es más,
estoy viendo la primera plana.
—¿Y no ves algo interesante ahí?
—casi no podía contener mi emoción.
—De hecho, sí. Que la foto es
pésima. Hay un reflejo justo en el medio que impide ver la cara del tercer
individuo en cuestión. Quién sabe por qué. Hoy en día dejan que cualquier
universitario con grandes aspiraciones sea el encargado de la fotografía. Se
necesita más disciplina.
Mi sonrisa transmuta en una mueca
de desilusión que ella no puede ver.
—Sí. Es cierto. Terrible el
fotógrafo. Nos vemos el sábado a la noche, ¿verdad? Yo me encargo de cocinar.
—De acuerdo. Gracias. Besos.
Y corto el teléfono. Logré la
mayor hazaña a la que un cualquiera podría aspirar, y aun así nadie se dio ni
se dará cuenta. Qué triste es la vida de un don nadie. Sin embargo, ¿para qué
desilusionarse? A pesar de que nadie lo vaya a saber jamás, fui el protagonista
de una historia épica con la que otros solo pueden soñar. Es más, creo que
debería convertir mi anonimato en una herramienta. Volverme un superhéroe. Sí,
señor. Y con un nombre en inglés para respetar el canon de las ficciones. A
partir de ahora seré «Avery Joe», el héroe al que nadie ve venir, porque es un
don nadie. La sombra de una sombra.
Una semana después. Plena noche.
Patrullo las calles de la ciudad con mi auto perfectamente normal y nada
llamativo vestido en mi ropa de trabajo perfectamente normal y nada llamativa.
Inspecciono hasta el último rincón de la ciudad. Paso cerca de un coche
patrulla, y justo en ese momento suena a todo volumen la radio policial:
—Atención a todas las unidades. Un psicópata está causando caos con un lanzacohetes en el distrito industrial. Viste campera de cuero negra, pantalones cargo verdes, zapatillas azules y no se le ha oído soltar una sola palabra. Se solicita la presencia de la ley de inmediato.
Es así que el coche de policía enciende sus sirenas y acelera. Yo voy hasta la zona a toda velocidad, siguiéndoles el paso. Ese criminal no sabrá quién lo golpeó. Realmente no lo sabrá.
miércoles, 18 de marzo de 2026
Imitación redonda de amor
Yo no era nadie en especial. Yo
era tan pequeño y simple como mis negocios. De hecho, dudo que ahora eso haya
cambiado. Solo ahora me doy cuenta de lo insignificante que yo era. Lo que es
más, sigo siendo insignificante. Sin embargo, creo tener suficiente autoridad
para contarles esta historia. Mi historia con esa mujer. Siéntense y escuchen.
Muchas lenguas se derretían
hablando de ella. Yo me creía la gran cosa. Si algo siempre fui es alguien
curioso. Un escritor de pura cepa. No tendré madera de campeón, pero soy un
payaso agradable, y eso también les gusta a las chicas. Decidí probar suerte.
Dejarme llevar por mi racha de novato. ¿Vieron que los que son novatos en algo
suelen tener más suerte en su primer intento? Yo me dejé dominar por esa
mentalidad y por los dados trucados a mi favor.
Fui al bar en el que me dijeron
que ella solía estar. Incluso me dieron una descripción de ella y un consejo
como bono: «Te deseo buena suerte,
pues ella no es para cualquiera».
¿Qué tendría de particular esa mujer? ¿Por qué dicen que no es para cualquiera?
Tampoco es que me importe demasiado, ya que yo no era cualquiera. Eso me decía
a mí mismo. La encontré hablando con otras personas. Me sumé al coro de
adulación. Pero primero, los modales.
—Hola —le dije yo.
—Jolaloga —me respondió ella.
Ahí empezó todo. De pronto, el
boleto en forma de consejo de aquellos que me advirtieron fue cobrado. Otras
personas se hubieran ido de ahí pensando que les estaban tomando el pelo, pero
yo no. No entendía esa palabra, pero a la vez tenía todo el sentido del mundo
estéticamente hablando. «Jolaloga». ¿Qué clase de significado tendrá esa
palabra? ¿Será un simple «hola» o esconderá algo más? Quizás sea una
frase entera comprimida a una única palabra. Me perdí en mis divagues mentales,
hasta que alguien me advirtió.
—Che, te está preguntando tu
nombre. Respondele.
—Perdón. Me llamo Tomás. ¿Y cuál
es tu nombre?
—Patricia.
Bueno, eso sí que podía
entenderlo. En ese momento, creí que todo volvería a la normalidad. Que ella
hablaría como hablamos el resto de los seres humanos. Ja, ja, ja. Qué iluso
fui. Otra vez me estaba ahogando en mis pensamientos, hasta que Patricia vino a
rescatarme.
—¿Estás anemórido, querido? —me
dijo al verme distraído.
—Sí. Supongo que sí —respondí al
no tener idea de qué debía decir en realidad. Esa mujer era dulce, sí, pero
inentendible.
—¿Estás seguro de que estás bien?
—me preguntó otra de las personas.
—Sí —contesté en seco.
Así que me preguntaba si yo
estaba bien. ¿Cómo esperaba que la entendiera, con esas palabras raras que usa?
Lo peor es que sentido tenían. Los demás eran capaces de entenderla, pero yo
no. A mí no me decía nada su lenguaje artificial, pero aun así me llamaba mucho
la atención ella, así que decidí quedarme por ahí.
Compartimos unas cervezas entre
los muchos que estábamos ahí, en ese grupo de extraños. Ella hablaba en lo que
sea que estuviera hablando y yo hacía como que entendía. En el fondo estaba
frustrado. ¿Por qué esos brutos sabían perfectamente lo que quería decir y para
mí era todo tan abstracto? Normalmente sería al revés. Pero todo estaba bien.
Lograba disimular como el mejor. De pronto, ella paró en seco la conversación.
—Vamos por un boltance —dijo en
voz alta.
—Buena idea. Tengo sed —respondí
yo nuevamente divorciado de sus palabras.
—Sed de bailar, querrás decir —me
dijo otra persona.
—Sí. Exactamente —contesté como
si entendiera algo de lo que estaba pasando.
Nos levantamos de nuestros
asientos y nos apoderamos de la pista de baile y de la atención de la gente. Le
pusimos nuestro sello de pertenencia. Éramos como veinte personas todas robando
la atención, en especial Patricia. «Reina» le decían. Era un apodo cliché que no
se acercaba ni le hacía justicia a su dialecto tan único. Puede que no
entendiera nada, pero era evidente que era una forma espectacular de hablar la
suya. La cuestión es que bailamos. Yo hacía lo posible por mantenerme en mi
zona segura, por no destacar. Normalmente haría lo posible por ser el centro de
atención, pero era evidente que yo estaba muy por debajo de Patricia. En este
contexto, ella era un gato mimado, y yo solo un ratón mojado. La diferencia de
edad mental era abrumadora. Por suerte o por desgracia, ella puso su atención
en mí, el pobre diablo que era incapaz de entenderla. Se me acercó bailando, me
tomó de las manos y me volvió blanco de miradas contra mi voluntad. Supuse que
la mejor forma de pasar más o menos desapercibido era destacando, así que di
todo de mí. Si algo siempre fui es un buen imitador. Copié sus pasos de baile,
me convertí en su espejo. Era prácticamente mejor que todos los amigos de ella,
aunque fuera por imitación. Una superioridad artificial, pero me bastaba.
