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jueves, 19 de enero de 2023

The Beatles - Beatles for Sale


Nota: 8+
Mejor tema: Eight Days a Week.
Peor tema: Mr. Moonlight.

1)      No Reply
2)      I’m a Loser
3)      Baby’s in Black
4)      Rock and Roll Music
5)      I’ll Follow the Sun
6)      Mr. Moonlight
7)      Kansas City/Hey-Hey-Hey-Hey!
8)      Eight Days a Week
9)      Words of Love
10)    Honey Don’t
11)    Every Little Thing
12)    I Don’t Want to Spoil the Party
13)    What You’re Doing
14)    Everybody’s Trying to Be my Baby

 

¿Qué pasó acá? ¿Un retroceso en la discografía de los Beatles? ¿Será eso posible? Pues sí. Los Beatles, aunque no lo parezca, también fueron humanos. Hasta el momento venía evitando hablar de la historia del grupo por verlo innecesario y reiterativo, pero este es el punto en el que la historia humana de los muchachos comienza a volverse parte indivisible de su obra, así que voy a tener que ser un poco reiterativo y dar contexto a sus grabaciones.

Los Beatles grabaron este disco en el punto más alto de la Beatlemanía. Tanto éxito tenían que la disquera empezaba a exigirles más y más. Para colmo de males, ellos estaban cansados. Puede que desde afuera se viera hermoso el hecho de tener el mundo a los pies, pero la verdad es que no debe ser fácil ser el fenómeno de masas más grande e importante del mundo. Muchos desean eso, pero la banda demuestra que la fama no es todo color rosa. Siguiendo con la historia, entre junio y julio del 64, el grupo tocó en Dinamarca, Países Bajos y Hong Kong, entre otros lugares. Tras eso, volvieron a su país para una serie de encuentros de radio y televisión con el fin de promocionar la película A Hard Day’s Night. También hicieron una gira de un mes por Norteamérica, y en Nueva York conocieron a Bob Dylan, quien los introdujo al cannabis. Mediante el ejemplo de este, el grupo en general y John Lennon en particular se sintieron empujados a escribir letras más introspectivas y profundas que antes. Con respecto al álbum, las sesiones empezaron en EMI Studios el 11 de agosto del 64, un mes después del lanzamiento del anterior. La disquera le dio muy poco tiempo al grupo ya que querían que saliera para las fechas navideñas. Y así fue. A todo dolor, pero así fue. Para lograr esto, el grupo tuvo que juntarse y escribir canciones a la menor oportunidad, casi por la fuerza. Bah, casi no. Por la fuerza. Entre esas composiciones salieron la clásica I Feel Fine con su lado B, She’s a Woman. Aunque este fue un single y no apareció en el disco. También hay que destacar que fue George Harrison quien incitó a la banda a experimentar con técnicas de grabación en el estudio. Y eso fue lo que hicieron. Es así que tenemos novedades técnicas como el fade in de Eight Days a Week, el órgano acuoso de Mr. Moonlight y el primer uso grabado del feedback en el mencionado I Feel Fine. También hay que destacar el nuevo rango de instrumentos y las letras de Lennon de las que ya hablamos antes, más influidas por Dylan, aunque todavía en un estado primitivo para el potencial que alcanzaría después. La grabación fue completada el 26 de octubre y, como ya se dijo, lanzado en diciembre. El 4 de diciembre para ser más preciso. Ahora nos queda hablar del contenido.

Como ya dije, este es un obvio retroceso en la carrera del grupo en términos de calidad, le disguste a quien le disguste. La inmaculez que habían alcanzado con su disco anterior se evapora, y a eso hay que sumarle el hecho de que volvieron los covers, que son ni más ni menos que seis, como en los dos primeros discos. Para colmo, uno de ellos es la SOPORÍFERA Mr. Moonlight, que tiene a Lennon desgarrándose la garganta en un pésimo efecto, unas armonías bien lentas y aburridas y una atmósfera que transmite tedio. Normalmente hago una diferenciación entre un tema aburrido y un tema feo, pero es que esto es tan aburrido que entra en el terreno de lo horrible. Es la canción que menos me gusta de la carrera del grupo, no me importa que todo el mundo coincida con eso, a veces las masas tienen la razón también. El resto de las versiones no están mal, pero son muy regresivas para lo que venía demostrando el grupo. La más rescatable quizás sea Rock and Roll Music de Chuck Berry por la energía que despliega y lo pegadiza que es, pero ya establecimos que un 99% de las canciones del grupo son pegadizas de algún modo, así que no es un gran mérito, aparte de que su pegajosidad en este caso es mérito del buen Chuck. El medley (o potpurrí para la gente de habla hispana) de Kansas City (compuesta por Jerry Leiber y Mike Stoller) y Hey Hey Hey Hey! (de Richard Penniman, que no es otro que Little Richard) es interesante y divertido, pero lo único que lo hace llamativo es el hecho de ser una mezcla de dos temas diferentes, que encima tampoco es que lo hayan hecho maravillosamente. También tenemos un par de canciones de Carl Perkins: Honey Don’t y Everybody’s Trying to Be my Baby. La primera solo destaca porque Ringo la canta muy bien y la hace divertida, mientras que la segunda destaca por el efecto de eco en la voz de Harrison y por lo que dijo John McFerrin en su reseña: que es gracioso imaginarse a George siendo un sex symbol y teniendo a todas las chicas detrás para acostarse con él. Y me queda Words of Love de Buddy Holly, que sería otra cosa mediocre si no fuera por el dulcísimo y adorable tono de guitarra que usa George Harrison. No, esperen. Sigue siendo una cosa mediocre incluso con el dulcísimo y adorable tono de guitarra que usa George Harrison, así que olviden lo que dije. Como ven, estas versiones no tienen nada de interesante comparadas con varias de sus dos primeros discos. ¿Quieren saber por qué?

