Querido amargado enemigo del
mundo, ¿No estás harto de que tu odio se malinterprete? ¿Que se entienda como
un ataque a ciertos grupos sociales vulnerados de toda la vida? Esto sucede
porque existe mucha gente que disfraza su odio machista, racista o de clase
como «odio por todos», cuando en realidad aman lo hegemónico.
Pero vos que leés esto sabés que aunque el mundo estuviera conformado por
hombres heterosexuales blancos nada más, los odiarías igual. Vos sos un
misántropo de buen corazón, sin prejuicios contra nadie. Lo que sucede es que a
veces elegís mal las palabras a utilizar para ser agresivo. Lo que necesitás es
un manual que te explique cómo ventilar tu desprecio sin quedar mal. Cómo
insultar con igualdad y respeto, como bien reza el título de este texto. Y lo
encontraste. Acá te van algunas instrucciones.
Empecemos por algo que, aunque no
contenga una palabra fuerte en sí misma, es ofensivo. Y es que lo ofensivo y
discriminador no necesariamente está en las palabras, sino en las
connotaciones. Hablamos ni más ni menos que de «andá a lavar los platos».
Un insulto muy usado contra mujeres. Sucede que, estereotípicamente, se ha
asociado a las mujeres con las tareas del hogar a lo largo de la historia.
Sostener esto hoy en día es machista, pero acá odiamos a la humanidad no por lo
que son en particular, sino por ser humanos en general. Por eso debemos
cambiar ese insulto por «andá a
lavarte el orto». El acto de lavarse
el culo es indistinto de hombres y mujeres. No sostiene ningún prejuicio contra
un grupo en particular. Es mucho más correcto.
Sigamos. En vez de decir «negro de mierda», decí «pedazo de
mierda». La agresión está, pero
estás siendo igualitario ya que lo odiás por su condición de persona y no por
su color de piel. Y acá hay que hacer una aclaración en particular. Cuando
hablamos de «condición de persona» puede llegar a entenderse,
efectivamente, su color de piel. Sin embargo, hay una explicación más profunda
para esto. Al referirnos a «condición» hablamos de la definición exacta que
da el diccionario, que es la siguiente: «Corresponde
a la totalidad de las cualidades que presenta un ser humano por naturaleza, así
como la definición de lo que significa vivir una vida como humanos, incluyendo
las características biológicas, físicas, sociales, psicológicas, entre otras». Es decir, estamos insultándolo por
lo que es en su totalidad, y no por aspectos superficiales. No es algo
implícito en el insulto que recomendamos, pero no está de más saberlo para
evitar malos entendidos.
También tenemos a otro sector
vulnerado: los pobres. La palabra «pobre» no es ofensiva ni despectiva por sí
misma, sino que describe una condición objetiva. Eso no saca que haya gente que
dice «pobre de mierda», normalmente acompañado por un «volvé a la villa» o cosas parecidas. Para evitar este tipo de situaciones donde
predomina el clasismo, se recomienda el uso de la palabra «miserable». Es mucho
más universal y, si bien algunos la encontrarán absurda ya que para ser
miserable hay que contar con dinero y los pobres carecen de él, puede referirse
a muchos tipos de miseria. Nosotros la utilizaremos en referencia a una miseria
espiritual, que es como normalmente se entiende este término.
Más sectores normalmente
agredidos: los gordos y los homosexuales. Si bien estas palabras tampoco son
ofensivas en sí, sí que existe mucha gente que las utiliza con esa intención y de este modo perpetúa estereotipos. Nosotros no queremos eso, sino que
queremos odiarlos por el simple hecho de existir. Aunque fueran flacos y
heterosexuales los despreciaríamos igual. Lo malo aquí es que no existe una
palabra que reemplace con exactitud estos términos. Para evitar problemas simplemente diremos «pedazo de
basura» o «sos una mierda». Estos
insultos no conocen estado físico ni orientación sexual. Cualquiera puede ser
una basura o una mierda, así que son más que aceptables.
Para ir terminando, dejamos el
ataque más agresivo de todos. Y es que este ataque, aunque refiere a una gran
cantidad de personas y no a una sola, sí que destila odio de clase por los
cuatro costados también: «Ojalá se
incendien todas las villas con ustedes adentro». Es un insulto espantoso. Solo gente con mucho odio provocado por
la propaganda de las clases altas puede lanzar una injuria así. Pero aquí somos
gente que odia y piensa libremente, lejos de las imposiciones de los grandes poderes.
El mejor insulto en este caso viene a ser «ojalá
arda el mundo entero y la humanidad toda muera en las llamas, para luego seguir
ardiendo en el infierno». Este
insulto tiene una explicación racional. Solo los pobres viven en las villas, y
las villas son producto de la falta de un hogar digno. No ves a un millonario
pasándola mal en uno de estos lugares producto de una necesidad básica sin
satisfacer. En cambio, todos somos ciudadanos del mundo. Todos vivimos en él.
Si arde el mundo, nadie se salva, independientemente de su color de piel, sexo,
género, condición social, etc. Es mucho más equitativa para todos esa clase de
apocalipsis que el que mucha gente vive día a día.
Y hasta aquí llega este manual.
Hay más grupos discriminados y alternativas para agredir sin discriminar, pero
no vamos a enumerar todas y cada una porque esto se haría eterno. No olvides
que todos somos iguales. Todos somos seres humanos con derechos. Con defectos y
virtudes. Si odiamos a ciertas personas es porque odiamos a los seres
humanos en general, no por su condición específica producto ya sea de las
hegemonías económicas o de cuestiones de salud y del estado del planeta. Seguí
estas instrucciones y vas a aportar mucha igualdad al mundo.
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