Cuando terminamos (y gracias a Dios que terminó) todos aplaudieron. Ella estaba
yéndose con dirección a la salida. “Fue una buena aventura” pensé. Hasta que de
pronto…
—Seguime —dijo ella dirigiéndome
la mirada.
Tenía sentimientos encontrados en
ese momento. Por un lado, al fin algo que entendía. Por el otro, ella quería
seguir conmigo un poco más. Y me llamaba solamente a mí. A mí y a nadie más. No
quería decir que no. Quería ver a dónde me llevaba todo esto, pero a la vez no
tenía a nadie que me ayudara a entender sus palabras. Estaba por mi cuenta en
los brazos de la suerte. Decidí arriesgarme.
Salí a la calle junto con ella,
paró un taxi y nos subimos. ¿A dónde me estaría llevando? La verdad es que una
parte de mí quería quedarse con la sorpresa de saber qué es lo que seguía. Mi
cabeza maquinaba las ideas más extrañas posibles. Desde que me estaba llevando
a un culto satánico para ser sacrificado a la posibilidad de que terminara en
un lugar donde todos hablaban raro como ella, de modo que hasta preguntar dónde
está el baño llevara a las combinaciones de palabras más extrañas e
inentendibles, lo que haría que terminara meándome encima por la incapacidad de
entender. Claro, a sus amiguitos no les pasaba eso. Para ellos, cada palabra
era trascendental y perfectamente comprensible. ¿Quién me manda a meterme en
estos embrollos?
Mientras yo hacía este viaje a lo
más profundo de mis pensamientos, el taxi hacía el suyo hacia su destino.
Resultó ser que fuimos a su departamento. Entramos y ella me hizo señas de que
esperara (Sí, lo único que le entendía eran las señas). Fue a otra habitación.
De pronto, sentí que mi teoría de un culto satánico era lo mejor que podía
pasarme. No sé por qué. Supongo que porque las palabras raras de esa gente son
más fáciles de asimilar y comprender que las palabras raras de ella. Al menos
aparecen en algún diccionario. La cuestión es que Patricia apareció vestida de
cuero y con un látigo en la mano. Me pasó el látigo.
—Guapeá —me dijo.
Yo no sabía qué hacer. El sentido
común me decía que mi ama quería jugar al esclavo, pero no tenía idea. En otro
contexto, hubiera tenido sentido. El asunto es que ella era tan particular que
no sabía que debía hacer. Decidí latiguear todo lo que viera a mi alrededor por
las dudas. ¡Zas! Le di a un jarrón. ¡Zas! Al televisor. Yo daba y daba a cada
objeto. Ella me miraba.
—Perihardo. Eso me gusta —decía.
No entendía qué mierda
significaba «perihardo», pero que dijera que le gustaba me
incitó a seguir con lo que estaba haciendo. Fue así que yo seguí dándole a cada
objeto hasta que, de pronto, ella se interpuso entre un cuadro y mi látigo. Yo
me asusté por haberla agredido.
—Disculpame. Por Dios, discúlpame
—le suplicaba.
Su respuesta me dejó confundido.
—Sí, sí. Guapeá con extrañeza.
Haceme un portal didactil —era lo que gemía—. Qué perihardozo que sos - Me dijo
con una sonrisa y aplaudiendo.
—Este… gracias —le respondí.
Supongo que, por lo que dijo antes, ese «adjetivo» era un halago.
Y así fue esa noche. Jugamos
juegos de adultos, ella hablaba en lo que sea que estuviera hablando y yo
improvisaba para quedar bien con ella. A pesar de que ella se la estaba pasando
muy bien, yo cada vez estaba más y más harto. No era nada contra ella, pero me
molestaba soberanamente ser tan inútil como para no saber de lo que hablaba. Mi
orgullo era una bomba de tiempo.
Después de unas horas, ella
decidió seguir dándole luz a esa noche eterna. Llamó a un Uber con la intención
de… cualquiera fuera su intención. Cada vez se me hacía más difícil dejarme
llevar y pasarla bien. Simplemente quería que todo terminara, pero no
encontraba la oportunidad de decírselo. Esto me iba a pasar factura pronto.
Llegó el coche, bajamos a la
calle y nos subimos a él.
—Koravaremos aún más. Nietzsche
apenas empieza —dijo.
Fue ahí que mi estupidez me hizo
perderme.
—¡Basta! ¡No lo soporto más! ¿No
podés hablar normal? —fue lo que alcancé a gritar, ya cansado de mi propia
inutilidad para entender lo que intentaba decir.
Ella soltó un par de lágrimas.
—Me ofrendás. Creí que te
andareabas del resto. Resultaste ser solo un logo más en mi televisor
Me quedé callado una vez más.
—¿No te da vergüenza? —se metió
el chofer—. La ofendiste. No hay nada que hacerle. Eso es lo que pasa cuando
creés que alguien es diferente al resto y solo resulta ser un imbécil más.
Ni siquiera en ese momento había captado que eso era lo que trataba de decirme en su lenguaje inventado. Debería haberme sentido culpable por hacerla sentir mal, pero la verdad es que me sentía más molesto por mi propia incapacidad de sacar un significado de sus palabras. Tenía a los dos en contra ahora. Solo pude gritar por silencio, a lo que ambos obedecieron. El viaje continuó callado, pero los ojos de ella apuñalaban a los míos. Tal era su venganza por atreverme a no entender ni media palabra de lo que me decía. Venía fingiendo tan bien que encajaba con ella, pero la ilusión se rompió. En ese coche se respiraba veneno. Fue así que, al llegar a mi casa, me bajé de ese toxi-Uber y me prometí a mí mismo jamás volver a verla. No era nada personal, pero yo no estaba a su altura. Siendo honestos, lo que pasó en ese auto era lo esperable. Ese Uber era un Uber lógico. O sea, me gusta su cuerpo pero no entiendo su alma. Eso es hacer trampa. Pero la verdadera paz es decir la verdad. Al menos me siento bien conmigo mismo y no necesito mentirme. Viendo el lado positivo, ahora tengo material para escribir esta historia. No habré entendido nada de lo que me dijo, pero al menos recuerdo todo, y voy a hacerme millonario.
viernes, 13 de marzo de 2026
Al principio...
