martes, 10 de marzo de 2026

La rutina de un hombre de Gobierno

Al fin los conozco, seres unidimensionales. En carne y hueso. O, debería decir, en carne y traje. Quizás conozcan esa frase, como quizás me conozcan a mí. ¿Quién soy? No tengo permitido revelar mi identidad, pero puedo darles una pista. ¿Conocen a aquella agrupación musical de un lugar llamado España cuyo nombre es Hombres G? Bueno, podría decirse que en cierta forma soy uno de ellos. Tampoco puedo decirles para quién trabajo exactamente, o tendría que matarlos. Simplemente diré que trabajo para un Gobierno cósmico y metafísico, más allá de la comprensión de cualquier simple mortal. La tarea que me encomendaron hoy es la de guiarlos a través del omniverso. Quizás también hayan oído este concepto antes. Se trata de todos los posibles multiversos, micro y macro universos, dimensiones e incluso reinos que existen a lo largo de toda la creación. Cuando era un principiante, consideraba absurda esta denominación, ya que tendía a pensar que un omniverso era un multiverso por definición y que hablar de un «multiverso de multiversos» era el equivalente a decir que uno no posee muchas uvas, sino muchos racimos de uvas. El tiempo y la experiencia me enseñaron que no es así. Que existe algo más que el infinito. Visitaremos mundos que para ustedes son ficticios. Mundos que quizás hayan visto en la televisión o en videojuegos, pero que para sus habitantes son muy reales, ya que todo lo que ocurre en ciertos universos es la ficción de otros. Por ejemplo, yo soy fantasía para ustedes, pero en verdad soy muy real. ¿Qué sucede entonces con la creatividad y la originalidad? Eso es historia para otro día. Me estoy tardando demasiado. En lugar de darles la satisfacción de decidir escucharme, me tomaré la libertad de elegir por ustedes y llevarlos a través del tejido de la vida. Acompáñenme.

 

Nuestra primera parada es la que quizás más se pueda asociar a mi mano. El universo Halfa. Aquí, la humanidad vio terminada la paz un día cualquiera de un año cualquiera de principios del siglo XXI. De pronto, una invasión alienígena salió del mismísimo infierno galáctico y comenzó una guerra de proporciones interdimensionales. Los humanos solo pudieron resistir unas horas. Según su medida del tiempo, siete. Lo sé porque yo estuve observando e incluso haciendo jugadas en todas direcciones. Fui yo quien preparó el terreno para que ese portal de sangre y dolor se abriera. Y ahora es el momento en el que piensan que soy un monstruo. Sí, puedo oler ese odio hacia mi persona. Pero no se preocupen, que yo también jugué las fichas de la salvación de este universo. He creado el terreno para que un hombre libre haga honor a su nombre, le regale esperanza a la humanidad y termine con ese imperio. También supe hacer que otros individuos nada espectaculares obraran de maneras espectaculares. De hecho, hay uno al que le debo un favor. No pude pagárselo por causas de fuerza mayor. Quizás algún día pueda. Volviendo a lo nuestro, este es un universo muy particular. A pesar del ominoso panorama, cada día surgen nuevos salvadores, nuevas historias que serán historia pronto. Este es un universo aun en desarrollo. No sé cuándo terminará, o si lo hará algún día. En el medio no puedo evitar sorprenderme de cuánto ha luchado la humanidad. Este rincón de la creación es fuente de anécdotas interminables. Mis jefes todavía no se deciden a darle un final. Pero ya vimos suficiente aquí. Acompáñenme por este nuevo portal.

 

¿Han perdido la esperanza? No se preocupen, que hemos llegado al universo Lu-P. Se caracteriza por ser el más sacaroso y untado de ingenuidad que pueda existir. Es hasta enternecedor. Todos los días ocurren cosas malas aquí. No malas al nivel de amenaza galáctica, sino en términos terrenales. Un padre alcohólico que abandona al perro de su hija, niños recibiendo acoso escolar, parejas violentas (o, como las llaman los jóvenes de ahora, «tóxicas»), pequeñas pinceladas de drama cotidiano. En lugar de solucionar sus problemas mediante la lógica y la acción, deciden rezar a ídolos inertes para que les traigan soluciones milagrosas. Pero claro, ¿para qué hacerse cargo de que la humanidad de este universo también es un desastre? Solo saben rezar. ¿Y saben qué es lo peor? ¡Qué funciona! Aunque claro, solo porque yo lo hago funcionar. Soy yo quien pone las flores de la magia y quien crea las condiciones para que todos tengan un final feliz. Y cuando digo todos, es todos. Incluso los bastardos que son la causa del mal en primer lugar. No entiendo por qué no borrarlos del mapa para siempre. Es lo que haría si de mí dependiera, pero depende de mis jefes. Ellos son quienes desean que este universo sea así. Solo soy un servidor de esa voluntad. Ya vieron lo que tenían que ver aquí. Vámonos, que este infierno rosa me da ganas de vomitar.