Pues porque los originales son espectaculares. Es así, gente. Puede que en algunos aspectos este disco sea un paso atrás, pero nadie me puede negar que, en los temas propios del grupo, hay avances. Avances pequeños, pero se nota que van creciendo artísticamente poquito a poco. La tríada de canciones que abre el disco no tiene nada que envidiarle a lo que venían haciendo. No Reply es una apertura mucho más lenta y lánguida que I Saw Her Standing There, It Won’t Be Long y A Hard Day’s Night, pero esto demuestra madurez y deseos de no estancarse. Aparte de que compositivamente es tan magistral como aquellas. Una melodía rítmica y original, unas armonías tremendas y esos mini clímax de «I saw the light/I saw the light», «I nearly died/I nearly died» y «No reply/no reply» son más que suficientes para construir un clásico que mantiene la racha de enganchar al oyente desde el inicio. Y guarda que I’m a Loser es todavía mejor, con su estilo entre folk y country y sus breaks de armónica con obvias influencias de Dylan pero con un sonido más limpio, al que le sigue un mini solo de guitarra que solo puedo definir como irónico, como si esa guitarra se estuviera burlando de nosotros. Es mi segundo tema favorito del disco. Y para cerrar esta pesimista trilogía, Baby’s in Black, que tiene una melodía que es más pegadiza de lo que cabría esperar con el funeral que arrastra su atmósfera y esos incisos de guitarra acuchillantes. Buen contraste. I’ll Follow the Sun es un tema de Paul que tenía encajonado desde que conoció a John a los 16 años. Qué buena idea rescatarla, porque su ambiente luminoso y humilde es un excelente contraste con el resto del material propio. Además, demuestra el interés del grupo por la música de raíces norteamericanas antes de que el revival de ese estilo se volviera una moda. Se podría decir que la usaron justo a tiempo a la canción, incluso antes de que los Byrds pusieran de moda el country y el folk. Y hablando de los Byrds, What You’re Doing es claramente un adelanto del sonido de ellos. El tono de guitarra y la melodía me suenan como a una versión más luminosa y temprana del tema It Won’t Be Wrong que aparecería en su segundo disco, mientras que el solo, sin perder la limpidez del ambiente general de la canción, tiene un algo más tormentoso que me recuerda a lo que sería Eight Miles High (salvando las distancias). Se dice que el tema es una burla y homenaje simultáneamente al estilo de la mencionada banda, y yo me sentiría orgulloso de que alguien me homenajeara y se burlara de mí con una canción así de buena. También tenemos a Every Little Thing, que irradia luz por todos los costados mientras que la guitarra suena dulce de una forma rasposa (o rasposa de una forma dulce, depende de cómo lo vean). Me gusta también cómo la batería de Ringo hace un espacio entre una parte del estribillo y la otra. Tremendo ritmo. I Don’t Want to Spoil the Party tiene otra melodía acústica country reposada y no tan oscura que hace de buen contraste con las voces más desangeladas que sin embargo sostienen tremendas melodías y armonías, aparte de su letra que sí es pesimista. También es de mis favoritas. Pero mi favorita, lo que se dice favorita favorita, es Eight Days a Week. El riff en fade in nos hace sentir que la felicidad se acerca, y es así. Es el tema más alegre y fuera de lugar estilísticamente del disco, ¿pero desde cuándo eso es un problema cuando la canción en sí es buena? En sus menos de tres minutos no para de tirar un gancho atrás de otro. Primero el verso, después el preestribillo, después el estribillo en sí mismo y, para rematar, las palmas que acompañan en todo momento invitan a unirse a la fiesta. Qué gran canción.

En conclusión, este disco es un retroceso con avances. Volvemos a los covers que en esta ocasión suman tan poco que terminan restando, pero los originales son tan buenos y, en algunos casos, innovadores, que terminan nivelando para arriba. Aparte de que nos permiten ver otra cara del grupo. No sé si más realista porque a veces se pasan de pesimistas y lacrimógenos, pero que al menos se aplaude por no querer caretearla con que es todo felicidad y sonrisas. Recién en posteriores discos encontrarían el equilibrio justo entre la felicidad y el sufrimiento, pero este primer intento no les sale nada mal. Se podría decir que la historia de los Beatles es la narrativa del héroe en cierta medida. Este disco sería algo así como el punto de quiebre, ese momento en que se tienen que enfrentar a una prueba de fuego que cambiaría su destino para siempre. Dicha prueba para ellos sería el hacer un buen disco con toda la presión de las disqueras encima y con un límite de tiempo. Es un esfuerzo que algunos podrán mirar con cierto desprecio y otros con cariño y algo de admiración, pero acá es donde el grupo se empieza a convertir en el Superman del mundo de la música. No es el mejor disco que hicieron pero, considerando que ninguno de sus trabajos baja de muy bueno y que este ni siquiera es el más flojo de su obra, lo súper recomiendo.

miércoles, 18 de enero de 2023

The Beatles - A Hard Day's Night


Nota: 10
Mejor tema: A Hard Day’s Night.
Peor tema: When I Get Home.

1)      A Hard Day’s Night
2)      I Should Have Known Better
3)      If I Fell
4)      I’m Happy Just to Dance With You
5)      And I Love Her
6)      Tell Me Why
7)      Can’t Buy me Love
8)      Any Time at All
9)      I’ll Cry Instead
10)    Things We Said Today
11)    When I Get Home
12)    You Can’t Do That
13)    I’ll Be Back

 

El mejor disco de pop de la historia. Sí, disco de pop. No de pop punk, ni de pop rock, ni de pop barroco, ni de pop experimental, ni de pop mezclado con new wave y cachengue. Puro pop en su forma más primal, como fue concebido para sonar. Esto es, tonto, simple, divertido, no vanguardista y con la forma predominando sobre el fondo. Si consideramos estos elementos como parte esencial de este estilo musical, nos vamos a dar cuenta de que no hay nada mejor en dicho terreno que el tercer trabajo de los Beatles. Pero vamos de a poco.