En un principio estaba el
inframundo. Un vacío que en realidad era una base para construir un mundo
nuevo. Ese mundo existió desde siempre, pero solo lo vimos cuando ellos
quisieron que lo viéramos y como ellos quisieron que lo viéramos. Luego
vinieron las calles, las playas y las montañas, en una especie de naturaleza
beta. Una base más sólida que un simple montón de nada. Después llegaron
las ciudades y los poblados, y los poblados se llenaron de gente. ¿O la gente
se llenó de poblados? Nunca lo sabremos. Después vinieron las historias que le
dieron una razón de ser a esas personas. Esas historias ya ocurrieron, pero
nunca ocurrieron hasta que las experimentamos en carne propia. Tomemos, por
ejemplo, a la hermana malvada de un filántropo. ¿Qué pasaría si originalmente
ella no fuera malvada? Se supone que siempre lo fue, pero el destino decidió a
último momento que necesitábamos una villana femenina. O incluso a un
conquistador galáctico. Un personaje anónimo y malvado desde la cuna que de
repente fue un héroe con nombre propio que terminó siendo corrompido. Es que el
pasado es tan frágil que, con solo cambiar una coma de lugar, el destino
hubiera sido otro. Y se supone que nos tenemos que tragar que todo eso es
coherente y sucesivo. Que todo lo que existe existió. Tan frágil es el pasado
que incluso pudo haber habido personas antes que mundo. Mejor aún, ¿Y si el
vacío más absoluto llegó después de que llegara la civilización? Es decir, hubo
un momento en el que el futuro no supo con qué venir y nos trajo una nada de
diversos colores y formas. Cada época tiene su vacío, y cada vacío su color,
aunque el color que parece predominar es el negro o el gris. Algunos todavía no
existen a pesar de que ya vivieron. Otros existen a pesar de que todavía no
vivieron. Para otros, el pasado aún está por suceder.
Princesa del reino de la locura
Prodigio del combate.
Sos una corona de celos e inestabilidad
decorada con la más obscena perfección.
Obsesionada con mamá fantasma.
La preferida de papá rey.
Eterna rival de tu hermano desfigurado.
Envidiabas a tu hermano, y lo castigabas
como castigando flores en un jardín real.
Solo querías que mamá te consintiera.
Ahí tu infierno abrió sus puertas infectadas.
Cazás a tus familiares por órdenes de papá.
Esa subespecie de fracasados y traidores.
Les prometés un nuevo mañana
pero el mañana no existe.
No para ellos, y tampoco para vos.
Buscás unas viejas amigas,
y sabés dónde encontrarlas.
Entre circo y sombras te tragás el orgullo.
Algo tenés que sacrificar.
Perseguís un nuevo objetivo
en caída libre por una bajada demencial,
Pero la tierra no está de tu lado hoy.
Tu presa escapa por muy poco
aunque sonreís igualmente.
Siempre hay otro día y otra oportunidad.
Y otra, y otra más.
Decidís ser tu enemigo.
Sos tan auténtica cuando fingís ser otra,
princesa de las impostoras.
Conspiraciones,
reverencias carentes de humildad.
Nada se escapa de tus diestras manos.
Movés los hilos de los que también colgás.
La suerte te sonríe.
Las noticias vuelan con el viento.
Tu hermano y tu tío están en la ciudad.
Ya no tenés que disfrazarte.
Tu cobarde tío escapa.
Tu aún más cobarde hermano se cansó de huir
y te reta a un duelo de honor.
Retrocedés valientemente.
Que tus sirvientes se encarguen.
Ya tu hermano está encerrado entre diamantes.
Sin embargo, le ofrecés una nueva oportunidad,
pues será cobarde pero no traidor, como su tío.
Cualquiera sea su decisión, la vas a respetar,
Salvo que elija mal.
Tu hermano eligió bien.
Eligió lo que querías que eligiera.
Luchan juntos contra arcoíris de vientos
y guillotinas de agua.
Ganan esta batalla y van por más.
Son una familia feliz de nuevo.
Vuelven los héroes a casa,
bañados en gloria y honores.
Cayeron los muros de la libertad.
Larga vida a la tiranía sin barreras.
Ves tu leyenda en la distancia,
y la recibirás con los brazos abiertos.
Esto es lo que esperaste toda tu corta vida.
Para esto respirás.
Ponés tu fuego en reposo.
Llega el descanso del guerrero.
Pero no hay paradas para tu tren hecho de infierno.
Pisando castillos y exprimiendo guerra de un juego
dejás tu marca indeleble de maldad.
En medio de una fogata
tus amigas y tu hermano cuentan sus verdades.
Despellejan sus dolores más profundos.
Te hacen sonreír con tanta fuerza
que algo se rompe en tu interior.
Hojas marchitas del mismo árbol.
En tu vida de lujos y grandezas
cruzarte con tu hermano es un mal inevitable.
Será tu sangre, pero jamás tu igual.
Está inseguro.
Está dudando.
Saboreás la tensión.
Anhelás con el alma que de un paso en falso.
Buenas malas noticias.
Tu hermano es un traidor.
Solo era cuestión de tiempo.
Siempre supiste leer su mirada quemada.
En roca hirviente reclamás tu recompensa:
Tu hermano pudriéndose.
Pero el éxito es un bien escaso.
Tus amigas te traicionan.
Cuando exigís un por qué descubrís algo incómodo:
La gente ama más de lo que teme,
y vos ya destronaste al amor.
No más días de playa.
No más vacaciones felices.
Que ellas se pudran en una celda,
lejos de tu mirada dorada.
Ya ni querés un gris deleite.
Te preparás para una conquista mundial
al estilo de padre e hija.
Es tu último bastión de cordura,
pero él ya decidió por vos.
Se convertirá en el rey del mundo,
y vos serás la reina de tu nación.
Un honor ser leyenda de segunda clase.
Reina de las sobras,
y sin amigas que te lo festejen ya.
Te desterrás a vos misma.
Solo te quedan fantasmas.
Reina de las sobras,
vienen por vos y por tus dominios.
Es tu hermano con sus nuevos amigos.
Él sabe que estás acá, allá, en todas partes,
como una flama enloquecida.
Sos una estrella moribunda.
Ardiendo como nunca ardiste,
pero a punto de apagarte.
Te movés en laberintos desesperados de fuego y agua,
pero hasta el caudal bajo tus pies viene por vos.
No hay nada más que puedas hacer.
Encadenada al piso y rota en lágrimas,
ya tu futuro pertenece a un cuarto acolchado.
¿Lo que sigue? Desaparecer en la noche.
martes, 10 de marzo de 2026
La rutina de un hombre de Gobierno
Al fin los conozco, seres
unidimensionales. En carne y hueso. O debería decir, en carne y traje. Quizás
conozcan esa frase, como quizás me conozcan a mí. ¿Quién soy? No tengo
permitido revelar mi identidad, pero puedo darles una pista. ¿Conocen a aquella
agrupación musical de un lugar llamado España cuyo nombre es Hombres G? Bueno,
podría decirse que en cierta forma soy uno de ellos. Tampoco puedo decirles
para quién trabajo exactamente, o tendría que matarlos. Simplemente diré que
trabajo para un Gobierno cósmico y metafísico, más allá de la comprensión de
cualquier simple mortal. La tarea que me encomendaron hoy es la de guiarlos a
través del omniverso. Quizás también hayan oído este concepto antes. Se trata
de todos los posibles multiversos, micro y macro universos, dimensiones e
incluso reinos que existen a lo largo de toda la creación. Cuando era un
principiante consideraba absurda esta denominación, ya que tendía a pensar que
un omniverso era un multiverso por definición y que hablar de un «multiverso de
multiversos» era el equivalente a decir que uno no posee muchas uvas, sino
muchos racimos de uvas. El tiempo y la experiencia me enseñaron que no es así.