 

Pasamos a uno de mis favoritos. Mis superiores, en un momento de inspiración sublime, lo han llamado universo Abbatoir. Es un nombre muy ingenioso y funciona en muchos niveles, porque este universo es un caldo de matanza. Cuatro naciones, de las cuales una fue aniquilada y las otras tres están regidas por un tirano psicópata. ¿Qué puedo decir de este tipo? ¡Está loco! ¿Me creerían si les digo que fue capaz de desfigurar a su propio hijo para, según él, enseñarle una lección? Incluso le dio predilección a su hija, quien es tan enferma como él. De tal palo, tal astilla; Like father, like son; Qualis pater talis filius. Existen muchas frases en diferentes idiomas para expresar esta relación enfermiza, como si un espermatozoide maligno hubiera llegado a un óvulo teñido de sombras. Afortunadamente, existen personas que llevan el viaje del héroe en su espíritu y en sus venas, y que dedican toda su vida a controlar las fuerzas de la naturaleza para «mantener el equilibrio» o algo así. Desgraciadamente, el niño que lleva esa carga ahora es demasiado débil para matar a ese desquiciado con poder. Mis jefes me han dicho que pronto huirá aterrado y que es mi deber hablar con alguien que le dará las herramientas para cumplir su destino sin derramar sangre. Muchos acusarían a esto de «desarrollo apresurado», y ciertamente quisiera matar yo mismo a ese tirano hijo de puta mientras duerme, arrancarle los ojos para mear en sus cuencas vacías. Pero como les dije, yo solo cumplo las reglas, no las escribo. Larguémonos de aquí antes de que cometa mi primera violación al Código del infinito.

 

Mientras recorremos el camino que nos llevará a nuestra próxima parada, piensen. Piensen en todo lo que les he mostrado. Universos eclécticos, donde reina un poco de lo mejor y un poco de lo peor. Donde existen deshumanización pura y reconcentrada pero donde también hay un pequeño soplo de futuro. No tienen forma de saber lo que vendrá ahora, ¿verdad? Pues hagan sus apuestas. Aquí estamos.

 

Este universo no tiene nada de especial. Imagínense cuánto desean minimizarlo mis jefes que lo han llamado simplemente Universo. Sí, muy creativo todo. Es como esos extras de ficción que son simplemente llamados Matón 1, Matón 2, Transeúnte, Árbol número 24513… muy poco esfuerzo han hecho para distinguirlo. Es irónico, ya que este es el universo en el que más están trabajando. Tan solo observen la perversión que yace en el horizonte. Torturadores, genocidas, violadores, pedófilos… un auténtico crisol de lo más asqueroso que se haya visto. Existen psicópatas de todo tipo. Por ejemplo, ahora mismo estoy pensando en un mesiánico periférico a quien aconsejo en nombre de un ser querido suyo que murió. Pero no importa. Lo que más pena me da es que no puedo ver en qué terminará este mundo podrido. Existen muchos héroes anónimos y héroes de renombre, seguro, pero su narrativa es incierta. No veo un camino claro en lo que ocurrirá. Los otros mundos al menos me daban algo de certezas, pero aquí solo veo preguntas sin responder. Una subdivisión metafísica completa está trabajando en lo que será, pero todavía no hay nada garantizado. Al menos para ustedes, pues mi trabajo llegó a su fin. Solo tenía que traerlos hasta este lugar, que es adonde pertenecen. Han probado una porción de lo que es, lo que será y lo que podría ser. Hagan lo que les plazca con esa información. Mi trabajo con ustedes terminó. Como dicen en uno de los muchos lugares que he visitado, que la fuerza de su voluntad jamás los abandone.

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