Este disco nació con los cuatro de Liverpool convertidos en superestrellas, con fans por todos lados y hasta grabando una película, que se llama como el disco. De hecho, el lado A (que serían los primeros siete temas) son canciones que formaron parte de la banda de sonido de dicho film, solo que no es la banda de sonido completa. Para eso está la versión yanqui con un listado de temas diferentes que incluye selecciones de canciones escritas por George Martin para las diferentes escenas. Se dice que hoy en día es difícil de conseguir esa edición, pero no la necesitamos. O sea, ¿escucharon la banda de sonido de «Yellow Submarine»? Aquella también tendría el mismo concepto de canciones originales del grupo mezclada con música de George Martin y, si bien este último es un compositor decente de bandas sonoras, no es por sus canciones que amamos al grupo. También hay que destacar que es el primer disco del grupo en tener todos originales de John Lennon y de Paul McCartney. No hay un mísero cover, y ni falta que hace. Pero bueno, toda esta información requiere pensar y procesar datos, y esta es música para no pensar. Como diría Micky Vainilla, «es pop para divertirse, nada más». Y tiene razón. Solo en este contexto, no en sus otras declaraciones. No me malinterpreCANCELADO.

Empezamos el disco con el acorde de guitarra más distintivo de la historia, y eso ya habla de la grandeza del grupo. O sea, lo que normalmente hace distintiva a una canción en sus primeros segundos es una secuencia de notas que tienen forma de algo, y no un acorde amorfo suelto. El hecho de que los Beatles tomen, precisamente, un acorde amorfo suelto y logren hacer que la canción sea distinguible desde el primer segundo gracias a él es algo que está al alcance de muy pocos. De nadie más que de ellos, diría yo. El resto del tema es pegadizo y rockero, y lo mejor es que rockea sin necesidad de un riff y con un solo de doce segundos. Sí, doce segundos. Los conté. Y ese arpegio con el que cierra le da un toque más melancólico que sin embargo no mata la alegría del tema. I Should Have Known Better empieza con una armónica alegre, infecciosa e igual de distintiva que ese acorde de guitarra. La canción sigue la misma fórmula que la anterior y es super básica, pero la melodía es de esas que son universales. If I Feel corta de tajo el humor festivo con el que arranca el disco para presentarnos una faceta más sombría. La canción suena a un barrio elegante durante la noche con sus sombríos versos y coros que en sí no cambian mucho. ¿Y por qué un barrio debería cambiar dependiendo de si es de día o de noche? Bah, ni yo sé lo que estoy diciendo. El punto es, tremenda introducción que muta con naturalidad en algo distinto e igual de memorable. Después de este trío de clásicos, I’m Happy Just to Dance With You (cantada por George Harrison) viene a bajar un poco la calidad. No mucho, ya que la melodía es de buena calidad y te va a tener tarareándola todo el día si te distraés.

La primera composición de Paul en este disco es And I Love Her, que no es más que otro tema con tintes de bolero de los muchos que venían haciendo hasta el momento. Paren las rotativas, paren las rotativas, ¿OTRO MÁS dije? No, cualquier cosa le mandé. No es solo otro más, sino que tiene quizás la melodía más memorable que los Beatles hayan hecho en este campo, y esta tiene el mérito de ser una canción original y no un cover con una melodía escrita por otro. Como veríamos más adelante, este grupo podía tocar lo que sea y hacerlo bien. Tell Me Why es muy pegadiza y movida, con su estribillo que estira y estira las palabras para buen efecto. Igual, por muchos pros que tenga, no es de las grandes canciones del grupo. La que sí es una gran canción es la tremebunda Can’t Buy Me Love, también componida por McCartney. Es solo un tema de rock and roll tipo años 50, pero encuentro gran agrado en ella (¿entienden? Una modificación de la famosa frase «es solo rock and roll, pero me gusta»). La melodía no solo es pegadiza y coreable, sino que su remate le da un toque como amenazante sin siquiera pretenderlo. Fin del lado A.

El lado B no podía tener un mejor arranque que Any Time at All. Suena más enojada, como si Lennon estuviera, más que invitando a la chica de la que habla la letra, RETÁNDOLA a salir con él. «¿Así que te pensás que te la voy a hacer fácil? Yo valgo mucho para salir con cualquiera» parecería decir y, con esas melodías de por medio, yo me desviviría por salir con él. El tema termina súbitamente, con un acorde machacón que recuerda a cómo abrió el disco. Podría haber sido el final de este, pero todavía hay más material. I’ll Cry Instead es el tema más corto del disco y tiene un estilo más country. Es disfrutable, pero más por durar lo justo y lo necesario que por tener grandes atractivos. Al menos viene a demostrar que este disco, por formulaico que sea, presenta una gran variedad de estados de ánimo. El tercer y último tema de Paul es Things We Said Today, que es más oscura y desesperanzada para disfrazar una letra más optimista. O sea, normalmente uno querría esconder letras oscuras en una música alegre para escapar a la censura tan propia de la época, pero los Beatles tienen cojones. Con respecto a lo musical, las melodías son fantásticas, y ninguna oscuridad instrumental puede opacarlas. De hecho, las resalta. Temazo. Y volvemos a bajar el nivel con When I Get Home, con una melodía débil y unas letras muy estúpidas. Es irónico que, en un momento, cante «I got no time for triviality», ya que el tema es eso mismo. Pura trivialidad. Y ni me hagan hablar de la línea «I’m gonna love her till the cows come home» porque me da vergüenza ajena. Bob Dylan, ¿te falta mucho para conocer a los Beatles? Estamos ansiosos. Al menos no es ofensiva musicalmente como tantas personas suelen pensar. Por suerte, los dos temas que cierran el disco son fantásticos. You Can’t do That tiene esa frase de piano que le da un toque oscuro al conjunto, mientras que Ringo agrega un sentido de amenaza con su cencerro. No es un tema de metal, pero algo más amenazante que esto en 1964 no van a encontrar. Pero la melodía vuelve a ser genial, y eso importa más que cualquier otra cosa. Para cerrar, I’ll Be Back es un subibaja en forma de canción, con sus melodías que pasan de ser ominosas a ser luminosas y viceversa. Cuando cantan «you know/if you break my heart I’ll go/but I’ll be back again» realmente se siente como una amenaza, cual Terminator jurando volver por Sarah Connor y por su hijo. Claro que en mi ejemplo no hay romance como sí lo hay en la letra del tema, pero el chiste era cantado. ¿Qué esperaban con ese título?