Que existe algo más que el infinito. Visitaremos mundos que para ustedes son
ficticios. Mundos que quizás hayan visto en la televisión o en videojuegos,
pero que para sus habitantes son muy reales, ya que todo lo que ocurre en
ciertos universos es la ficción de otros. Por ejemplo, yo soy fantasía para
ustedes, pero en verdad soy muy real. ¿Qué sucede entonces con la creatividad y
la originalidad? Eso es historia para otro día. Me estoy tardando demasiado. En
lugar de darles la satisfacción de decidir escucharme, me tomaré la libertad de
elegir por ustedes y llevarlos a través del tejido de la vida. Acompáñenme.
Nuestra primera parada es la que quizás más se pueda asociar a mi mano y a la cual llamaremos «la Válvula». Aquí la humanidad vio terminada la paz un día cualquiera de un año cualquiera de principios del siglo XXI. De pronto, una invasión alienígena salió del mismísimo infierno galáctico y comenzó una guerra de proporciones interdimensionales. Los humanos solo pudieron resistir unas horas. Según su medida del tiempo, siete. Lo sé porque yo estuve observando e incluso haciendo jugadas en todas direcciones. Fui yo quien preparó el terreno para que ese portal de sangre y dolor se abriera. Y ahora es el momento en el que piensan que soy un monstruo. Sí, puedo oler ese odio hacia mi persona. Pero no se preocupen, que yo también jugué las fichas de la salvación de este universo. He creado el terreno para que un hombre libre haga honor a su nombre, le regale esperanza a la humanidad y termine con ese imperio. También supe hacer que otros individuos nada espectaculares obraran de maneras espectaculares. De hecho, hay uno al que le debo un favor. No pude pagárselo por causas de fuerza mayor. Quizás algún día pueda. Volviendo a lo nuestro, este es un universo muy particular. A pesar del ominoso panorama, cada día surgen nuevos salvadores, nuevas historias que serán historia pronto. Este es un universo aun en desarrollo. No sé cuándo terminará, o si lo hará algún día. En el medio no puedo evitar sorprenderme de cuánto ha luchado la humanidad. Este rincón de la creación es fuente de anécdotas interminables. Mis jefes todavía no se deciden a darle un final. Pero ya vimos suficiente aquí. Acompáñenme por este nuevo portal.
¿Han perdido la esperanza? No se
preocupen, que hemos llegado al universo Lu-P. Se caracteriza por ser el más
sacaroso y untado de ingenuidad que pueda existir. Es hasta enternecedor. Todos
los días ocurren cosas malas aquí. No malas al nivel de amenaza galáctica, sino
en términos terrenales. Un padre alcohólico que abandona al perro de su hija,
niños recibiendo acoso escolar, parejas violentas (o, como las llaman los
jóvenes de ahora, «tóxicas»), pequeñas pinceladas de drama cotidiano. En lugar
de solucionar sus problemas mediante la lógica y la acción, deciden rezar a
ídolos inertes para que les traigan soluciones milagrosas. Pero claro, ¿para
qué hacerse cargo de que la humanidad de este universo también es un desastre?
Solo saben rezar. ¿Y saben qué es lo peor? ¡Qué funciona! Aunque claro, solo porque
yo lo hago funcionar. Soy yo quien pone las flores de la magia y quien crea las
condiciones para que todos tengan un final feliz. Y cuando digo todos, es
todos. Incluso los bastardos que son la causa del mal en primer lugar. No
entiendo por qué no borrarlos del mapa para siempre. Es lo que haría si de mí
dependiera, pero depende de mis jefes. Ellos son quienes desean que este
universo sea así. Solo soy un servidor de esa voluntad. Ya vieron lo que tenían
que ver aquí. Vámonos, que este infierno rosa me da ganas de vomitar.
Pasamos a uno de mis favoritos.
Mis superiores, en un momento de inspiración sublime, lo han llamado universo
Avattoir. Con V corta. Es un nombre muy ingenioso y funciona en muchos niveles, porque este
universo es un caldo de matanza. Cuatro naciones, de las cuales una fue
aniquilada y las otras tres están regidas por un tirano psicópata. ¿Qué puedo
decir de este tipo? ¡Está loco! ¿Me creerían si les digo que fue capaz de
desfigurar a su propio hijo para, según él, enseñarle una lección? Incluso le dio
predilección a su hija, quien es tan enferma como él. De tal palo, tal astilla;
Like father, like son; Qualis pater talis filius. Existen muchas frases en
diferentes idiomas para expresar esta relación enfermiza, como si un
espermatozoide maligno hubiera llegado a un óvulo teñido de sombras.
Afortunadamente existen personas que llevan el viaje del héroe en su espíritu
y en sus venas y que dedican toda su vida a controlar las fuerzas de la
naturaleza para «mantener el equilibrio» o algo así. Desgraciadamente, el niño
que lleva esa carga ahora es demasiado débil para matar a ese desquiciado con
poder. Mis jefes me han dicho que pronto huirá aterrado y que es mi deber
hablar con alguien que le dará las herramientas para cumplir su destino sin
derramar sangre. Muchos acusarían a esto de «desarrollo apresurado», y
ciertamente quisiera matar yo mismo a ese tirano hijo de puta mientras duerme,
arrancarle los ojos para mear en sus cuencas vacías. Pero como les dije, yo
solo cumplo las reglas, no las escribo. Larguémonos de aquí antes de que cometa
mi primera violación al Código del infinito.
Mientras recorremos el camino que
nos llevará a nuestra próxima parada, piensen. Piensen en todo lo que les he
mostrado. Universos eclécticos, donde reina un poco de lo mejor y un poco de lo
peor. Donde existen deshumanización pura y reconcentrada pero donde también hay
un pequeño soplo de futuro. No tienen forma de saber lo que vendrá ahora,
¿verdad? Pues hagan sus apuestas. Aquí estamos.
Este universo no tiene nada de destacable a primera vista. Imagínense cuánto desean minimizarlo mis jefes que lo han llamado simplemente Universo. Sí, muy creativo todo. Es como esos extras de ficción que son simplemente llamados Matón 1, Matón 2, Transeúnte, Árbol número 24513… muy poco esfuerzo han hecho para distinguirlo. Es irónico, ya que este es el universo en el que más están trabajando. Tan solo observen la perversión que yace en el horizonte. Torturadores, genocidas, violadores, pedófilos… un auténtico crisol de lo más asqueroso que se haya visto. Existen psicópatas de todo tipo. Por ejemplo, ahora mismo estoy pensando en un mesiánico periférico a quien aconsejo en nombre de un ser querido suyo que murió. Pero no importa. Lo que más pena me da es que no puedo ver en qué terminará este mundo podrido. Existen muchos héroes anónimos y héroes de renombre, seguro, pero su narrativa es incierta. No veo un camino claro en lo que ocurrirá. Los otros mundos al menos me daban algo de certezas, pero aquí solo veo preguntas sin responder. Una subdivisión metafísica completa está trabajando en lo que será, pero todavía no hay nada garantizado. Al menos para ustedes, pues mi trabajo llegó a su fin. Solo tenía que traerlos hasta este lugar, que es adonde pertenecen. Han probado una porción de lo que es, lo que será y lo que podría ser. Hagan lo que les plazca con esa información. Mi trabajo con ustedes terminó. Como dicen en uno de los muchos lugares que he visitado, que la fuerza de su voluntad jamás los abandone.
viernes, 6 de marzo de 2026
Instrucciones para insultar con igualdad y respeto
Querido amargado enemigo del
mundo, ¿No estás harto de que tu odio se malinterprete? ¿Que se entienda como
un ataque a ciertos grupos sociales vulnerados de toda la vida? Esto sucede
porque existe mucha gente que disfraza su odio machista, racista o de clase
como «odio por todos», cuando en realidad aman lo hegemónico.
Pero vos que leés esto sabés que aunque el mundo estuviera conformado por
hombres heterosexuales blancos nada más, los odiarías igual. Vos sos un
misántropo de buen corazón, sin prejuicios contra nadie. Lo que sucede es que a
veces elegís mal las palabras a utilizar para ser agresivo. Lo que necesitás es
un manual que te explique cómo ventilar tu desprecio sin quedar mal. Cómo
insultar con igualdad y respeto, como bien reza el título de este texto. Y lo
encontraste. Acá te van algunas instrucciones.
Empecemos por algo que, aunque no
contenga una palabra fuerte en sí misma, es ofensivo. Y es que lo ofensivo y
discriminador no necesariamente está en las palabras, sino en las
connotaciones. Hablamos ni más ni menos que de «andá a lavar los platos».
Un insulto muy usado contra mujeres. Sucede que, estereotípicamente, se ha
asociado a las mujeres con las tareas del hogar a lo largo de la historia.
Sostener esto hoy en día es machista, pero acá odiamos a la humanidad no por lo
que son en particular, sino por ser humanos en general. Por eso debemos
cambiar ese insulto por «andá a
lavarte el orto». El acto de lavarse
el culo es indistinto de hombres y mujeres. No sostiene ningún prejuicio contra
un grupo en particular. Es mucho más correcto.
Sigamos. En vez de decir «negro de mierda», decí «pedazo de
mierda». La agresión está, pero
estás siendo igualitario ya que lo odiás por su condición de persona y no por
su color de piel. Y acá hay que hacer una aclaración en particular. Cuando
hablamos de «condición de persona» puede llegar a entenderse,
efectivamente, su color de piel. Sin embargo, hay una explicación más profunda
para esto. Al referirnos a «condición» hablamos de la definición exacta que
da el diccionario, que es la siguiente: «Corresponde
a la totalidad de las cualidades que presenta un ser humano por naturaleza, así
como la definición de lo que significa vivir una vida como humanos, incluyendo
las características biológicas, físicas, sociales, psicológicas, entre otras». Es decir, estamos insultándolo por
lo que es en su totalidad, y no por aspectos superficiales. No es algo
implícito en el insulto que recomendamos, pero no está de más saberlo para
evitar malos entendidos.
También tenemos a otro sector
vulnerado: los pobres. La palabra «pobre» no es ofensiva ni despectiva por sí
misma, sino que describe una condición objetiva. Eso no saca que haya gente que
dice «pobre de mierda», normalmente acompañado por un «volvé a la villa» o cosas parecidas. Para evitar este tipo de situaciones donde
predomina el clasismo, se recomienda el uso de la palabra «miserable». Es mucho
más universal y, si bien algunos la encontrarán absurda ya que para ser
miserable hay que contar con dinero y los pobres carecen de él, puede referirse
a muchos tipos de miseria. Nosotros la utilizaremos en referencia a una miseria
espiritual, que es como normalmente se entiende este término.
Más sectores normalmente
agredidos: los gordos y los homosexuales. Si bien estas palabras tampoco son
ofensivas en sí, sí que existe mucha gente que las utiliza con esa intención y de este modo perpetúa estereotipos. Nosotros no queremos eso, sino que
queremos odiarlos por el simple hecho de existir. Aunque fueran flacos y
heterosexuales los despreciaríamos igual. Lo malo aquí es que no existe una
palabra que reemplace con exactitud estos términos. Para evitar problemas simplemente diremos «pedazo de
basura» o «sos una mierda». Estos
insultos no conocen estado físico ni orientación sexual. Cualquiera puede ser
una basura o una mierda, así que son más que aceptables.
Para ir terminando, dejamos el
ataque más agresivo de todos. Y es que este ataque, aunque refiere a una gran
cantidad de personas y no a una sola, sí que destila odio de clase por los
cuatro costados también: «Ojalá se
incendien todas las villas con ustedes adentro». Es un insulto espantoso. Solo gente con mucho odio provocado por
la propaganda de las clases altas puede lanzar una injuria así. Pero aquí somos
gente que odia y piensa libremente, lejos de las imposiciones de los grandes poderes.
El mejor insulto en este caso viene a ser «ojalá
arda el mundo entero y la humanidad toda muera en las llamas, para luego seguir
ardiendo en el infierno». Este
insulto tiene una explicación racional. Solo los pobres viven en las villas, y
las villas son producto de la falta de un hogar digno. No ves a un millonario
pasándola mal en uno de estos lugares producto de una necesidad básica sin
satisfacer. En cambio, todos somos ciudadanos del mundo. Todos vivimos en él.
Si arde el mundo, nadie se salva, independientemente de su color de piel, sexo,
género, condición social, etc. Es mucho más equitativa para todos esa clase de
apocalipsis que el que mucha gente vive día a día.
Y hasta aquí llega este manual.
Hay más grupos discriminados y alternativas para agredir sin discriminar, pero
no vamos a enumerar todas y cada una porque esto se haría eterno. No olvides
que todos somos iguales. Todos somos seres humanos con derechos. Con defectos y
virtudes. Si odiamos a ciertas personas es porque odiamos a los seres
humanos en general, no por su condición específica producto ya sea de las
hegemonías económicas o de cuestiones de salud y del estado del planeta. Seguí
estas instrucciones y vas a aportar mucha igualdad al mundo.
jueves, 5 de marzo de 2026
Microrrelatos y cortedades
miércoles, 4 de marzo de 2026
Nueva sección de la página/Rita Cristal
tu nombre es un cúmulo de whys.
Enamorada del cristal,
donde sea que vayas.
Mirás al espejo que mira al cielo.