Sí, sé que mi reseña me quedó corta y que puede parecer estúpida, pero es que estamos hablando de un disco corto y que parece estúpido, así que no podía ser de otra manera. Y ahí está la clave: «parece estúpido». «A Hard Day’s Night» no es estúpido en absoluto. Quizás en apariencia, pero hacer un trabajo así de bien logrado requiere de una saludable dosis de inteligencia y de saber lo que se está haciendo, por muy inocente que pueda parecer. Continuando con la metáfora de los RPG que planteé en mi reseña del anterior disco del grupo, acá los Beatles se la pasaron farmeando y farmeando por horas para ganar experiencia y vencer al jefe que parecía imposible de derrotar. O sea, sacar un trabajazo que continúe el crecimiento artístico. Quizás no dé esa sensación de mucho esfuerzo por el menos de un año que separa este disco del «With the Beatles», pero en esa época el tiempo se medía de otra manera musicalmente hablando. Sea cual sea el caso, el grupo se sigue yendo para arriba y en el medio nos deja el mejor disco de su época temprana. Los dos siguientes álbumes serían un crecimiento más a nivel de canciones individuales y de cuestiones técnicas y líricas que en el disco como conjunto. Ese salto recién lo volverían a dar en «Rubber Soul». Mientras tanto, disfrutemos de esta música, que es la noche de un día agitado y estuve trabajando como un perro escribiendo y puliendo esta crítica.

martes, 17 de enero de 2023

The Beatles - With the Beatles


Nota: 8+
Mejor tema: It Won’t Be Long.
Peor tema: Hold me Tight.

1)      It Won’t Be Long
2)      All I’ve Got to Do
3)      All my Loving
4)      Don’t Bother me
5)      Little Child
6)      Till There Was You
7)      Please Mr. Postman
8)      Roll Over Beethoven
9)      Hold me Tight
10)    You Really Got a Hold on Me
11)    I Wanna Be Your Man
12)    Devil in Her Heart
13)    Not a Second Time
14)    Money (That’s What I Want)


Un avance, un buen avance. Los Beatles habían, más que revitalizado con respiración boca a boca, revivido con magia vudú al rock, y este disco continuaba con el hechizo. Aunque ellos fueron de los primeros grupos post años 50 en grabar material y tener éxito, muchas otras bandas estaban surgiendo y empezando a hacerles competencia. Está bien que «Beatles» y «tener competencia» son dos cosas incompatibles, pero una cosa es lo que sabemos por hecho y otra cosa es lo que se demuestra en la práctica. El grupo tenía ganada la carrera de antemano, pero correrla había que correrla, y para eso decidieron mejorar en un campo tan limitado como es el rock y pop de principios de los 60, con sus respectivos covers. No, todavía no pueden escapar de esa prisión, pero al menos de a poco van armando el motín que inspiraría al resto de los presos/músicos y los haría crecer también a ellos mismos como artistas.

Bueno, demasiadas metáforas estoy usando en este momento para un disco que de místico y esotérico tiene más bien poco y nada. Como ya se dijo hasta el cansancio, este es un gemelo del debut. Si queremos marcar alguna diferencia, diría que este es un poco más oscuro y decadente, pero en sí sigue siendo más de lo mismo. Ahora, esa que marqué es una diferencia de forma. La diferencia de fondo es que los chicos mejoraron en todos los sentidos: compositivamente, instrumentalmente y coverísticamente. Aunque el conjunto me sigue dejando la misma sensación de pocas ambiciones y bastante inmadurez, es un avance, y los avances son graduales. Como en juegos tipo Elden Ring o The Witcher, en los que cada aumento de nivel apenas te concede una cantidad muy mínima de mejora en tus estadísticas. Mierda, otra vez con las metáforas y asociaciones, pero no importa. Lo que sí importa es que los Beatles van lento pero seguro a ser el mejor acto musical que jamás se haya visto hasta la fecha. Vamos a las canciones.