Lo ves escupiendo un igual:
Ajeno, magro, liso.
Limpiás esos escombros tontos.
El azul está brotando por tus poros
y tus ojos están hechos de tu amante.
Sos una cruz que camina.
Estás malrota.
Ves desde lo alto aviones que chocan.
La más grande mariposa.
Cada ciclo, futuro alimento.
miércoles, 1 de octubre de 2025
Sly & the Family Stone - Dance to the Music
Mejor tema: Dance to the Medley.
1) Dance to the Music
2) Higher
3) I Ain’t Got Nobody (For Real)
4) Dance to the Medley
5) Ride the Rhythm
6) Color me True
7) Are You Ready
8) Don’t Burn Baby9) I’ll Never Fall in Love Again
No tengo nada original que decir
sobre este disco, así que voy a trabajar sobre las mismas ideas y opiniones que
planteó John McFerrin, que también es un fan de esta banda (y gracias a quien
me interesé por este grupo). Lo primero que voy a decir que dijo él es: no sé
si este disco es mejor o peor que el debut, pero definitivamente está más
pulido. No hay mucho más que agregar en cuanto al espíritu y motivación
principal de esta crítica, pero sí hay mucho más que agregar en cuanto a la
dirección conceptual y profundización de mi opinión sobre el disco. Como diría
Scrappy Doo (el insoportable sobrino de Scooby Doo), «TATATATATATÁ, poder negruno».
Vamos a ello.
Hay algunas cosas destacables
sobre el trasfondo de esta obra. La primera es que esta es la primera aparición
en la banda de la cantante y tecladista Rose Stone. En 1970 se reeditaría el
debut con una portada nueva en donde aparece Rose junto al resto de miembros,
pero su primera verdadera aparición en un disco de Sly & the Family Stone
es acá, en pleno 1968. También es notable el hecho de que la banda en su
momento no se sentía muy satisfecha con este trabajo y solamente se grabó porque
el ejecutivo Clive Davis le pidió a Sly Stone que simplificara su música para
llegar a más público (ya que el debut había sido considerado muy raro y
complejo). Otros artistas se lo habrían tomado con desgano y hubieran grabado
un disco mediocre o malo como queja contra los empresaurios, pero Sly Stone
claramente amaba más a la música que lo que odiaba la burocracia fue así que
pusieron todo su empeño en grabar otra joya a la altura de su talento. Además,
se podría decir que este disco provocó un efecto mariposa en la vida de la
banda que los llevaría a grabar las joyas posteriores, así que no hay mal que
por bien no venga.
Hay un mito que quisiera
desmentir (o, al menos, parcializar) sobre este disco. John McFerrin ya medio
que lo hizo en su crítica, así que yo voy a hacerlo a fondo en la mía. Mucha
gente dice que este trabajo se trata más de establecer un sonido general que de
crear grandes canciones, con lo cual estoy de acuerdo solo en parte. Es cierto
que hay bastante repetición de motivos e ideas musicales, pero aun así noto una
diversidad bastante importante canción a canción e incluso cuando se repiten
ideas hay alguna variación de por medio, lo que nunca sentí como falta de
creatividad sino como una gran suite/sinfonía funk, y esto puede considerarse
también un avance en toda la escena motown. El hecho de no aspirar a hacer
solamente temas de difusión, sino que un disco entero de este estilo se
sostenga como unidad y encima de todo haya una coherencia conceptual. Nunca
antes alguien se había animado a hacer algo así en este contexto, y habla mucho
del genio de Sly Stone el cómo incluso grabando algo que no lo termina de
convencer logra hacer maravillas. El resultado de hacer lo que realmente quiere
lo veríamos en sus posteriores discos.
Vamos con el tema título, que
abre este trabajo y de paso es el más conocido de acá (el único de este álbum
que llegó al Greatest Hits). Es cierto que espiritualmente es apenas un breve
rejunte de los motivos musicales que aparecerían en el Medley, pero aun así es toda una maravilla por sí mismo. Las
trompetas y juegos vocales son exquisitos, y me gusta sobre todo cuando cada
miembro de la banda se va presentando verbalmente y después haciendo pequeños
solos con sus instrumentos. Estos solos no son muy deslumbrantes en sí mismos,
pero la forma en la que se van alternando y sucediendo construye un ambiente de
buena onda increíble, y resulta ser una excelente «segunda presentación» por
parte de la banda. Higher no es tan
brillante de manera individual, pero su riff carnavalesco de órgano y ese
estribillo donde repiten el título subiendo octavas siempre me saca una sonrisa
enorme. Se queda medio corto comparado tanto con cómo se usa esa frase en el Medley como con el tema de «Stand!»,
pero aun así aporta enormidades estando en donde está, y eso es lo que importa.
I Ain’t Got Nobody (For Real) es un
tema más antiguo que el propio debut de la banda (había sido tocado en el
recital de la catedral de Winchester, el cual fue editado en disco hace poco),
y ya desde el principio mostraba el talento de la banda tanto por sus
impecables cataratas de teclados como por el estribillo donde se van
arremolinando la voz principal y los coros femeninos. Leyendo los comentarios
de Youtube descubrí que el tema está basado parcialmente en Spanish Grease de Willie Bobo y Melvin
Lastie, pero hay que reconocer que el grupo lo hace suyo. Definitivamente puedo
entender qué es lo que vio David Kapralik en estos muchachos, muchachas,
muchaches, muchachxs y muchach@s. Y bueno, ¿qué decir de Dance to the Medley? Pues que toma varias ideas de los dos primeros
temas y de algunos de los posteriores para crear un Frankenstein que no tiene
mucha coherencia como canción pero que resulta absolutamente demoledor para los
sentidos. Sus «Music is alive alive alive» nos convence de que la música está
más viva que nunca, sus «Hey music lover» nos interpela como amantes de la
música, sus «Wanna take you higher/HIGHER/higher/HIGHER» nos llevan más y más
alto y así con cada segundo de los doce minutos que dura este monstruo. No
agrego mucho más porque ya hablé sobre este tema al hablar de otros, pero
tienen que escucharlo.
Después viene la segunda mitad a negar
el hecho de que el disco es un constante reciclaje, ya que incluso cuando lo es
trae sus particularidades. Tanto Ride the
Rhythm como Color me True tienen
los mismos tarareos sobre el final, pero el desarrollo de cada una es
diferente, siendo la primera más veloz y alegre con un estupendo uso del pedal
wah, y la otra más un blues oscuro a la Rolling Stones con unos arreglos de
trompeta en el estribillo que la hacen amenazante a su manera. Es así que hasta
los elementos prestados se sienten diferentes en cada canción y logran una
sensación de desarrollo. Are You Ready
es menos brillante que el resto ya que el groove de batería no ofrece mucho que
no se haya visto en otras partes del álbum, pero aun así tiene sus encantos.