El disco empieza como una guerra. Una guerra en la que ambos bandos se atacan a «yeah yeahs». Se trata de It Won’t Be Long, que es pura adrenalina en el estribillo y tensión en los versos, hasta terminar con ese gentil toque de guitarra que apaga la luz para irse de la forma más tranquila posible. All I’ve Got to Do me recuerda un poco a lo que sería And I Love Her de su siguiente disco, aunque esta última es de McCartney y la de este álbum es de Lennon. La melodía es tremenda y contemplativa, y el ambiente relajado y soul funciona más que bien. Por su parte, All My Loving sí que es de McCartney. Sacarosa, pero bien es sabido que la sacarina puede ser rica en las dosis correctas, y esta canción no se pasa, así que está perfecta. Por cierto, me llama la atención que este tema, a pesar de ser una balada, sea más movido que el anterior. De vez en cuando, Paul sabe ponerle un poco de ritmo a su dulzor usual. Después viene Don’t Bother Me, compuesta por George Harrison, que ya desde el título marca la personalidad y el lugar en la banda de su compositor. Esto es, el de ser el silencioso que no quiere problemas. La melodía es pesimista y muy buena, mientras que el solo de guitarra suena algo sucio pero obviamente está tocado por alguien con destreza, lo que hace que esa suciedad se disfrute. Para cerrar esta racha de temas propios, Little Child, que es un rockanrollito bastante simplón. El «Little child/Little child/Little child» que hace de estribillo es cualquier cosa menos fluido, y en general le falta energía. Eso sí, me llama la atención que la frase «baby, take a chance with me» que cantan sobre el final tiene una melodía y cadencia calcadas al «if you wanna dance with me» del tema Rock and Roll Music de Chuck Berry que los propios Beatles interpretarían en su cuarto disco. Prueba de que ni ellos se salvaban de robar de vez en cuando.

Viene una tríada de versiones ahora. Till There Was You es un tema de un show de Broadway compuesto por Meredith Wilson. Una serenata/trío/flamenco/colocar-aquí-cualquier-género-para-demostrar-conocimiento-musical. El trabajo de guitarra española y la melodía vocal son espectaculares. Paul canta con una pasión que parece un tema suyo. Por cierto, existe la leyenda (falsa, como toda leyenda) de que no fue George Harrison quien tocó el solo. Eso no tiene sentido ya que, como dijo George Starostin, si por algo tenían a George en la banda era por ser uno de los mejores guitarristas de Liverpool. Afortunadamente, no solo era un gran guitarrista sino un gran compositor, pero ya vamos a hablar de eso. Después viene Please Mr. Postman, que es un cover de The Marvelettes, que era un grupo de chicas, así que asumo que le habrán adaptado la letra para que le quede a un hombre blanco cis heterosexual al que le gustan las mujeres hembras de sexo femenino. Instrumentalmente no tiene mucho más que la siempre efectiva batería de Ringo, pero las voces de John, Paul y George mezclándose casi en orgía la hacen fantástica. Tranquilamente le podían competir a los Beach Boys en este apartado. Me gusta cómo parece que Lennon va a explotar en cualquier momento, lo cual sí hace en un par de ocasiones. Roll Oven Beethoven tiene la tremenda guitarra de George Harrison, lo cual siempre es una garantía, aparte de su voz de fondo apareciendo y desapareciendo como fantasma mientras Lennon toma el protagonismo vocal. Es una buena versión del clásico de Chuck Berry, pero se queda un poco por debajo de otros temas de este disco. Tampoco tiene nada de malo y es muy sólida, así que me gusta.

Sigue otro original, Hold Me Tight, que tiene una melodía bastante bastante idiota. Lo único que rescato son los coros que responden con «hold», «me tight» y «tonight», pero no por ser buenos sino porque, cuando dicen «tonight tonight» me suena como «tutá tutá». Sin dudas, hasta los Auténticos decadentes le hubieran dado más gracia a esta canción. Sigue otra versión, en este caso You Really Got a Hold on Me de Smokey Robinson que, aunque instrumentalmente ofrece un poco más que Mr. Postman, su mérito sigue estando en la conjunción vocal. Ese colchón de tres voces es tan dulce e irresistible como un postre de tres leches. Asociación pelotuda, pero el mejor camino al corazón de una persona es a través de su estómago, así que seguramente los incité a escucharla. Tarea cumplida. ¿Y qué sigue tras un tema original y un cover? Pues un cover a un tema original de ellos mismos. I Wanna Be Your Man es un tema de medio pelo que nuestra dupla favorita compuso para los Rolling Stones, pero que al final decidieron grabar también y dejársela cantar a Ringo. Lo hace bien y el tema tiene energía en general, pero se nota que los Stones estaban más cómodos con él. Los Beatles lo hacen zafar por los pelos, sinceramente. Devil in Her Heart es de un tal Richard Drapkin, y está cantada por Harrison. La guitarra vuelve a tener aires españoles como en Till There Was You, pero sin llegarle a los talones. Lo más destacable es cuando canta «I’ll take my chances/for romance is/so important to me/she’ll never hurt me/she won’t desert me/she’s an angel sent to me» que, en conjunto con las armonías, parecería querer elevar la intensidad y crear algo similar a una tensión. El asunto es que los Beatles no son los Doors en este apartado, así que se queda muy a medias. El último original del disco es Not a Second Time, en el que la voz y el piano parecerían ir a tiempos diferentes, lo que crea un efecto de disonancia muy particular. También me llama la atención que, cuando el piano queda solo, suena con un efecto grave y algo estremecedor, al estilo de futuros temas de John Lennon solista o de cosas como Holocaust de Big Star (solo que sin ser lacrimógeno en absoluto). No es un tema vanguardista ni nada parecido a los experimentos que harían en su época más madura, pero suena bastante poco común para una canción de 1963 grabada por un grupo popular. Con respecto a si me gusta o no el temita, me encanta. Cerramos con una versión de Janie Bradford y Berry Gordy: Money (That’s What I Want). Es tan sarcástica que uno juraría que es un tema de John, pero claro, todavía no había conocido a Bob Dylan, así que aún no experimentaba con la prosa. Tiene un riff de piano que encuentra ese imposible punto medio entre amenazar al escucha e invitarlo a pasar un buen rato, Lennon canta con mucha sorna y contagia buen humor, después del minuto y medio se escucha un grito de fondo que parece una armónica y, en general, todo el conjunto vocal e instrumental resulta arrollador y preciso. Muy buen final.

Entonces, y como dije en la primera línea de la reseña, este disco es un avance. Un avance pequeño, pero un avance al fin y al cabo. Los temas más flojos son más flojos que los más flojos del debut, pero los puntos más altos son más altos que los más altos del debut (nunca repitan esta frase tres veces seguidas frente al espejo). De hecho, en términos de consistencia le pondría un nueve al álbum, pero eso ya sería entrar en el territorio de «obra maestra», y acá hay limitaciones importantes como para darle semejante consideración, así que en balance queda como un progreso diminuto para lo que pudo haber sido. Igualmente, estamos hablando de una banda que siempre evolucionó disco a disco de una forma u otra, y el primero ya era bueno y recomendable, lo que significa que este tiene que serlo todavía más. Y lo es. Larguen sus prejuicios sobre la primera etapa Beatle y disfruten de esta buena música retro que sigue sonando moderna. Retromoderna.

lunes, 16 de enero de 2023

The Beatles - Please Please Me


Nota: 8
Mejor tema: I Saw Her Standing There o Please Please Me.
Peor tema: Boys.

1)      I Saw Her Standing There
2)      Misery
3)      Anna (Go to Him)
4)      Chains
5)      Boys
6)      Ask Me Why
7)      Please Please Me
8)      Love Me Do
9)      P.S. I Love You
10)    Baby It’s You
11)    Do You Want to Know a Secret
12)    A Taste of Honey
13)    There’s a Place
14)    Twist and Shout

 

Bueno, gente. El momento ha llegado. El momento que no quería que llegase, pero no porque no me guste esta pequeña banda, sino por el hecho de que, literalmente, no sé qué decir de ellos. Todo el mundo los conoce y los ama. No por nada fueron el fenómeno popular más importante del siglo XX y sigue siéndolo hasta hoy. Pero ya asumí el riesgo, así que algo tengo que decir. Deséenme suerte.

¿Por dónde puedo empezar? La verdad es que no lo sé. Creo que, más bien, debería pensar por dónde NO empezar. No voy a empezar hablando de su historia, ya que todos la conocen. Eso sería la redundancia de una redundancia. Ah, ya sé. Al igual que hizo John McFerrin, voy a contar no su biografía, sino la mía. Mi historia con esta banda que todos consideran la madre de la música moderna en todas sus variantes y sabores. Agárrense.

Al igual que mucha gente de mi país (un país muy en contra de Inglaterra, pero no por el hecho de odiarlo por odiarlo, sino por su historial de imperialismo y colonialismo), yo no era de escuchar rock en inglés. Todo nacional en particular o latinoamericano en general. Ni siquiera escuchaba lo mejor de lo mejor que América Latina tiene para ofrecer, sino cosas decentes a secas o directamente mediocres o malas (como el reggaetón). No tenía un gran gusto musical allá por 2003-2009. A fines de 2009 y principios de 2010 pasé a escuchar alguna que otra cosa argentina de más categoría. Luego, a mediados de 2010, me compré el disco «Scream» de Ozzy Osbourne, el cual amé en su momento (aunque hoy en día lo reconozco como un disco mediocre y bastante mal hecho). Ese disco fue mi puerta de entrada a más bandas de metal, por lo general de bastante más categoría y calidad que ese disco. Mis gustos fueron escalando de categoría.

Público: ¿Y los Escarabajos? ¿Dónde están los Escarabajos? QUEREMOS A LOS ESCARABAJOS.

Tranquila, gente. Ya vamos a llegar a eso. Bien, como iba contando, entre 2010 y 2011 me puse a escuchar puro metal y rock pesado. Llegué a amar a bandas como Black Sabbath y Judas Priest, a quienes consideraba la cúspide de la música universal. Creía que la música no podía ponerse mejor que lo que hacían ellos. Recién a principios de 2012 pasé a escuchar algo de rock más clásico, como los Who y los Kinks. Quiero centrarme un momento en los Who ya que, a pesar de que al principio me costaron, al cabo de un tiempo se volvieron mi banda favorita de toda la vida. Aunque aún seguía (y sigo) amando a Sabbath y a Priest, mis gustos musicales habían vuelto a subir de nivel y se habían ido en todas las direcciones posibles. Escuchaba cualquier banda de cualquier estilo, ya no solo metal. Sin embargo, los Who eran mi nueva cúspide en lo que a calidad se refiere, y ningún otro grupo se les podía comparar. Seguía escuchando y escuchando todo tipo de agrupaciones, pero ellos seguían arriba. Ni siquiera unos tales Bichos podían contra ellos, y eso que todo el mundo decía que los Bichos eran la cúspide del rock. «Jajaja, qué ilusos» decía yo, pues tenía a los sacrosantos Who con Pete Townshend que hacía mierda compositivamente a la dupla Lenin y McCarthy. Y guarda, que no es que no le hubiera dado oportunidades a los Cuatro Fantásticos, pero me sonaban decentes y agradables como máximo (salvo por el disco Calibre 38, que me gustaba mucho incluso en aquél entonces), jamás espectaculares.

Público: ¡¿Cómo vas a hablar así de la mejor banda de la historia?! ¡Saquen los tomates podridos!