Las trompetas altivas de la introducción, esa parte medio rapeada de «Don’t
hate the black/don’t hate the White/if you get bitten just hate the bite» e
incluso me parece muy ocurrente cómo inmediatamente después de cantar «Add some
bottom on mighty tight» meten un solo de bajo (o sea, el fondo al que hacen
referencia), así como cuando cantan «Let me dedicate my fuzz to you» y muy
adecuadamente suena un solo de guitarra con fuzz (o sea, distorsión sucia). Es
este tipo de metahumor el que hace que la canción se quede con nosotros
independientemente de que las melodías o la composición no sean tan brillantes.
Después tenemos Don’t Burn Baby, que
solo puedo definir como surf soul o surf góspel. Es decir, la melodía y los
arreglos vocales son más propios de un canto eclesiástico, pero el trabajo de
guitarra tranquilamente podría haber sido obra de Dick Dale o Hank Marvin (de
The Shadows). ¿Ven cuán diverso es realmente este disco? No sé por qué la gente
lo trata de repetitivo. Y para cerrar tenemos una balada llamada I’ll Never Fall in Love Again. Sí, otra
balada más. Se ve que no aprendieron de los desastres que hicieron en su
anterior disco, pero en realidad sí aprendieron de los desastres que hicieron
en su anterior disco porque esta balada es mucho mejor que los desastres que
hicieron en su anterior disco. La melodía de órgano que abre parece construida
sobre la de Jingle Bells y después
vienen las llevaderas y agradables trompetas e incluso Larry Graham, que es
quien la canta, lo hace mucho mejor que en su otra aberración (y que Freddie en
su correspondiente otra aberración). No es nada brillante, pero es un cierre
más que adecuado para este trabajo.
Y bueno, este fue lo que podríamos llamar el segundo debut de la banda. Es un giro estilístico considerable con respecto al primer debut, pero los ingredientes clave siguen ahí. Rock, pop, soul, psicodelia, funk, hambre de experimentación. Es solo un cambio respecto a la forma de combinar esos elementos, pero los resultados siguen siendo impresionantes. Personalmente prefiero «A Whole New Thing» ya que tenía más diversidad y sorpresas, pero este es más maduro y corrige sus errores. Igual, no puedo decir que uno sea objetivamente mejor que el otro. Si no les pongo un diez a los dos es por temitas muy puntuales y técnicos, pero ambos discos son infaltables en toda colección que se respete. Prohibido hacerlos a un lado.
martes, 26 de agosto de 2025
Sly & the Family Stone - A Whole New Thing
Mejor tema: Underdog.
1) Underdog
2) If This Room Could Talk
3) Run, Run, Run
4) Turn me Loose
5) Let me Hear it From You
6) Advice
7) I Cannot Make it
8) Trip to Your Heart
9) I Hate to Love Her
10) Bad Risk
11) That Kind of Person12) Dog
(Nota: Empecé a escribir esta
reseña en enero de 2023 aproximadamente, pero la dejé a un lado porque no tenía
claros mis sentimientos hacia el presente disco. Más de dos años después ya
tengo una opinión más definida. De paso aprovecho a continuar este análisis
como homenaje al recientemente fallecido Sly Stone, y con recientemente me
refiero a hace un par de meses. Que lo disfruten)
Y continuamos expandiendo el blog
en todas direcciones. ¿Que el rock y pop de los 60 no es suficiente? Pues tomen
heavy metal y thrash. ¿Que tampoco es suficiente? Tomen rock latinoamericano
(aunque «rock latinoamericano» no es un género sino una forma de englobar a las
bandas de un cierto sector del mundo, pero ustedes entienden a qué me refiero).
¿Sigue sin alcanzarles tanto eclecticismo y enciclopedismo? Bueno, acá les
traigo música negra. A ni más ni menos que los gloriosos Sly & the Family
Stone. Disfrútenlos.
Bueno, ¿qué decir de esta banda?
A pesar de ser un grupo que pasó a la historia como uno de los más grandes del
funk, no parecen ser muy recordados en América Latina. De hecho, ni siquiera yo
le hubiera dado mucha pelota a esta gente si no hubiera leído lo que escribió
de ellos John McFerrin, quien los considera el más grandioso grupo yanqui de
todos los tiempos y su quinta agrupación musical favorita (solo superada por
Bob Dylan, los Stones, los Who y los Beatles). Ciertamente y por muy buenos que
sean, es la última banda que uno esperaría en el top 5 de alguien como John,
debido a lo alejada que está del rock y pop tradicional. Sin embargo, yo presto
atención a lo que dicen quienes saben. Si McFerrin dice que es la más grande
banda estadounidense, por algo será. Al principio no me dijo mucho su música
más allá de algún que otro tema aislado, pero tiempo al tiempo me terminó
encantando lo que hacen. No importa lo alejados que estén de mis gustos
estándar, si algo es bueno es que es bueno, y The Family Stone la rulea. Sly
Stone es, para mí, el rey de la música negra, que me perdonen genios como
Prince y Stevie Wonder, además de gente talentosa pero algo inflada como Michael
Jackson. Me animo a decir que está en la misma liga que Jimi Hendrix e incluso
un poco más arriba. No será tan extraterrestre como Jimi, pero como compositor
está muy por delante. Es que el tipo tenía una visión única para los arreglos y
la composición, y mezclaba sin problemas a James Brown y Otis Redding con Frank
Zappa, los Beatles y Jefferson Airplane. La mejor parte es que nunca (o casi
nunca) se olvidaba de que sus canciones fueran buenas melódicamente y groovisticamente. En este momento diría
que están en mi top 5 o incluso mi top 3, lo cual puede cambiar a posteriori,
pero no sé ni qué voy a comer mañana, así que menos voy a saber cómo van a
evolucionar mis gustos musicales. Pero bueno.
En 1966, Sylvester Stewart (Sly
Stone) formó un grupo llamado Sly & the Stoners, que incluía a su conocida Cynthia
Robinson en la trompeta. Al mismo tiempo, su hermano Freddie formó otra banda
que se llamaba Freddie & the Stone Souls. Me encanta cómo el concepto de
los nombres de ambos grupos es tan parecido. Es como cuando tu hermano/a menor
ve que te arman alta fiesta de cumpleaños y se pone a llorar porque no le
armaron una a él/ella, aunque no sea su cumpleaños. Aunque bueno, ellos eran
hermanos, como ya dije, así que tiene todo el sentido del mundo. Volviendo a la
música, la banda de Freddie tenía a Greg Errico en la batería y a Ronnie
Crawford en el saxofón. Gracias a la sugerencia de un saxofonista amigo, Jerry
Martini revuelto, no batido, ambos hermanos combinaron sus respectivas
bandas en una sola, y así nació Sly & the Family Stone en noviembre del 66.