Tranquilo, mi público. Estoy hablando en pasado. Déjenme terminar. La cuestión es que pasaron los años y en 2020 llegó la pandemia del coronabicho, y todos nos tuvimos que encerrar en nuestras casitas. Lo único que hacía en ese entonces era jugar The Witcher 3 y escuchar música. Los Who me habían ayudado un montón en esa etapa de la historia del mundo y de mi vida. Se acercaba el fin de año y mi padre me contó de un concurso de literatura sobre esta banda de la que estamos hablando hoy. Yo me metí un poco a desgana, ya que no me interesaban demasiado, pero bueno. Todo sea por mejorar como escritor. En un principio no le puse muchas ganas y me salió una historia genérica. Para demostrarme a mí mismo que podía hacerlo mejor, decidí salir con otro concepto diferente y más original. La cuestión es que, para poder dar vida a ese concepto, tenía que escuchar a este grupo al cual ya le había dado oportunidades en el pasado y su música me había dicho poco y nada. Decidí hacerlo. Al principio mi reacción fue la misma de siempre, un embole. Pero me bastaron cuatro o cinco escuchas para darme cuenta de que ese grupo del que tanto había renegado por casi una década pronto se convertiría en mi nueva banda favorita de toda la vida. Así fue. De pronto me veía a mí mismo consumiendo sus discos como un desgraciado, quizás queriendo compensar tantos años en los que me generaron indiferencia, pero más vale tarde que nunca. El punto es que lo logré. Esa banda que tan igual me daba de golpe y porrazo dejaba en ridículo a mis amados Who, hasta el punto de rebajarlos a un segundo puesto. Y de esa banda vengo a hablar hoy. Ni más ni menos que los Fab Four, los chicos rebeldes de Liverpool: The Beatles.

Sí, gente. Esta historia no tiene una pizca de mentira. De exageración sí quizás, pero no de mentira. Al principio no me gustaban los Beatles, me parecían un embole. Hoy en día es mi grupo favorito del mundo. Con esto no digo que los considere perfectos, no. Hay muchos aspectos individuales en los que fueron superados con el paso del tiempo, tales como performance en vivo, letras, destreza instrumental, forma y fondo, etc. Sin embargo, sí que los considero lo más cercano a la perfección que hay en el mundo de la música. Y es que, si en un aspecto no fueron superados todavía, es en crear grandes discos que funcionen tanto escuchando sus canciones por separado como unitariamente. Pero claro, toda gran historia tiene un principio humilde y, en el caso de los Beatles, ese principio es ni más ni menos que «Please Please Me». Un disco que fue grabado en diez o doce horas. Esto hace que no esté a la altura de lo que vendría después. Ahora, si juzgamos a esta obra no por lo que harían después sino por lo que era el rock de esa época, nos vamos a dar cuenta de que es un disco sobresaliente y muy pero que muy bien hecho. Hasta el relleno es disfrutable y poco vergonzoso. Pero bueno, ya lo alargué demasiado, así que vamos a las canciones.

Aunque se dice que el grupo la rockeaba en el escenario, este es un disco esencialmente pop. Es decir, decidieron darle en las grabaciones más importancia al tacto melódico que a la pesadez. Eso es bueno, porque el estándar de lo que es heavy y lo que no puede variar con el tiempo (y de hecho ha variado), pero una buena melodía y/o performance son eternas. Eso no significa que este trabajo no tenga sus momentos reminiscentes de esa fiereza que destilaban en vivo. I Saw Her Standing There y Twist and Shout, apertura y cierre respectivamente, representan ese costado. Quizás hoy en día no sean tan atronadoras como lo serían en aquella época, pero los dos elementos que nombré antes están a la orden del día, así que siguen siendo tremendamente disfrutables. El disco abre con la mencionada I Saw Her Standing There y ese «one, two, three, FOUR» que es tan reconocible y esencial para la canción. Tanto como ese acorde de guitarra con el que arranca el tema A Hard Day’s Night. Ya desde acá queda claro que el grupo no va a esperar un solo segundo para lucir su envidiable capacidad compositiva. Lo que sigue es un rock cavernoso en actitud pero metropolitano en presentación y estructura, si entienden mi metáfora. El estribillo es bien primal y pegajoso, y la construcción de los versos hace que sea más satisfactorio el llegar a él. Twist and Shout, original de los Isley Brothers, es también impecable en todo sentido. Estuve escuchando la versión original para compararlas, y la de los Beatles suena salvaje y precisa de una forma que el tema original pedía a gritos, con la voz cortante y afónica de Lennon, el riff pesado pero fiestero y las armonías de fondo. Si yo hubiera sido músico en los 60, odiaría a los Beatles. Es decir, no solo sus temas son superiores a los de la competencia, sino que encima se animan a mejorar temas que no eran suyos en primer lugar. Como soy un hombre esquizoide del siglo XXI, agradezco esa maldad artística.

El resto del disco es más livianito, pero no por eso malo. El tema título empieza con una guitarra con un sonido similar al de una armónica (¿o es de hecho una armónica?), le siguen los versos desesperados de una forma divertida y alegre a los que remata una línea de guitarra medio heavy que amenaza con volver agresivo al tema, pero afortunadamente nunca hacen eso. Lo que sí hacen es construir un climax en el estribillo para llegar al título del tema. Hay quienes dicen que esta es la primera canción de power pop de la historia. Difiere un poco del estilo de las canciones de Big Star, por ejemplo, pero puedo entender el punto. Power pop o nop, es una gran canción. Otro clásico menor es Misery, que logra un buen contraste entre la letra más «desesperanzada» (JAJAJAJAJAJA) con esa melodía juguetona y optimista. Tremenda la melodía y los arreglos de piano (que en paz descanse George Martin). El resto de los originales no son tan geniales, pero están bien y forman lo que la ciencia llama un todo homogéneo. Para bien o para mal, ya que no hay mucho eclecticismo en este disco. Las canciones son bastante formulaicas, pero no por ello malas. There’s a Place tiene una letra introspectiva que parece un adelanto de In my Room de los Beach Boys (que sería grabada unos meses después en el mismo año), solo que el lugar de escape de Lennon y de McCartney es la mente en lugar de un espacio físico. Wow, cuanta filosofía y metafísica *meme del tipo que hace puaaaaa con el cielo nocturno detrás*. Es una buena canción, con buenos cambios de octavas y una armónica que suena etérea, aunque más por la limitación de la calidad de sonido que por un deseo de hacer algo experimental. La melodía también está muy bien, pero el grupo puede hacerlo (y lo ha hecho) mejor.

Más originales. Love me Do es el tema no punk más repetitivo y básico del universo, pero es a la vez tan encantadora y pegadiza en su inocencia que jamás de los jamases podría condenarla al infierno, y en la calidad de los temas menores también se nota el talento de un artista. P.S. I Love You parece la plantilla del cover que harían del tema Till There Was You en su siguiente disco, aunque no tan memorable. Es lindísima pero intrascendentísima y sacarosísima, aunque las armonías nocturnas y el guitarreo de George Harrison funcionan muy bien así que, ¿para qué despreciarla? Por su parte, Ask Me Why no funciona tan bien. Es la típica balada de la época y, como bien sabemos, «típico» significa «representante de un tipo» o «característico de algo». Eso significa que lo que representaba y caracterizaba a aquellos tiempos era una música muy blanda y empalagosa. Afortunadamente, la interpretación es acertada así que no llega a ofender. El último original es Do You Want to Know a Secret, cantado por Harrison. Una melodía lenta y delicada en forma de balada conviviendo con un machaque de guitarra que parecería querer darle algo de dureza al conjunto, aunque sin lograrlo. Menos mal que el grupo cambiaría el paradigma de la música en los siguientes años.

Tras esos ocho originales, tenemos seis versiones de otros artistas, aunque ya hablamos de uno de ellos. El que más se le acerca a Twist and Shout en calidad es Anna (Go to Him) de Arthur Alexander, que tiene ese hermoso riff flotador y romántico que, por mucho que lo repitan, jamás cansa. ¿Saben por qué? Por la interpretación vocal que lo acompaña. Lennon se parte el alma a puro romance mientras Paul y George hacen su parte de fondo. Si fuera un instrumental sería hartante, pero la magia de los Beatles siempre estuvo en la mezcla de voces e instrumentos. A Taste of Honey (de Bobby Scott y Ric Marlow) no sale tan bien parada, ya que resulta más adormecedora que ensoñadora. Es irónico que, siendo Paul McCartney el tipo de las baladas, esta se le dé tan mal en la voz. La única canción cantada por Ringo Starr es Boys, compuesta originalmente por Luther Dixon y Wes Farrell. Vendría a ser algo así como el otro tema rockero del disco, pero no me mueve un carajo. Es decir, Ringo suena duro, los coros son pegadizos y la interpretación instrumental es buena, pero se nota que es de esas canciones que no las salva nadie. No la marco en azul por la única y exclusiva razón de que es pegadiza pero, viniendo de los Beatles, es como salvar un tema de Led Zeppelin porque es pesado, un tema de Yngwie Malmsteem por el virtuosismo a la guitarra o un tema de Zappa por no ser convencional. Con la introducción de Chains (Gerry Goffin y Carole King) parece que vamos a entrar a un rodeo español, aunque el tema en sí no tiene nada que ver con la música española. Más bien me recuerda a, y escuchen bien,  I Feel Like a Woman de Shania Twain. Es más primitiva y todo, pero a eso me recuerda. Por cierto, ya es la tercera vez que menciono esta canción en una reseña. ¿Creen que debería hacer un análisis de esa tipa? Aunque solo conozco esa canción. No sé si haya hecho algo más, pero me da igual. Me queda Baby It’s You, de la tríada Mark David, Barney Williams (que no es otro que el mencionado Luther Dixon) y Burt Bacharach. ¿En serio? ¿Realmente necesitaron tres personas para componer esto? O sea, no escuché la versión de The Shirelles, que es para quien estuvo destinada en un principio, pero acá los muchachos no hacen nada interesante con ella. Como siempre, es pegajosa y todo, pero hasta Gasolina de Daddy Yankee lo es. Dios, no puedo creer que haya mencionado a Daddy Yankee en una reseña de los Beatles. Miren lo que me hacen hacer. Mejor pasemos a la conclusión.

A pesar de todas las cosas negativas que dije, este es un buen disco en el que las virtudes superan por mucho a los defectos. Para expandir lo que dije en algún momento de la reseña, el talento de un artista se mide no solo por el nivel de sus mejores producciones, sino también por el de sus momentos más bajos, y este disco muestra a los Beatles remándola en un período en el que el rock estaba a punto de morir como género por culpa de la censura y de la decadencia de los ídolos de los 50. No es la cúspide de la música universal, y de hecho es el disco más flojo de la banda (sin contar la banda de sonido de Yellow Submarine), pero si esto representa lo más bajo de sus esfuerzos, es que estamos mínimo ante un grupo bueno. Aunque los Beatles fueron mucho más que buenos. Ni siquiera sus errores son enteramente culpa de ellos, sino de la poca referencia que había en la música popular del momento. Tampoco me da el cuero para decir que hay canciones ofensivas. El peor material de acá sigue estando muy por encima de lo que el resto del mundo estaba haciendo. O sea, ¿escucharon a Bobby Darin o Paul Anka? Yo no, y solo los menciono porque Corvan no habló muy bien de ellos que digamos. Pero en fin. No les recomiendo en absoluto que compren este disco si lo ven en una disquera. Mejor compren el box set que tiene toda la obra del grupo. Lo vale.