Al menos conceptualmente, ya que su nombre original era Sly Brothers and
Sisters, pero lo cambiaron al que todos conocemos tras su primer concierto en la
catedral de Winchester, un club nocturno de Redwood City. Ambos hermanos eran
guitarristas, así que Sly lo volvió guitarrista principal a Freddie mientras
que él mismo aprendió a tocar el órgano eléctrico y después reclutó como
bajista al primo de Cynthia, Larry Graham. También quiso sumarse su hermana
Vaetta «Vet» Stewart, hermana de los dos líderes del grupo, junto con sus
amigas Mary McCreary y Elva Mouton. Sly las reclutó y formaron Little Sister,
que eran las coristas de la banda principal. Recién para su segundo disco se
sumaría la clásica Rose Stone (aunque ella aparecería en la portada alternativa
de este debut, por más que acá brille por su ausencia), pero de momento todo
está perfectamente cubrido. En cuanto
al presente (no presente presente de ahora mismo, sino el presente de 1967),
ese recital en la catedral de Winchester les consiguió un contrato con el
ejecutivo de CBS Records llamado David Kapralik, que los derivó a Epic Records.
Fue ahí que grabaron este debut, que tuvo buena crítica pero malas ventas.
Llegó el momento de explicar por qué los compradores de la época estaban
equivocados.
Y… porque es un discazo original
y lleno de clásicos como para tirar al techo. Tan simple como eso. No hay mucho
más que agregar en ese sentido. Sí puedo matizar un poco estas palabras tan
absolutistas. Original es, de eso no hay dudas. Esta fusión de R&B, soul y
funk con pop, rock y psicodelia no tenía parangón en ese momento, pero como
dijo McFerrin, estos géneros no siempre se fusionan, sino que muchas veces van
cada uno por su lado. Hay momentos donde genuinamente se mezclan (como en Trip to Your Heart), pero la mayoría de
las veces valen más por tomar lo mejor de sus influencias que por hacer algo
completamente nuevo con ellas, así que el nombre del disco puede ser medio
engañoso en ese sentido. En cuanto a que es un clásico atrás de otro, también
hay que tomarlo con pinzas. Estrictamente hablando es un disco tan bueno como
los cinco que lo siguen, pero los motivos por los que no le puedo dar un diez
tienen nombre y apellido: uno de ellos se llama Let Me Hear it y se apellida From
You, mientras que el otro se llama That
Kind y se apellida of Person. Dos
baladas absolutamente ordinarias y genéricas que no solo no suman nada, sino
que restan. Bah, That Kind of Person
no es tan horrible y hasta puedo escucharla si hace falta (aunque pocas veces
me hizo falta. Afortunadamente, ya que sigue siendo mediocre), pero Let me Hear it From You es casi tan
impresentable como Mr Moonlight de
los Beatles o See my Way de los Who,
y quienes conozcan esas dos canciones entenderán perfectamente qué clase de
mersada tiene que ser la presente para que la pongamos a ese nivel. Una pena
que un disco virtualmente impecable tenga estas manchas tan difíciles de
ignorar. Lo que podría haber sido una seguidilla de seis discos de diez sobre
diez queda mermada.
La buena noticia es que esos dos
temas son lo único mediocre o malo no solo en este álbum, sino entre todos los
seis primeros que grabaron estos muchachos y muchachas. El resto va de lo muy
bueno a lo estelar. Advice tiene esas
trompetas medio estrafalarias y circenses extremadamente divertidas y un estilo
general que parece un adelanto de lo que sería su tercer disco: «Life». Tampoco
puede considerarse un clásico, pero está muy bien hecho y ayuda a redondear el
conjunto. Ahora, ¿el resto? El resto es espectacular. Underdog abre el disco y la carrera de la banda con una
interpretación de la canción francesa Frere
Jacques (que en Argentina conocemos como La lechuza hace sh) para después convertirse en una descarga
rapidísima de crescendos y juegos de voces que a pesar de repetir siempre la
melodía, nunca lo hacen de la misma manera, hasta que termina cerrando con Frere Jacques otra vez. If This Room Could Talk tiene un
pegajosísimo riff de trompeta y todo tipo de artilugios y variaciones armónicas
de los cantantes y coristas, y el estribillo por algún motivo me suena a lo que
sería la canción Changes de David
Bowie, pero la de Sly es anterior, así que en todo caso fue Bowie el copión. Run, Run, Run tiene esos gritos torpes
de «People! Listen!» que se manda Cynthia, pero fuera de eso presenta un muy
buen uso del xilófono y grandes alternancias vocales. Turn Me Loose tiene una melodía de trompeta que me recuerda a, y
prepárense, ¡Livin’ la vida loca! En serio, cada vez que este tema
empieza a arrasar con sus arreglos de viento espero que aparezca Ricky Martin o
el Gato con Botas en compañía de Burro cantando. Aunque lo más probable es que esté
basada en I Can’t Turn You Loose de
Otis Redding, sobre todo teniendo en cuenta que en vivo harían un potpurrí con
estos dos temas. Igualmente es impresionante y en solo dos minutos te deja seco
de lo que te hace bailar. I Cannot Make
it empieza y termina medio aparatosa con esas declaraciones de «I cannot
make it! I’m so hip!», pero en su desarrollo presenta una sucesión de ritmos y
arreglos cada uno mejor que el anterior. Trip
to Your Heart es básicamente funk psicodélico y por eso tiene un inicio y
un cierre con voces y ruidos raros, pero la canción en sí es irresistible con
sus melodías semi arabescas que parecen estar derritiéndose (como muy
acertadamente dijo alguien que reseñó este disco en Rate Your Music). I Hate to Love Her es una pseudo balada
que funciona mucho mejor que las otras dos gracias a sus líneas misteriosas de
trompeta, su ritmo tribal e hipnótico y su todo tipo de cosas que hacen las
voces, por lo que termina siendo fascinante en su repetitividad. Bad Risk es más soul-funk-rock pero
cantado por Larry Graham y tan excelente como el resto. Por último está Dog, y es muy llamativo cómo su nombre
engancha con el primer tema. Casi que se podría decir que este disco es una
obra conceptual sobre cómo un bajoperro
se termina convirtiendo en un perro hecho y derecho. Bueno, usen la
imaginación, gente. Empieza con trompetas de forma parecida a That Kind of Person pero resulta ser
abismalmente superior por sus espectaculares versos ascendentes, la batería que
siempre lo da todo, el órgano humeante y el glorioso estribillo compartido por
Sly y Cynthia. Me encanta.
Y con ese final termina el comienzo de una de las bandas más increíbles e importantes de la historia de la música. Es un disco realmente bueno con sorpresas por todos los costados. Me siento muy tentado a darle un diez y que forme una seguidilla perfecta de seis discos junto con los siguientes (más los discos en vivo en Fillmore East y en Woodstock), pero esas dos baladas ridículas me lo impiden y eso me molesta mucho. Y ni siquiera es que me moleste como fan de la banda, sino en mi faceta autista ya que me da TOC. Es como cuando ves una serie de baldosas perfectamente acomodadas salvo por una sola que está mal puesta, lo que te arruina la imagen y te pone nervioso. Pero bueno, no se puede hacer nada con eso ya. Mi recomendación es que escuchen y consigan este disco, o que lo consigan primero y lo escuchen después. Lo que ustedes quieran. Sumamente original e inmaculado a partes iguales.
